El chilcuague es una raíz de uso prehispánico a la que se le atribuían poderes afrodisiacos, funge como intensificador de sabores y anestésico natural potenciando el encuentro entre acidez y dulzura, provocando en paladar una grata sensación de ligero adormecimiento
Tradicionalmente, la planta del Chilcuague se ha utilizado en la cocina serrana (Sierra Gorda) en la preparación de salsa picante, como condimento en los frijoles y en caldos y actualmente se encuentra en los menús de los Restaurantes Paxia y Biko lo usan en platillos como, "Tepache de Mango y Chilcuague" y "Dulce de tejocote, chile piquín y chilcuague".
Sin embargo, han encontrado que también ayuda a eliminar dolores de muelas y reumáticos, sirve como cicatrizante, desparasitante, como anestésico, en el tratamiento de infecciones respiratorias y digestivas e incluso para combatir el pie de atleta.
Esta planta que se encuentra de forma silvestre en la región queretana colindante con el estado de Guanajuato a unos 350 kilómetros al norte de la ciudad de Querétaro.
El Chilcuague es una planta que estuvo a punto de quedar erradicada durante la Segunda Guerra Mundial, pues en ese tiempo era empleada para desparasitar a los soldados estadounidenses.
En el municipio queretano de Arroyo Seco, un grupo de 150 productores han encontrado en el Chilcuague una planta originaria de la Sierra Gorda en peligro de extinción diversas propiedades curativas, por lo que ya preparan su comercialización en pomada, gotas, enjuague bucal, repelente de insectos, champú y loción para después de afeitar.
Esta planta está considerada en peligro de extinción, pero los productores de Arroyo Seco, que se autodenominan los Guardianes del Chilcuague, lo están cultivando.
De cada raíz se logran obtener hasta 50 gramos de materia prima, para lo cual es necesario trabajar con mucho cuidado a fin de que al momento de desenterrar la planta, no se rompa.












