El tema del momento en el quehacer turístico nacional es la entrega del certificado de la UNESCO que designa Patrimonio Mundial Mixto a la antigua ciudad maya y los bosques tropicales de Calakmul. Será sin duda una de las notas del año. Al calor del evento, el presidente Enrique Peña Nieto instruyó a la Secretaría de Turismo, cuya titular Claudia Ruiz Massieu estaba presente en la ceremonia, para poner en marcha de inmediato acciones de promoción para la zona e incluso mejorar el museo de sitio. A la Secretaría de Comunicaciones, cuyo titular por alguna razón no hizo el recorrido, le ordenó mejorar la carretera de acceso a la zona, que en la actualidad es deficiente, así como mejorar hasta donde se puede el aeropuerto que opera en las inmediaciones. Todo lo cual está muy bien.
No obstante, es necesario tener presente que para que un lugar madure como producto turístico requiere de todo el apoyo logístico que se le pueda otorgar, pero también de un propósito definido, saber con claridad qué se busca obtener y sobre todo tener presente un punto que suele olvidarse: el factor humano. Se requiere capacitar a nivel excelencia a la gente que trabaje en el sitio, lo cual lleva tiempo pues se requiere hacer una adecuada selección de gente que debe tomar cursos, clases, diplomados. Pero no sólo eso, también hay que convencer a la gente que vive en las comunidades aledañas de que les conviene apoyar el proyecto, que estarán mejor que antes si se suman a la causa de la promoción turística.
Por si fuera poco, se requiere un intenso trabajo transversal entre las diferentes dependencias del gobierno federal como Conaculta y la Secretaría del Medio Ambiente para encontrar con ellos un justo equilibrio en la preservación del sitio arqueológico y sus bosques y la explotación turística, de que cada vez más gente visite la zona y gaste dinero para beneficio de las comunidades. La colaboración del gobierno local también es determinante. No es menor recordar que la entidad tendrá, antes de un año, elecciones para gobernador.
De tal forma que sin perder el impulso, el entusiasmo por la declaratoria de la UNESCO, que es una noticia bomba, procede irse con cuidado, sin brincarse etapas. Las acciones que funcionan para Teotihuacán o para Chichen Itzá no necesariamente serán útiles para Calakmul que está en una etapa temprana de su exploración. Es mucho mayor el área que permanece oculta que aquella que se conoce. Hay que comenzar a trabajar hoy para convertir a Calakmul en un destino turístico sin que afecte su carácter de sitio arqueológico y natural de la humanidad, pueden pasar años antes de lograrlo.
Seguridad.—Vale la pena recuperar la nota de que la Secretaría de Turismo y la de Gobernación, ésta por conducto de la Comisión Nacional de Seguridad, firmaron un convenio de colaboración para desarrollar acciones y programas de atención y protección para los turistas nacionales, pero también extranjeros. Ambas partes se comprometen a intercambiar información que coadyuve a la identificación de las fuentes del delito y que contribuya a la investigación, prevención y persecución de los mismos. La violencia es tóxica para el turismo. Para proteger esta fuente de ingresos y de creación de empleos es muy importante blindar actividad. Los principales destinos del país deben cuidarse como entidades estratégicas, pues eso es justamente lo que son. Su aportación es clave para mantener la estabilidad social en regiones del país que de otra forma estarían a merced de fuerzas disolventes.
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