El Estado de Morelos es rico en patrimonio cultural, dentro del cual destaca prominentemente el conjunto de edificios conventuales del siglo XVI, once de los cuales son considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 1994, en virtud de su alta calidad arquitectónica y su originalidad.
Algunos de los Conventos que forman esta rutas son:
Convento de San Juan Bautista en Tetela del Volcán
Los primeros españoles que llegaron a Tetela, tan solo de paso, fueron Bernardino Vázquez de Tapia y Pedro de Alvarado en 1519, cuando los comisionó Cortés para que fueran a Tenochtitlán.
Tiempo después, Tetela quedó sometida a los españoles. Hacia 1536 el lugar perteneció a los agustinos quienes iniciaron la evangelización., pero como “intentaron fundar ahí un monasterio sin autorización de nadie… les valió una prohibición real para evitar que llevaran a cabo su intento.
Así, en 1561, el lugar se asignó a los dominicos quienes se dedicaron a la obra del convento bajo la dirección de fray Juan de la Cruz O. P.
El periodo de construcción se realizó entre 1570 y 1580. En general, el lugar a lo largo del tiempo ha sufrido gran deterioro, por lo que tanto la iglesia como el claustro han tenido modificaciones pero aún se puede apreciar su fachada de mampostería y sus magníficos murales.
Convento de la Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas
Los frailes agustinos se establecieron en ésta zona quienes construyeron el magnífico convento dedicado a la Inmaculada Concepción de María. El fundador del Convento fue fray Juan Cruzat en 1535. El edificio ostenta una arquitectura tipo fortaleza de amplias proporciones. La capilla tiene dos extraordinarios retablos de estilo barroco y se conservan algunos frescos. El atrio es de grandes proporciones y cuenta con una capilla abierta dos metros abajo de nivel del piso, a manera de escenario.
Convento de Santiago Apóstol en Ocuituco
El monasterio de Ocuituco es el primero que los agustinos fundaron en América, en 1533, aunque la construcción experimentó modificaciones posteriores. El primer arzobispo novohispano, fray Juan de Zumárraga, tuvo en encomienda este pueblo. La fuente del claustro destaca porque tiene seis leones labrados por maestros cantereros indígenas del siglo XVI.
Hubo otra fuente colonial en la plaza principal llamada de Las Sirenas, también realizada por artistas locales. Las sirenas, aunque deterioradas, todavía existen: dos están en las escaleras para subir al atrio conventual y otras dos están cerca del claustro.
Convento de San Juan Bautista en Yecapixtla
En 1534 en el capítulo que se celebró en Ocuituco, se decidió asignar dicho lugar a los agustinos, los cuales, al mando del fray Jorge de Ávila, construyeron la iglesia y convento de San Juan Bautista entre 1535 y 1540.
Cuenta con amplio atrio almenado, en el que aún se aprecian las cuatro capillas posas del siglo XVI.
La iglesia es de tipo gótico y el convento no fue terminado, ya que únicamente se levantó el corredor bajo el claustro, el cual es de construcción tosca y al que se accede desde el atrio a través de la portería.
El convento esta decorado con hermosas pinturas murales y en la portería se pueden apreciar todavía algunas figuras.
Convento de San Mateo en Atlatlauhcan
El convento agustino de San Mateo es uno de los mejor conservados de la región y el mejor ejemplo de la arquitectura almenada. Desde que se ingresa a las calles principales del municipio se puede observar su increíble estructura. Su majestuosidad queda de manifiesto por la verticalidad reinante en todo el conjunto que está formado por su atrio perfectamente delimitado, capillas posas y el claustro de dos niveles. La fachada muestra una bella espadaña y una torre campanario tan alta como el templo. Al centro está instalado un reloj de la época porfiriana, ajeno a la arquitectura original. La capilla abierta al norte es de tres naves; guarda absoluta armonía con toda la arquitectura del conjunto. Dos características que destacan este ex convento son la pintura mural en la que destaca un fresco representando el árbol genealógico de los agustinos y la pila bautismal que se encuentra tallada en piedra de una sola pieza. Los fines de semana, se pueden apreciar todavía los cantos gregorianos que se conservan como tradición en este sitio.
Convento de San Juan Bautista en Tlayacapan
La construcción del convento se inició alrededor de 1554 y fue terminada antes de 1572. Destaca por la verticalidad de su fachada y por el empleo de recios contrafuertes y almenas. Tiene características tanto góticas como renacentistas. Son notables las pinturas al fresco que sobreviven particularmente en el claustro y la sacristía, así como en la capilla abierta.
El edificio cuenta con un museo pequeño que exhibe piezas arqueológicas y coloniales, así como diez momias del siglo XVIII que son un testimonio histórico, pues conservan en muy buen estado su vestimenta y calzado.
Tlayacapan está rodeado de un bello paisaje. Sus puentes, los portales coloniales de la plaza principal y los 27 templos que ahí se construyeron, hacen de esta población un lugar agradable y especial.
Convento de Santo Domingo en Oaxtepec
Con los restos de la pirámide Ometochtli (dios adorado en Tepoztlán), los dominicos levantaron el convento de “Huastepec”, llamado así porque el lugar se encuentra cerca del cerro del Huaje.
Dicho convento, se construyó bajo la dirección del fray Francisco de Aguilar, y fue la segunda fundación dominica en la Nueva España. Su construcción se realizó entre 1560 y 1580, sin embargo la parroquia de los indios fue administrada por los frailes desde 1528. La fachada de la iglesia es sencilla y el interior está abovedado con nervaduras góticas.
El claustro es de dos pisos y está fabricado con piedra de sillería de fino acabado y se encuentra adornado por figuras de frailes y pinturas murales que aún se conservan.
Convento de La Natividad en Tepoztlán
Los frailes dominicos iniciaron la construcción de este convento entre 1555 a 1580, que al igual que otros de la época, consta de un gran atrio que ha servido de camposanto y de parque. El convento fue construido por los indígenas tepoztecos con piedras talladas unidas con mortero de cal, arena y aglutinantes vegetales. Aunque la construcción del convento parece simple, se ve agraciada por distintas pinturas sobre los muros interiores. Además, se debe mencionar que en la portada (entrada principal) se encuentra la Virgen del Rosario, a la que la acompañan santos, ángeles y querubines. Así como también, escudos emblemáticos y el infaltable perro con la antorcha ostentan su presencia dominica.
Convento de La Asunción en Cuernavaca
Este convento fue la quinta fundación franciscana en México establecida en 1525 por los doce primeros frailes franciscanos que llegaron al país. Fue aquí donde los frailes iniciaron su labor evangelizadora en el estado. Casi en cada muro pueden apreciarse pinturas del siglo XVII de gran riqueza artística e histórica. En una de sus paredes podrás observar una antigua representación de la gesta que la orden realizó al cruzar el océano rumbo a Japón para ofrecer su ayuda durante una peste en el lejano oriente. En los andadores del claustro bajo se encuentra resguardada la imagen de San Cristóbal con el niño Jesús, una de las esculturas más importantes del virreinato. Echa un vistazo al pie de la torre y mira el reloj originalmente colocado en la catedral de Segovia, España, y que posteriormente fue obsequiado por Carlos V a Hernán Cortés en el siglo XVI.
La capilla abierta de San José es una de las más antiguas del continente y de las más importantes de este conjunto conventual. Fíjate bien en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores y sus decoraciones neoclásicas; la Capilla de la Tercera Orden es un digno ejemplo del barroco del siglo XVIII.
Aunque las distancias no son grandes entre cada sitio de la Ruta, se requieren al menos dos días o más para visitarlos.












