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Los fondos de inversión, ante un gran 2015


Salvo sorpresa mayúscula, los fondos de inversión serán la estrella de 2015. Ya lo han sido en 2014, un año en el que el patrimonio de estos productos de disparó en nada menos que 61.712 millones de euros hasta los 313.080 millones. El crecimiento del 24,6% respecto al 2013 podría al menos repetirse este año si las previsiones de los expertos se cumplen y se confirma el trasvase de liquidez desde los productos sin riesgo.

El desplome de los tipos de interés en Europa hasta un 0% técnico y las expectativas de que el precio del dinero seguirá en mínimos históricos durante muchos trimestres más están fomentando la llegada de dinero en cantidades industriales hacia los fondos de inversión. ¿Desde dónde? Básicamente desde los depósitos, que no han dejado de sufrir tijeretazo tras tijeretazo en los últimos meses.

Las nuevas ofertas de las entidades financieras se sitúan ya por debajo de 1%. Una cifra todavía sostenible para los más conservadores sin tolerancia al riesgo. Es decir, para quienes en un escenario de precios negativos en España -el IPC registró una tasa interanual del -1,1%, encadenando su sexto mes de caídas- prefieren ganar muy poco antes que arriesgar su ahorro a sabiendas de que casi toda seguridad no van a perder poder adquisitivo en 2015.

Pero para otros muchos ahorradores ya no hay más opción que hacer un guiño al riesgo si que quieren conseguir las rentabilidades del 3% ó del 4% que los depósitos ofrecían no hace tanto tiempo. Por lo tanto, el trasvase de dinero hacia los fondos -el patrimonio ha crecido en nada menos que casi 110.000 millones desde diciembre de 2012- continuará imparable salvo un gran susto en los mercados que ponga punto y final a un proceso totalmente razonable en el nuevo escenario económico.

Sólo en el mes de diciembre pasado, los fondos de inversión los fondos captaron 98.009 nuevos partícipes, y sólo en 2014 ha crecido un 27% el número de españoles que han comprado participaciones en estos productos. Un universo creciente de ahorradores e inversores que buscan en los mercados las rentabilidades que los productos tradicionales de ahorro les niegan. ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes?

El principal pero es que las rentabilidades no están aseguradas y que el año será duro y volátil en los mercados, con el petróleo en caída libre, elecciones en Grecia, España y otros países europeos clave, la recuperación de la Eurozona en entredicho, las dificultades de algunas de las grandes economías latinoamericanas o la retirada de estímulos en Estados Unidos en el horizonte. Ahí, está por ejemplo, la caída cercana al 5% que está sufriendo el Ibex 35 en el arranque de este año para demostrar que el de 2105 no será un camino de rosas. Las expectativas son buenas, pero los mercados van a estar subidos casi permanentemente en la montaña rusa.

Ventajas fiscales

A cambio, los fondos ofrecen otras ventajas. Además de las fiscales (podemos elegir cuando pagamos a Hacienda, ya que sólo se pasa por caja cuando se vende el fondo, y además el traspaso de un fondo a otro no exige tributar), desde el punto de vista del producto la más importante es que hay miles de fondos para elegir que se adaptan a todos los perfiles de riesgo posibles. Se pueden comprar activos nacionales o internacionales. En renta fija, hay fondos que invierten en bonos y otros activos similares tanto de empresas como de los Estados tanto a corto plazo como a largo plazo. En este caso, la rentabilidad está muy condicionada por los tipos de interés.

Además, se puede elegir entre los fondos mixtos y los de renta variable, en los que el riesgo crece de forma exponencial, dependiendo mucho del área geográfica en el que invierten. Los expertos creen que 2015 será un año clave porque mucho dinero que hoy está en fondos de renta fija y garantizados que han ofrecido unas rentabilidades muy pobres el año pasado dará el salto hacia modelos de más riesgo, más globales, con peso creciente de las acciones y los mercados emergentes.

Por lo tanto, los fondos globales o los de retorno absoluto se perfilan como las grandes estrellas de este año. Sus inversiones no se ciñen a un país o sector concreto, sino que los gestores del producto tienen libertad para ir modificando sus inversiones para buscar los productos en los que se puede generar más valor en cada momento.