Zinacantán esta ubicado a tan sólo 10 Km de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Al igual que en la comunidad vecina de San Juan Chamula.
A la llegada de los españoles, Zinacantán se encontraba bajo el yugo del Imperio mexica, de hecho el nombre oficial del pueblo es de origen nahuátl, porque en lengua tsotsil, la región se conoce como “Sots’leb” que significa “Lugar de Murciélagos”. Finalmente los españoles, acompañados en la conquista de Chiapas por guerreros mexicas y tlaxcaltecas, terminaron por adoptar el nombre de origen náhuatl, cuyo significado es el mismo que tsótsil.
En Zinacantán puedes caminar entre las calles y ser invitado por una familia indígena a tomar algún alimento en la cocina de sus humildes casas. Ofrecen chorizo, queso, frijoles, tortillas recién hechas por sus mujeres, café y la embriagante bebida llamada posh. Mientras se come, se puede apreciar la forma en que sus mujeres tejen en los tradicionales telares de cintura y comprar manteles, manteletas, gorros y suéteres de lana.
Aquí se encuentra el Museo de Las Mujeres Tejedoras, sitio que explica algunos de los símbolos más comunes en los bordados de Zinacantán. Asimismo, son destacables los bellos panteones zinacantecos, construidos en la cima de los cerros, ya que los antepasados son considerados los guardianes del pueblo y, por ello, desdela altura, vigilan el orden y la armonía social.
Sus principales atractivos turísticos son:
El Templo de San Lorenzo que es el primer edificio conocido que tuvo la orden dominica en Chiapas. Su origen se remonta en 1546 con la construcción del templo de Santo Domingo, a base de caña, heno, horcones y adobe. En ese mismo año Fray Bartolomé de Las Casas entregó a su orden la iglesia de Zinacantán dejando este edificio a modo de préstamo, su librería y alhajas de la casa, entre ella dos grandes relojes. En la actualidad los muros de la nave están decorados con columnas empotradas de estilo corintio, arcos con clave decorada, el piso es de loseta de barro, el arco triunfal, de medio punto y decorado se sostiene en pilastras neoclásicas. La nave está cubierta con un artesonado contemporáneo pintado con diseños geométricos. El altar principal contiene un retablo de lineamientos neoclásicos, cuenta con una capilla lateral cuyo techo cuenta con nudillo con amarres de cuero. Esta iglesia a diferencia de la de San Juan Chamula se ofician misas en honor al santo patrono que se encuentra en el altar principal profusamente decorados con arreglos florales típicos de la región y cuya producción es la principal actividad de esta comunidad.
Templo de san Sebastián, construido en el siglo XVIII, pequeña y rudimentaria, existen dos leyendas sobre la fundación de este templo. En una de ellas se dice que el santo se apareció como un oficial del ejército; el rey quería que se casara con su hija pero San Sebastián se negó y huyó; los soldados del rey lo persiguieron hasta Zinacantán, donde lo mataron con sus flechas. Se dice que el santo fue enterrado en donde actualmente se encuentra la iglesia. La fachada de esta iglesia presenta un acceso con arco de medio punto, óculo o chavado, dos amenas laterales y espadaña a manera de frontón. La planta arquitectónica es de una nave con escalera de madera al coro. La cubierta conserva un cielo artesonado, el piso es de mosaico de pasta y un altar con base muy ancha forrado parcialmente de azulejo. Esta iglesia para los indígenas de Zinacantán tiene importancia durante su celebración del 18 al 20 de enero, ya que el templo se hizo en tres días; y no fue hecha por los hombres sino fue obra del santo.
ARTESANÍAS:
Zinacantán goza de fama, debido al gran colorido en la elaboración de sus artesanías, que van desde la elaboración de textiles hasta las hechas a base de barro, sobresalen los tapetes, blusas, tendidos de mesa con motivos florales así como los huipiles tradicionales para novia elaborados con hilos de algodón y plumas de ganso de influencia teotihuacana, todas ellas elaboradas en telar de cintura siguiendo las costumbres prehispánicas de elaboración.
El Huipil Emplumado de Zinacantán: La ropa es también elaborada por las mujeres mismas con técnicas ancestrales, que además de servir de abrigo, contiene atributos religiosos, místicos, sociales y culturales, por lo que es base fundamental para la continuidad de sus patrones culturales. Esta prenda, conocida por el "k´uk´umal chilil",, o huipil emplumado de uso ceremonial de estilo teotihuacano, es exclusivo para el casamiento.
Es tejida en telar de cintura con gran destreza lo que le ha permitido sobrevivir desde tiempos inmemoriales. Durante la época prehispánica, el arte de tejer plumas en el atuendo fue de uso común; sin embargo Zinacantán es el único lugar donde esta tradición viva aún se conserva. Se conoce como huipil emplumado pues lleva insertadas plumas de gallina blanca como decoración. Son plumas lo que se usa, pues hay un fuerte sentido cultural en ello, ya que sostienen, que es la gallina un animal doméstico que tiene plumas y no puede volar, anda en dos patas como las personas, pero depende de los humanos para su alimento y siempre se mantiene cerca de la casa aunque ande suelta.
Así las plumas que las mujeres entretejen en esta prenda, equivalen a esta actitud de la gallina y se espera que la novia también adopte esta conducta, que no se vaya del hogar aunque pueda hacerlo, y que forme una relación de interdependencia con su futuro marido. Las plumas generalmente se tejen en la bastilla en tres o cuatro líneas intercaladas con diseños brocados y las mujeres expertas en su elaboración ponen mucho cuidado en su trabajo, seleccionando los materiales más finos.
El tiempo que se lleva varía de cinco a seis meses para un sólo huipil, pues son las venas de las plumas las que se van apretando con tramas subsecuentes de hilo grueso de algodón y después se unen al lienzo. Es por tanto una prenda muy costosa. Este huipil es largo, llegando hasta los tobillos y debajo de él la novia usa una falda de algodón azul marino y un rebozo blanco que le cubren gran parte de su ropa y rostro.
Durante la visita a esta bella comunidad se deben seguir las siguientes reglas: Para ingresar a la iglesia de San Lorenzo es necesario pagar una cuota módica en las oficinas de turismo municipal de esa comunidad.
Esta prohibido la toma de fotografías en el interior de la iglesia así como en los rituales y procesiones que se llevan fuera de ella.











