El turismo rural tiene como principal aliciente la visita a las antiguas haciendas o fincas que constituyen hitos en la historia de Chiapas de la Colonia y el siglo XIX, a más de ser parte importante del patrimonio construido del estado. El valle de Cintalapa es especialmente rico en grandes casonas de amplios corredores, altas chimeneas, recoletas capillas. Aunque gran parte de las fincas son de propiedad privada, la hospitalidad de los chiapanecos le permitirá acercarse a un capítulo muy importante del desarrollo histórico de los pueblos de Chiapas.
Hacienda El Zapote
Durante el siglo XIX esta hacienda tuvo un gran esplendor porque se dedicó a la explotación del henequén, tuvo numerosos trabajadores unidos a ella
La casa grande con el tiempo ha sufrido modificaciones y está muy bien conservada, pues sigue siendo habitada, es un espacio tranquilo ideal para relajarse, decorada con buen gusto, los corredores son amplios con columnas sin arcos.
Materiales como el adobe, ladrillo, madera y teja, te transportarán en el tiempo.
Hacienda La Valdiviana
Es la Hacienda mas famosa del Valle de Cintalapa, situada a pocos minutos de la ciudad, fue un extenso latifundio que perteneció inicialmente a Bartolomé de Valdivia, quién la nombró La Valdiviana, para perpetuar así su apellido.
Por la extensión que tuvo, esta hacienda fue muy productiva, en ella se cultivó el henequén que fue el producto industrial más explotado en las últimas dos décadas del siglo XIX y principios del siglo XX.
La Hacienda se distingue por la belleza de sus instalaciones, el confort, y su magnifico servicio, cuya calidez hará que te sientas como en casa, además podrás admirar la capilla, totalmente restaurada dedicada a la virgen. Frente a la casa podrás observar la tradicional majada o patio exterior que comúnmente tenían las haciendas así como la cruz atrial a unos 20 metros de distancia.
Estas cualidades hacen de la Valdiviana un escape memorable
Hacienda La Providencia
Durante el siglo pasado esta hacienda tuvo su mayor auge y esplendor debido a que se dedicó a la explotación de henequén; actualmente sus propietarios se dedican a la ganadería.
Al llegar, parecerá que el tiempo se detuvo, ya que se conservan vestigios de lo que fue la fábrica donde se procesó el henequén y parte de la antigua chimenea, formando su peculiar arquitectura de estilo Neoclásico.
La casa está muy bien conservada ya que se encuentra habitada; al atardecer dirígete a sus corredores flanqueados por pilares de ladrillo, para ver como se despide el sol entre colores, magentas, violetas y rojos.
Hacienda Llano Grande
Esta hacienda abarcó una gran extensión pues llegaba hasta el ejido Villa Morelos, en la actualidad es una encantadora y pequeña propiedad dedicada a la ganadería y agricultura.
La casa grande se encuentra muy bien conservada porque continua habitada, combina a la perfección el estilo neoclásico con elementos moriscos, tiene un amplio corredor con pilares sin arcos, techo de madera y teja, desde el cual se pueden observar maravillosos paisajes, además la hacienda cuenta con una ermita dedicada a San Juan, déjate envolver por su ambiente de paz y tranquilidad.
Hacienda Las Cruces
Esta hacienda es ahora una pequeña y bien conservada propiedad dedicada a la ganadería, anteriormente se ocupo de la agricultura a gran escala.
El interior de la ermita es pequeño, de estilo neoclásico, con piso de ladrillo y techo de madera, da la sensación de que el tiempo no ha pasado; aquí mismo podrás ver una estatua de San Martín. La casa grande es de rectangulares dimensiones y muy amplia, en escucharás los sonidos de la naturaleza, poco a poco olvidarás tus preocupaciones, para dejarte envolver en la sombra de los arboles y el corredor te invitará a contemplar su extraordinario escenario.











