La NASA logró una imagen sin precedente de Eta Carinae, el sistema estelar más luminoso y masivo de la Vía Láctea. Está a 10 mil años luz de la Tierra, cuenta dos estrellas y tienen un sorprendente comportamiento: estalló dos veces en el siglo XIX, un tiempo corto para este tipo de eventos y que aún no se conoce por qué se dieron las explosiones.
El trabajo de lograr las imágenes fue realizado por astrónomos el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la agencia espacial estadunidense mediante satélites, telescopios terrestres y modelado teórico para tener su imagen más completa hasta la fecha. Se sabe que las dos estrellas que contiene el sistema estelar se están acercando y cualquiera de éstas podría acabar su vida como una supernova.
La imagen y los nuevos hallazgos sobre el sistema, se presentaron en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana que se celebra en Seattle, además se incluyen imágenes del Telescopio Espacial Hubble que muestran la estructura de una década de antigüedad del gas ionizado saliendo de la estrella más grande a un millón de kilómetros por hora. Además, los nuevos modelos en 3-D revelan características nunca antes vistas de las interacciones entre ambos astros.
“Estamos llegando a comprender el estado actual y el complejo entorno de este objeto notable, pero tenemos un largo camino por recorrer para explicar las erupciones pasadas de Eta Carinae o para predecir su comportamiento futuro”, señaló Ted Gull, astrofísico de Goddard, que coordina un grupo de investigación que observa la estrella desde hace más de una década.
COMPOSICIÓN. Eta Carinae se compone de dos estrellas masivas cuyas órbitas excéntricas las llevan inusualmente cerca cada 5.5 años. Ambas producen potentes salidas gaseosas llamadas vientos estelares, que envuelven a las estrellas. Los astrónomos han establecido que la estrella más brillante y fría tiene cerca de 90 veces la masa del Sol y brilla 5 millones de veces más. Las propiedades de su compañera más pequeña y caliente todavía son debatidas, pero Gull cree que tiene alrededor de 30 masas solares y emite un millón de veces la luz del Sol.
En su máximo acercamiento, o periastro, las estrellas se sitúan a 225 millones de kilómetros de distancia, cerca de la distancia media entre Marte y el Sol. Durante los meses antes y después del periastro, se producen cambios dramáticos en el sistema. Estos incluyen llamaradas de rayos X, seguidas por una disminución repentina y la eventual recuperación de la emisión; la desaparición y reaparición de estructuras cerca de las estrellas detectadas en longitudes de onda específicas de la luz visible; e incluso un juego de luces y sombras cuando la estrella pequeña oscila alrededor de la primaria.












