Miércoles 20 de Noviembre, 2019 - México / España
Un vínculo entre México y el Mundo
Facebook Twitter Whatsapp

Tlacolula, su mercado y su capilla


Situado en la Región de los Valles Centrales, el pueblo de Tlacolula de Matamoros se encuentra a sólo 38 kilómetros de la Ciudad de Oaxaca o 40 minutos aproximadamente, por la carretera que conduce a la zona arqueológica de Mitlá. Es probable que la palabra Tlacolula provenga del náhuatl Tlacolullan que quiere decir "entre lo muy lleno de varas o entre el varejonal".


Quien no sea nativo seguramente se sorprenderá con su folclor,  el Mercado de Tlacolula es uno de los más completos y coloridos de Oaxaca. Cada ocho días la calle principal, las aledañas y el Mercado Establecido se llenan de bullícios, ofertas, olores, sabores, colores, texturas y una que otra queja de las gallinas a punto de ser sacrificadas y no te sorprendas si ves pasar una mujer zapoteca con guajolotes vivos tomados por las patas, es lo más cercano a un tianguis de la época prehispánica.

Más adelante encontrarás una sección techada muy particular. Es la zona de carnicería, donde se vende carne fresca; en medio del pasillo se alinea una serie de asadores con carbón prendido para degustar un rico taco ahí mismo.
En el tianguis también se venden mezcal, piezas de barro negro, delantales bordados a mano, sombreros de palma, sarapes, morteros y metates pintados, nieves de frutas, utensilios de cocina de madera y muchos objetos más.

Además, Tlacolula posee una de las capillas más hermosas de Oaxaca, pues además de su belleza barroca, su originalidad es única. La capilla del milagroso Señor de Tlacolula, en donde el tiempo se ha detenido. Esta capilla se encuentra en el templo de la Virgen de la Asunción que fue fundado por los dominicos en el siglo XVI.

Cuenta la leyenda que este Cristo lo llevaban unos arrieros hacia el Sur, pero cuando llegaron a Tlacolula a descansar a la mañana siguiente el Cristo cobro un peso descomunal, por lo que no lo pudieron levantar. Por este milagro se decidió construir en el sitio donde quedó el Cristo la capilla que hoy le sirve de recinto.

La capilla del Señor de Tlacolula está dotada de una profusa decoración, semejante a la del templo de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca. Tanto la bóveda como la cúpula están cubiertas de motivos florales estilizados, presentes también en la superficie de los muros, rodeando en ocasiones a espejos, esculturas, retablos o pinturas al óleo.

La capilla posee también elementos de fina herrería forjada del siglo XVI, entre lo que destacan: el barandal del coro, el púlpito y la puerta; todos ellos considerados como piezas notables del arte colonial que complementan la decoración.

El retablo principal es de estilo neoclásico, y en él se aloja la escultura de Cristo crucificado, mejor conocido como Señor de Tlacolula. También en los transceptos se aprecian dos retablos barrocos del siglo XVII; contienen pinturas al óleo, esculturas y columnas salomónicas.