La Semana Mayor en San Luis Potosí se distingue por la Procesión del Silencio; tradición con más de medio siglo de arraigo entre los cofrades potosinos, en torno a este acontecimiento las actividades culturales, artísticas, deportivas y de recreación ofrecidas a propios y visitantes con que la entidad se atavía y rememora desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección los sucesos de la Pasión.
Los potosinos conservan la costumbre de levantar Altares para la Dolorosa, llevan ramos a bendecir, visitan las siete casas, presencian la lectura de las siete palabras, el juicio y el calvario de Jesús, con los actores del taller del barrio de San Juan de Guadalupe; acompañan a la Virgen de la Soledad en su séquito y para festejar la nueva vida, en el sábado de Gloria, queman a Judas.
Estos quehaceres que conservan hábitos de nuestra cultura permiten la cohesión social y familiar, propician los goces de la gastronomía, el disfrute de la ciudad como escenario de eventos teatrales, musicales, dancísticos y plásticos.
En el estado la multiplicidad de nuestra geografía ofrece al visitante opciones para todos los gustos, ejemplos de pueblos mineros en el altiplano, y en la Huasteca, zona de tierras húmedas e inmensos pastizales: ríos, cascadas, pozas, ojos de agua. La zona media ofrece la laguna prehistórica de la Media Luna de Río verde, lugar indicado para bucear.
Como es natural, la cocina varía de acuerdo a lo que produce, así, en el norte se elaboran: el colonche, el queso de tuna, cajetas, jamoncillos, sevillanas, enchiladas potosinas, cabuches, asado de boda, ensalada de nopales, pepitorias. Y en el sur. El jobito, los nopales tatemados, el caldo de acamaya, el zacahuil, las empanadas, los bocoles, la cecina, los quesos rellenos de crema, el pan de horno de piedra.
Las impresiones artísticas populares también ponen un sello característico como el conocido Rebozo de Seda de Santa María del Río, los aperos de labranza trabajados en cuero, los instrumentos musicales de maderas preciosas, el trabajo de la cantera, el deshilado, las canastas y los sombreros de ixtle, las joyas de plata sin olvidar la madera taraceada en muebles y cajitas perfumadas.











