Puerto Nuevo, conocido como: La capital de la langosta, está ubicado a unos 40 kilómetros de la Línea Fronteriza de Tijuana y Estados Unidos sobre la carretera escénica a Ensenada. Ésta se ha hecho una parada obligada para quienes visitan Baja California, en el que comienzas tu recorrido en esta rústica y pequeña ciudad llena de calles empedradas con diversas artesanías.
Para los amantes de la langosta es el mejor lugar para disfrutarla, fundado hace más de 50 años y que ahora cuenta con más 30 restaurantes cuya especialidad es este delicioso plato marino. Los visitantes de Puerto Nuevo son atraídos a sus restaurantes internacionalmente conocidos por su langosta recién sacada del mar y preparada a la orden.
Ya que hayas encontrado un restaurante de la vasta variedad, asegura elegir una mesa desde la cual puedas apreciar la vista al mar y así te deleitarás de las bellísimas puestas de sol, en donde familias enteras han hecho de la visita a Puerto Nuevo una verdadera tradición. Mientras esperas a que se cocine tu platillo disfruta de la extensa variedad de bebidas y antojitos. El suculento platillo típico que se sirve, la langosta al estilo Puerto Nuevo, es acompañado de frijoles refritos, mantequilla , arroz, una riquísima salsa de molcajete y deliciosas tortillas de harina hechas a mano, comúnmente acompañada por un vino de los diversos viñedos de Baja California.
En Ensenada se encuentra el Mercado de Pescados y Mariscos, mejor conocido como, el Mercado Negro, llamado así porque hubo un tiempo en el que se vendía ahí abulón y langosta cuando esas especies estaban concesionadas a las cooperativas, empezó a ofrecer productos del mar a partir de la decada de los 50. Desde entonces este mercado de pescados y mariscos se ha convertido en un atractivo más de la ciudad atrayendo cada año a miles de visitantes locales, nacionales y extranjeros.
El Mercado Negro es una central de abastecimiento de pescados y mariscos para casi todas las familias ensenadenses y restaurantes especializados en productos del mar. Adentro de este lugar hay vendedores ofreciendo atún, marlin, jurel, pez blanco, lisa, curbina, lenguado, tiburón y otros pescados recién sacados del océano.
Pero la verdadera aventura gastronómica esta afuera del mercado, donde se sitúan los pequeños restaurantes que preparan sin parar todo lo que el mar permite. Su atmósfera está hecha de bancos de madera, el olor del aceite en las sartenes y el océano agitándose cerca. Y salen, uno detrás de otro, cocteles de camarón, pescados fritos o empapelados,tostadas de ceviche y tacos de pescado, de mariscos, una de las especialidades de la gastronomía del puerto. Como también lo es el conocido caldo siete mares, una sopa que lleva callo de hacha, bagre, almeja, camarón, papa y zanahoria, y que se espolvorea con cilantro picado.











