Tepoztlán es uno de los 36 integrantes a nivel nacional del Programa Pueblos Mágicos, la magia que envuelve a Tepoztlán a demostrado que posee motivos históricos y religiosos, en su entorno, cualidades que los hacen diferentes a los demás destinos turísticos, cuenta con patrimonio arquitectónico y arqueológico.
Tepoztlán no es solo una población pintoresca sino que ostenta también, una adecuada oferta de servicios, rutas carreteras accesibles y un patrimonio urbano que ha sido preservado a través del tiempo.
Su visita a este mágico destino no olvide visitar la Pirámide del Tepozteco, en ella se rendía culto al dios “Ometochtli-Tepoztécatl”, dios del pulque asociado con la fertilidad vegetal y con el viento.
Fue construido por los tepoztecos de filiación Xochimilca entre 1150 y 1350 d.C. Según un mito mesoamericano, Tepoztécatl fue uno de los “400” (es decir, innumerables) hijos de los dioses Mayahuel y Pantécatl (diosa de maguey y dios que descubrió la fermentación del aguamiel para la obtención del pulque).
Este templo, que formaba parte de la ciudad prehispánica de Tepoztlán, fue muy importante; hasta el llegaban peregrinos de regiones tan lejanas como Guatemala.
En 1895 el ingeniero tepozteco Francisco Rodríguez, con el apoyo de la comunidad liberó la pirámide de la vegetación que la cubría.
Otro atractivo que no puede dejar de visitar es el Museo Carlos Pellicer, ubicado a espaldas del Exconvento de la Natividad, este museo alberga la colección arqueológica del célebre poeta tabasqueño Carlos Pellicer Cámara, quien la dono al pueblo de Tepoztlán en 1965.
En su sala de exhibición pueden observarse importantes piezas procedentes de las diferentes culturas mesoamericanas, entre ellas destacan los fragmentos de la escultura del dios Ometochtli, localizados en las faldas del cerro del Tepozteco.
Otro atractivo es el Templo y Exconvento de la Natividad, dedicado a la virgen de la Natividad, fue construido entre 1555 y 1580 por habitantes de los pueblos del antiguo señorío del Tepoztlán, bajo la dirección de los frailes dominicos; consta de un gran atrio, capilla abierta, capillas posas, templo y convento.
La bella fachada estilo plateresco del templo muestra a la Virgen María acompañada por fray Domingo de Guzmán, fundador de la orden dominica, y por Catalina de Siena, santa venerada por los miembros de la orden.
En 1580 el convento ya se encontraba en funciones y permaneció en manos de los frailes dominicos hasta 1773, fecha en que fue entregado al clero secular como consecuencia de las Reformas Borbónicas de fines del siglo XVIII.
En 1939 el presidente Lázaro Cárdenas entregó el ex-convento, para su custodia, al instituto nacional de Antropología e Historia. A partir de 1993 en INAH inicio un proyecto integral de restauración y lo convirtió en centro cultural con vocación comunitaria, destinado, en primera instancia, a investigar y difundir la historia y la cultura local; también abrió sus puertas, mediante exposiciones temporales, a diversas manifestaciones artísticas de miembros de la localidad.
En el año 2000 se inauguró en este edificio el museo Histórico de Tepoztlán, que cuenta también con un Centro de Documentación Histórica. Este conjunto conventual en 1994 fue declarado por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”. En la planta alta del ex-convento se localiza un mirador orientado hacia la majestuosa cordillera tepozteca, lugar ideal para el reencuentro con uno mismo, área de reflexión y contemplación.











