Cuando escuchamos nombres como el de Mark McGwire, Ben Johnson o Salvador Carmona, generalmente pensamos en "tramposos" porque sus nombres se han hecho más grandes desde que se supo que se "doparon" para mejorar su rendimiento deportivo y obtener la medalla, el record o el trofeo soñado.
Es curioso que cuando un caso así se presenta, como sucede ahora con Alberto Contador, quien aun no es definitivamente culpable, sino solo sospechoso, los medios: los noticieros, las revistas, los periódicos deportivos e incluso de otro perfil; dedican horas y horas de comentarios e incluso de investigación a la posibilidad o no del hecho. Al parecer buscan con todas sus ganas desprestigiar al deportista o, si no era verdad la acusación, de desprestigiar al organismo rector que lo culpó.
Lo que es realmente sorprendente es que nadie se detiene a analizar la verdadera razón por la que esa actitud es reprobable.
Por supuesto que están los motivos puramente deportivos, la lealtad en la competencia, el hecho de que el ayudarse con cualquier cosa que no sea el propio cuerpo rebasa las reglas del deportivismo, la competencia desleal, etcétera, etcétera.
Mucho mas allá de eso, esta el motivo real, LA SALUD.
Poco se detienen a observar las características especiales de éstos deportistas, su carácter fuerte, su crecimiento desmesurado y casi repentino, sus problemas con la ley, en fin, detalles finos que tienen en común las personas que consumen diferentes sustancias para "ayudarse".
Aun mas importante sería dar un seguimiento a dichos personajes que, con el tiempo, se van deteriorando física y mentalmente, cuyos problemas legales van en aumento (accidentes de auto, exceso de velocidad, violencia doméstica).
En realidad es difícil asegurar quienes de los "grandes" que han muerto jóvenes, sufrieron enfermedades cardiacas, diabetes, infecciones en la sangre, problemas de riñón o hígado, embolia, hipertensión, artritis, dolor en huesos o intolerancia a la glucosa y otras disfunciones metabólicas, DEBIDO al consumo de estimulantes durante sus años en activo. Las revisiones obligatorias comenzaron apenas por 1975 en casos muy específicos y la Agencia Mundial Antidopaje aun no cumple 30 años.
Lyle Alzado, liniero defensivo de la NFL en los años 70 fue el primer deportista que aseguró que el tumor cerebral que finalmente le quitó la vida a los 43 años de edad fue causado por su consumo de esteroides. ""Comencé a tomar esteroides anabólicos desde 1969 y nunca paré. Era mentalmente adictivo....uno no nace para pesar 140 kg y brincar 9 metros. Pero todo el tiempo que consumí los esteroides sabía que me hacían jugar mejor. Me hice más violento en el campo y fuera de él. Hacía cosas que solo los locos pueden hacer. Ahora estoy enfermo y estoy asustado", dijo poco antes de morir.
Ahora, a fin de cuentas, ¿que más nos da que un deportista famoso use sustancias que aceleran su metabolismo, incrementan la oxigenación de su sangre o le permiten desarrollar de una manera extraordinaria sus músculos?
Bueno, sin duda algunos aficionados estarán tristes porque "la gran estrella" dejará de jugar y romper marcas, pero la mayoría pasaremos a admirar a otros.
Sin embargo hay un detalle mas, que prácticamente todos pasan por alto.
Los grandes deportistas son ejemplo de jóvenes y niños y como ya hemos dicho antes, si ellos suelen ir de fiesta, los jóvenes también, y si ellos consumen ese tipo de sustancias.......
La venta de suplementos y sustancias es muy común en gimnasios y cada vez es mas frecuente encontrar estimulantes en otros ámbitos, como antros, escuelas y lugares de reunión. El problema es que dado que las sustancias que usan los atletas son costosas, por lo que el público en general no podría pagarlas, se ofrecen en el mercado sustancias de dudosa procedencia, combinaciones cuya efectividad es limitada a unas horas (caso de las bebidas energetizantes de moda), productos con ingredientes clandestinos, suplementos no autorizados por los organismos de salud, etc. que incrementan los riesgos y los efectos secundarios. Y así encontramos en la población en general, gente que sufre problemas oseos a temprana edad, cuyos ojos se han botado y sobresalen del hueco ocular o que sufren graves enfermedades de origen desconocido.
Esa gente puedes ser tu o tus hijos.



