Partiendo de La Paz, es práctico realizar un recorrido al norte del Estado, ya sea en automóvil o en autobús, si se cuenta con un vehículo propio de doble tracción o para terrenos difíciles será posible acceder a zonas más alejadas, pero el recorrido por la Carretera Transpeninsular es también suficiente para un viaje más que placentero.
A poco más de 200 km al norte nos encontramos primero con la zona del Valle (Cd. Constitución e Insurgentes) que es la zona agrícola más importante del Estado.
De ahí sale el camino para Bahía Magdalena, sitio ideal para el avistamiento de la Ballena Gris (de diciembre a marzo), continuando por la Transpeninsular se llega a Loreto, primera capital de las Californias y el sitio misional más antiguo de la península.
Frente a Loreto, subiendo a la Sierra de la Giganta, se encuentra la Misión de San Javier, establecida como misión el 10 de marzo de 1699, la primera construcción fue una capilla de adobe con una casa adjunta para el padre residente.
Su fundador fue Francisco María Píccolo. La construcción de la hermosa iglesia de cantera empezó en 1744. Se le considera "la joya de las misiones de Baja California" por su bella e imponente arquitectura y el perfecto estado de conservación en que se encuentra.
San Javier cautiva, porque es un remanso en el tiempo que nos transporta con las alas de la imaginación hacia los siglos antiguos, cuando la pitaya era el alimento más codiciado y cuando los olivos, hoy centenarios, eran apenas plantados por los misioneros.
Siguiendo la costa del Golfo se llega a la histórica Mulegé, un pueblo folklórico y tranquilo con su Misión junto al palmar, aquí se pueden contratar los servicios de guía para conocer las pinturas rupestres de “La Pintada”, en la Sierra de San Francisco, son vestigios que datan de más de 10 mil años.
A menos de una hora se encuentra Santa Rosalía, pueblo minero con casas de madera afrancesadas y su iglesia de metal diseñada por Gustav Eiffel.
Internándose en la península encontramos el oasis de San Ignacio con una de las misiones jesuitas más impresionantes, terminada por los dominicos.
De ahí sale el camino a la laguna de San Ignacio, otro sitio importante para el avistamiento de ballenas. Finalmente, en la frontera norte del estado, se llega a la comunidad de Guerrero Negro, donde se encuentra una de las salineras más grandes del Mundo.











