La leyenda mexica cuenta que alguna vez un rayo cayó del cielo y golpeó de lleno un agave hasta tatemarlo, dando origen al mezcal; de ahí su denominación como “bebida llegada del cielo”.
Aunque este destilado se produce en diferentes partes de México, en Oaxaca existe un pueblo que ostenta ser el lugar de origen del mezcal: Santiago Matatlán, una pequeña comunidad de 3 mil 500 habitantes localizada en los valles centrales, a menos de una hora de distancia de la capital del estado.
El primer indicio que tienen los visitantes para saber que van llegando a Matatlán son las majestuosas pencas de maguey que se vislumbran en ambos lados de la Carretera Federal 190, que conecta a Oaxaca y Chiapas.
En Matatlán existen gran cantidad de pequeñas destilerías artesanales y que sus dueños muestran con orgullo a los visitantes curiosos, ahí se puede apreciar todo el proceso de
producción: el gran agujero en la tierra con piedras y leños donde se cuecen las piñas del maguey; el molino circular tirado por caballo para triturar las piñas ya cocidas; las tinas de madera donde se dejan fermentando entre 8 y 10 días; y los contenedores donde se llevan a cabo la destilación y refinación para la obtención del mezcal.
Así, Matatlán le muestra a quien lo busca su secreto mejor guardado, convirtiendo la visita en una experiencia única.











