Fidel Castro y Mariano Rajoy tienen algo en común: su pasión por los puros. Después del histórico acercamiento entre Estados Unidos y Cuba trás más de medio siglo de desencuentros ambos tienen motivos sobrados para celebrar el deshielo con un buen cohiba. No se trata de democracia, es la economía estupido, aquella sentencia que se utilizó como arma arrojadiza contra George Bush padre en la campaña electoral de Bill Clinton en 1992. Hoy con la apertura de Obama, las empresas españolas se frotan las manos mirando hacia una isla del Caribe.
España es el tercer socio comercial de Cuba -tras Venezuela y China- y soplan vientos favorables para que consolide su posición. Hoy España es el principal inversor en una gama amplia de sectores como el turismo, industrias varias, servicios financieros, suministro de aguas o cemento, entre otras. En este sentido, para las empresas españolas que ya operan en la isla cualquier apertura económica es beneficiosa en la medida en que aprovechen los primeros meses para afianzarse en el país, máxime si tenemos en cuenta que los cambios no serán inmediatos.
En los primeros compases del deshielo será importante que España tome la iniciativa, toda vez que se adivina una pugna difícil para nuestras compañias en el momento en que entren a competir en Cuba las grandes corporaciones estadounidenses, con lazos geográficos y familiares muy importantes con la isla.
El fin de las trabas administrativas
La filosofía de Cuba respecto a la inversión extranjera no es la habitual en otros países. Se habla de "autorizaciones a la inversión extranjera" circunscritas a la aprobación puntual de las mismas y siempre en función de las necesidades e intereses del país, y no de un sistema de aplicación de "incentivos a la inversión extranjera". Por ello, no existen incentivos generales a la entrada de empresas extranjeras en el país.
No obstante, la Ley de Inversión extranjera permite exenciones fiscales y arancelarias temporales, así como regímenes especiales para algunas inversiones siempre que exista interés gubernamental. En cualquier caso, todo está sujeto a la negociación entre las partes y no se prevén especiales incentivos sectoriales, según el ICEX.
A pesar de esto, unas 200 empresas españolas venden sus productos al régimen de Castro. El año pasado la relación comercial dejó 609 millones de euros a España, después de 25 años de negocios entre la isla y las empresas de nuestro país.
En este sentido, Taalleres Turquino, una empresa gallega que suministra maquinaria a la isla desde 1991, ha celebrado el acuerdo. Asegura que para ellos con la apertura se eliminarían "muchas trabas". "No tendríamos que firmar 40.000 documentos", sentencia.
Se abre la puerta a las constructoras españolas
La patronal de las grandes constructoras Seopan considera que el cambio de rumbo en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba abre un nuevo mercado estratégico para las constructoras españolas, porque deberán mejorarse las infraestructuras del país caribeño.
Así, infraestructuras de transporte, carreteras, autovías, obras ferroviarias, puertos o equipamientos públicos, bien sea escuelas u hospitales, son algunos de los desafíos a los que se enfrenta la isla tras un bloqueo comercial desde 1961 por parte de Estados Unidos.
En este sentido, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha destacado que estas nuevas relaciones serán beneficiosas no sólo para el sector turístico, sino que “después de tantos años de bloqueo y de tantos años de penuria por parte de la sociedad cubana” hay posibilidades ante “carencias importantes” en materia de infraestructuras, equipamientos y servicios. De igual forma, se refirió al idioma como uno de los factores importantes en las posibles oportunidades empresariales para España, y al hecho de que “en Cuba uno se siente como si estuviese en España” al tiempo que “los cubanos se sienten también muy españolas”, lo que “va a facilitar mucho las cosas”
Este nuevo paso, tal y como reconoce Julián Núñez, presidente de Seopan asociación que aglutina a las grandes constructoras españolas, conduce a la apertura de un nuevo mercado para las empresas españolas de infraestructuras que si bien no será determinante dado su tamaño sí tendrá una importancia estratégica.
Aunque el giro diplomático hacia Cuba es un primer paso, la posible llegada de las empresas españolas constructoras a la isla no será automática, ni los cambios -como se apuntaba en líneas precedentes- serán inmediatos. Todavía desconocemos cuál es el modelo de financiación de este tipo de proyectos, el marco jurídico o la legislación de la contratación pública a adoptar para facilitar la entrada de capital extranjero a Cuba.
No obstante, más allá de la incertidumbre este jueves, el ladrillo español tiene un doble motivo para la celebración, dado que la construcción crecerá un 1,8% en España en 2015, lo que supondrá el primer avance de este sector desde que estalló la crisis, como indica el Instituto de Estudios Económicos (IEE) a partir de las previsiones realizadas por la Comisión Europea. El avance que la actividad constructora experimentará en España el próximo año estará además "considerablemente" por encima del crecimiento medio de la eurozona, estimado en un 0,7%, aunque por debajo del 2,4% calculado para el conjunto de la Europa de los 28.
El sector turístico español está de enhorabuena
El sector turístico español, uno de los que cuenta con mayores intereses en Cuba, ve con buenos ojos el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, ya que implicará una relajación de los límites comerciales o de viajes.
No en vano, recuerda el ministro de Industria, Energía y Turismo, fueron las empresas españolas que “las que abrieron Cuba al turismo”.
Meliá Hotels International es la cadena española que cuenta con más establecimientos en Cuba, hasta 27 hoteles, con una oferta total de 13.000 habitaciones. Entre ellos, destacan nueve en Varadero, cuatro en Cayo Coco, cuatro en Cayo Santa María y tres en La Habana.
La hotelera de la familia Escarrer, fue la primera española en llegar a la isla, cuyo desembarco no estuvo exento de dificultades por la ley Helms-Burton. En 2015, celebrará precisamente sus 25 años en el país caribeño, donde cuenta con un nuevo proyecto que verá la luz el próximo año.
Este primer paso dado por Estados Unidos y Cuba para normalizar sus relaciones beneficiará a Meliá y al resto de hoteleras españolas por la eventual llegada de turistas estadounidenses, una noticia que ha animado la cotización de sus acciones en la Bolsa. Al cierre de la sesión bursátil de este jueves Melia Hoteles Internacional ganó un 2,39% en el parqué madrileño.
Le sigue la cadena Iberostar con un total de diez establecimientos, entre los que destacan cuatro en Varadero, tres en Cayo Coco y uno en La Habana; la cadena Roc, con tres hoteles, y Barceló, que dispone actualmente de dos establecimientos en Varadero.
La división hotelera del grupo Globalia, Be Live, cuenta con dos establecimientos en Cuba, ambos en Varadero. Además, su aerolínea Air Europa opera un vuelo diario entre Madrid y La Habana, ruta que Iberia, inmersa en su plan de reestructuración, dejó de operar el año pasado por no considerarla rentable. Air Europa
El grupo hotelero Blue Bay también tiene dos hoteles en Varadero, al igual que la hotelera H10, que cuenta con dos establecimientos, uno en La Habana y otro en Varadero, mientras que Hotusa dispone de un establecimiento en Cayo Santa Maria, al igual que la cadena Valentí, con un hotel. También NH cuenta con un establecimiento en La Habana.
Occidental Hoteles & Resorts, controlada por el BBVA y por Pontegadea, brazo inversor de Amancio Ortega desde 2007, ha decidido no renovar los contratos de gestión de los cuatro hoteles que opera actualmente en Cuba y que vencen en diciembre de este año.
Esta cadena opera actualmente en régimen de gestión dos hoteles en La Habana, un complejo en Varadero, y otro en Cayo Guillermo, de los que ha decidido salir pues el peso de Cuba en su actividad no supera el 1%.
Riu Hotels & Resorts también llegó a un acuerdo con el propietario del hotel Riu Playa Turquesa, el Grupo de Turismo Gaviota, para finalizar el pasado mes de noviembre el contrato de gestión del hotel Riu Playa Turquesa, ubicado en Holguín, Cuba, que operaba desde mayo de 2012, aunque mantiene otro hotel en Varadero.
Espera alcanzar los tres millones de turistas
Cuba alcanzó los 2,8 millones de turistas el pasado año, con Canadá como principal mercado emisor --más de un millón de turistas--, seguido de Reino Unido y Alemania y con Francia, Italia y España como mercados al alza. En 2014, prevé alcanzar los 3 millones de turistas, según datos del Ministerio de Turismo cubano. El turismo español hacia Cuba experimentó un crecimiento sostenido hasta el año 2000 y en años posteriores las cifras se estabilizaron en torno a 130.000 turistas/año.
El turismo es la segunda actividad económica de la isla, con un volumen de 1.832 millones de euros anuales, después de la venta de servicios médicos, que reporta unos 4.400 millones de euros.
En la actualidad, la isla tiene 335 hoteles, con una capacidad total de alojamiento de 58.434 habitaciones, de las que el 65% se clasifican en instalaciones de cuatro y cinco estrellas. El 71% de esas habitaciones están dedicadas al turismo de 'sol y playa', mientras 23% al de ciudad y 2% al de naturaleza.
Las inversiones españolas en Cuba
De acuerdo con datos de la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana, actualizados a mayo 2014, entre las principales inversiones extranjeras en el país cabe destacar varias españolas.
Por sectores, las principales participaciones españolas se dan en turismo, transporte aéreo (manejo de carga aérea y mantenimiento de aeronaves); producción de cemento, suministro de agua potable, etc.
En la producción y exportación de tabaco, la hispano-francesa Altadis fue reemplazada por la inglesa Imperial Tobacco, que adquirió a la anterior.
Sobre la deuda, España y Cuba trataron de renegociar una parte de la contraída a corto plazo en 2009, pero las conversaciones fueron suspendidas por falta de acuerdo.
En cuanto a las exportaciones españolas, alcanzaron su máximo histórico de 785 millones de euros en 2008, situando a Cuba como el tercer mercado latinoamericano para España, después de México y Brasil.
En 2009 se produjo una importante caída de la exportación hasta los 469 millones por el bloqueo de las transferencias y la restricción general de la importación en Cuba.
En 2010 se recupera hasta los 591 millones, en 2011 vuelve a crecer hasta 647 millones, en 2012 llega a los 759 millones y en 2013 se rompe el récord de 2008, al alcanzarse los 799 millones.
Los principales proveedores de Cuba en 2012 fueron: Venezuela (44 %) aumentando un poco respecto al año anterior, China (9 %) que mantiene su cuota respecto a 2011, seguido por España (7 %), Brasil (5 %), EEUU (4 %) y México (4 %)












