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Bill despliega su carisma para que EU adore a su poco carismática esposa


El dos veces presidente Bill Clinton llenó hasta la bandera el pabellón donde se celebra la Convención Nacional Demócrata y puso en pie a un público entusiasta varias veces, como sólo pudo lograr la primera dama, Michelle Obama el lunes, día de la inauguración.

Su misión estuvo clara desde que pisó el escenario: usar su carisma (que le sobra) para convencer a los estadunidenses que no pueden ver a su esposa

—empezando por muchos de los que votaron a Bernie Sanders— de que Hillary no es tan antipática como aparenta. Y qué mejor manera que hacer un repaso de toda una vida junto a su mujer. La tarea no es imposible, pero es difícil: muchas personas la detestan, anuncian machaconamente las encuestas.

“A la tercera va la vencida”. Bill Clinton cuenta que consiguió, por fin, que Hillary aceptara su propuesta de matrimonio en Arkansas. Fue en 1975. “Me casé con mi mejor amiga”, la que le dio “el mejor momento de mi vida: cuando nació mi hija Chelsea”.

Con un auditorio embelesado y haciendo un guiño a los desconfiados “sanderistas”, el ex presidente aseguró que es “la mejor impulsora del cambio que he conocido jamás” y agregó que es “una mujer convencida de que es posible cambiar las cosa desde abajo, alguien que jamás se quedará satisfecha con el statu quo y querrá ir más allá para mejorar las cosas”.

Siguiendo la regla general de la Convención Demócrata, Bill también se negó a convertir la coronación de Hillary en cuatro días de insultos contra el adversario, a diferencia de lo que se vio la semana pasada en la Convención Republicana, donde el lema más coreado fue “¡Encarcelen a Hillary!”. Demoró media hora en mencionar a los republicanos y lo hizo con elegancia, señalando que ellos venden una versión “inventada” de su esposa. Afortunadamente, dijo, “hoy ustedes han nominado a la versión verdadera”.

Por último, hizo un canto al futuro con optimismo, en contraste con el escenario apocalíptico que dibuja el candidato republicano Donald Trump: “Este país ha sido siempre el país de los mañanas y sus hijos y nietos se lo agradecerán siempre si la eligen”. Ayer, Bill Clinton, símbolo del animal político por excelencia, mostró su faceta más humana y menos política.

Como colofón, Hillary Clinton envió un breve mensaje a la Convención desde su casa en Nueva York para agradecer la nominación, que aceptará oficialmente mañana jueves, y para dirigirse a esas niñas, que probablemente ya están en la cama, que “la próxima presidenta de Estados Unidos puedes ser tú”.