Al sureste de Campeche, con la frontera de Guatemala ya muy cerca y en una región cubierta de selva, se levantaron ciudades de piedra que los antiguos mayas tuvieron a bien dejarnos. Aquí está Calakmul el primer y único patrimonio mixto en México, también un puñado de zonas arqueológicas a su alrededor llenas de mascarones y torres monumentales.
Cómo llegar:
Desde la ciudad de Campeche toma la federal 180 a Champotón y continúa por la 261 hacia Escárcega (146 km), y luego por la 186 rumbo a Chetumal hasta el Km 98. Ahí, en el ejido Conhuás, se halla la desviación hacia el sur por un camino pavimentado de 60 km a la Zona Arqueologíca de Calakmul. La carretera federal 186 Escárcega-Chetumal sirve para vincular los distintos destinos arqueológicos de esta ruta. Sitios de la Ruta:
Zona Arqueologíca de Calakmul.
“Dos montículos juntos”, es el significado del nombre de Calakmul. Estamos en una de las ciudades más importantes de la civilización maya, tanto por extensión como por población, pues llegó a tener más de 50.000 habitantes. La cronología de la ciudad se remonta al período Preclásico (300 a.C – 250 a.C), mientras que su momento de esplendor se da en el período Clásico cuando el reino de Kaan se alió con otros estados en una confederación llamada “Cuchcabal”. Se tienen registros de que, en el periodo Posclásico tardío, aún se realizaban algunas actividades ceremoniales.
Calakmul fue conocida gracias al biólogo Cyrus Longworth Lundell, quien, trabajando para una compañía chiclera llegó al sitio en 1931. No fue sino hasta medio siglo después, a partir de 1982, cuando se realizaron excavaciones a gran escala a cargo de William Folan, del Centro de Investigaciones Históricas y Sociales de la Universidad Autónoma de Campeche.
Según los estudios más recientes, parece ser que Calakmul fue la capital del llamado Reino de la Serpiente o el reino de Kaan, principal rival de Tikal, con quien se disputó la hegemonía del área maya central durante el Clásico. Por la importancia del sitio, el 4 de julio del año 2002, la UNESCO le otorgó el nombramiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Zona Arqueologíca de Xpuhil.
Su nombre deriva de una planta silvestre conocida por su forma como “Cola de Gato”. El sitio está ubicado en el sureste campechano y tuvo su auge en el Clásico Tardío (500-800 d.C.). Las primeras evidencias de ocupación humana en el sitio datan del año 400 a.C., dentro del periodo conocido como Preclásico tardío. Su decadencia se dio hacia el Posclásico temprano, alrededor del 1200 d.C.
Lo relevante del sitio es el Edificio de las Torres, famoso a nivel internacional debido a la presencia poco común —de hecho el único caso— de un edificio al estilo Río Bec con 3 torres. El sitio puede visitarse a través de senderos ecos arqueológicos, es decir que al mismo tiempo que se puede observar la arquitectura prehispánica, el visitante disfrutará del ambiente natural que lo rodea.
Zona Arqueologíca de Becán.
Su nombre en maya significa "Barranca formada por agua”, quizá por el foso seco que rodea los principales conjuntos arquitectónicos del lugar. Su ocupación se da en el Preclásico tardío y su apogeo, durante todo el período Clásico. Su decadencia llega en el Posclásico tardío.
Lo más relevante del sitio es el foso, único en el área maya, que para algunos investigadores es testimonio de su actividad bélica entre esta y otras ciudades de la región, o simplemente una división espacial entre las clases sociales, siendo el área interior donde se levantan los edificios de arquitectura monumental, la reservada para la élite.
Zona Arqueologíca de Chicanná.
Chicanná significa "La casa de la boca de la serpiente" en lengua maya, posiblemente aludiendo al enorme mascarón de la fachada central de la Estructura II. Por su ubicación debió participar de la ruta comercial que atravesaba la península desde el golfo de México hasta la costa sur.
En Chicanná, cabe destacar la gran belleza de su Estructura II, ricamente decorada con un enorme mascarón de Itzamná, el dios creador, en el cual se pueden apreciar restos de estuco con colores rojo y azul, así como glifos.
Zona Arqueologíca de Balamkú.
Balamkú, su nombre proviene del maya yucateco que significa el “Templo del Jaguar”, debido a la decoración de motivos felinos del friso encontrado. Su ocupación tiene lugar en el Preclásico tardío, mientras que su apogeo recae en el período Clásico; en el Posclásico temprano llega su decadencia.
Balamkú, del estilo Petén, está dentro de un área selvática donde se puede disfrutar de la naturaleza al tiempo que se va recorriendo
El friso, es el monumento más relevante hecho a base de estuco modelado y policromado, con una altura de 1.75 m. y una longitud de 16.80 m., elaborado entre los años 550 y 650. La escena representa una alegoría del orden del universo con figuras de serpientes y jaguares. De gran riqueza iconográfica, la lectura al detalle nos revela el complejo mundo conceptual de los antiguos maya. Se equipara el ciclo dinástico al ciclo solar. En esta concepción, la ascensión al trono es ilustrada por el rey saliendo de las fauces del monstruo terrestre, como el Sol sale de la boca de la Tierra. La muerte del rey es vista como una puesta de Sol, cuando cae en la boca del Monstruo Terrestre.












