Hace unos días, alguien me comentó que perdió sus celulares (tiene 2) y que se sentía extraña. Y si, la realidad es que en éste siglo veintiuno nos resulta muy extraño que alguien no tenga celular o correo electrónico, que no haga ejercicio acompañado de su iPod o que no queme CDs con su música predilecta. Además, a nadie sorprende poder llegar a casa a ver nuestra serie favorita, sin importar en que horario se transmite, ya que o la hemos grabado en el aparato del sistema de cable, o la vemos directamente en Internet.
En el ámbito deportivo, los adelantos tecnológicos han permitido mejoras importantes en el diseño de equipo, herramientas e incluso ropa deportiva. Y mediante video, ha sido posible perfeccionar el desempeño de atletas y competidores, así como conocer a los rivales y su forma de actuar. Para los aficionados y comentaristas deportivos, la tecnología les da la oportunidad de analizar, revisar y criticar cuadro por cuadro, las incidencias del encuentro de su interés.
Y es que los deportes organizados, como tantas otras actividades en nuestra vida actual, han sacado provecho del uso de la tecnología.
El primer uso efectivo de la tecnología en el deporte fue la foto en la meta para carreras atléticas, de autos o de caballos, ya que la especialización en esas actividades creó mayor competitividad y los finales se hacían cada vez más cerrados. Cuando la decisión la tenía un hombre parado atento en la meta, había desacuerdos y prejuicios, pero el "photo finish" terminó con ese dolor de cabeza.
En la natación, los cronometristas que asomaban la cabeza para ver el momento justo en que cada competidor tocaba la pared final de la alberca y apretaban el STOP de su cronómetro manual, han pasado a la historia. Ahora, aunque sigue habiendo jueces que verifican que la competencia se realice adecuadamente, los nadadores son por si mismos responsables de asegurarse que han tocado el cuadro que, adherido a esa pared, detiene su crono. Para fines de eliminar cualquier duda, aquí también se usa la fotografía de la meta.
En el tenis, por ejemplo, aunque hay torneos tradicionales que aun exigen a los jugadores vestir de blanco, hay otros donde se aprovecha la repetición instantánea para confirmar o corregir un tiro, que por cierto, es juzgado por una persona que debe emitir un juicio sobre el bote de una pelota de unos 6 cm de diámetro que viaja a mas de 100 km/hr. Por ello, desde hace ya varios años se le dan a cada jugador 3 retos por set y mientras el jugador tenga razón, conserva el mismo número de retos disponibles, pero si la imagen no es suficientemente clara, la decisión del juez permanece y el jugador pierde un reto. Por cierto, éste es el único deporte en el que la imagen para verificar donde botó la bola debe mostrarse obligatoriamente a todos en el estadio, de modo que el público y los jugadores ven exactamente lo mismo que el juez principal.
En el basquetbol de la NBA los jueces tienen la posibilidad de revisar en video un tiro que haya salido en los últimos segundos de juego, para verificar que antes de que el reloj marcara cero, la bola ya estaba viajando hacia la canasta. En este caso, la decisión es de los árbitros, mientras que jugadores y entrenadores solo pueden sugerir o presionar para que lo hagan.
De la misma manera, el Hockey profesional aprovecha la tecnología para revisar goles dudosos, pero esto sucede cada vez menos, ya que el puck (la pieza negra redonda que se usa en vez de pelota en el hielo) y la portería tienen un sistema electrónico que marca sonora y visualmente cada gol anotado, eliminando cualquier duda.
En el Futbol Americano también se utiliza la repetición instantánea para algunas jugadas. En este caso, cada equipo tiene 2 retos disponibles en cada mitad del encuentro. Es el entrenador en jefe quien debe solicitar al arbitro principal la revisión, antes de que se realice la siguiente jugada, tirando un pañuelo rojo al campo de juego. Cada reto utilizado es descontado de los 2 disponibles, pero además, cada reto perdido (porque la reclamación no procede, ya sea porque ha sido bien juzgada desde un principio, o porque no hay evidencia suficiente para decidir lo contrario) es una pérdida de un tiempo fuera, de los 3 con que cuenta el equipo para preparar una jugada difícil o cuidar el reloj en los últimos segundos del encuentro.
El beisbol de las Grandes Ligas, segundo deporte más popular en los Estados Unidos, incorporó a partir de 2008 la repetición instantánea para definir si una bola ha sido foul o buena cuando viaja todo lo largo del parque por la línea de juego y a gran altura. En este caso, la decisión también es únicamente de los Umpires y nada pueden hacer jugadores y manager.
En el caso del beisbol, la discusión llegó a un nivel muy intenso hace algunos meses, cuando una decisión del Umpire de Primera Base impidió que se consiguiera un "Juego Perfecto". El juez debía decidir si llegó primero la bola al guante del hombre de Primera Base, o el pie del bateador que corría hasta ese punto. Debió utilizar su oido para escuchar el golpe de la bola en el guante y coordinarlo con su vista que seguía los pies del corredor, y erró. Desde 1880 la cuenta de "Juegos Perfectos" (sin hit ni carrera) se mantiene en 20.
Y hay un deporte que de plano se opone fehacientemente a evitar el ingreso de la tecnología a su juego: el futbol. Apenas en años recientes se ha generalizado el uso de tableros electrónicos para marcar los cambios de jugadores y sólo unas cuantas ligas proveen a sus árbitros de diademas para intercomunicarse. Pero es la única tecnología disponible, ya que los altos mandos de éste deporte se niegan a "mecanizar un deporte que es todo pasión y fluidez"...
Se puede entender que se quiera evitar la repetición instantánea en un deporte en el que ni siquiera el tiempo corrido de juego esta a la vista del público, ya que el reloj que normalmente está en el tablero o la pantalla del estadio no es oficial y, al menos en México, debe ser detenido al minuto 40, "para que los aficionados no presionen al arbitro", quien por cierto, es el único responsable de llevar el tiempo y definir a su mejor entender, cuando han pasado los 45 minutos que dura cada mitad.
Si se les diera a los entrenadores un pañuelo rojo a la manera de la NFL, seguramente se agotarían los retos disponibles en los primeros 15 minutos de juego, ya que ellos desde su "área técnica" siempre parecen tener una mejor vista de lo que sucede en el campo, y así se lo hacen saber constantemente al silbante y a sus asistentes.
Pero el colmo es que no se acepte siquiera un aditamento al estilo de la NHL que permita, de manera clara y contundente, determinar si el balón entró completamente, con toda su circunferencia en la portería, marcándose un gol. Con esta simple ayuda tecnológica, dos cosas habrían sido diferentes en el pasado mundial: Francia no habría ido a hacer el ridículo que hizo, e Inglaterra habría clasificado a semifinales.
Ahora, hablar del desempeño de los árbitros.....bueno, con la cámara phantom (que ofrece miles de cuadros por segundo sin deformar la imagen) es muy fácil decidir. Pero en el juego, el silbante tiene apenas una fracción de segundo para ver la jugada a unos metros, tal vez habiendo otros jugadores de por medio, definir lo que sucedió, jalar aire y hacer sonar la ocarina para marcar.
Y dado que acá no hay manera de acordar, hay ahora un tema más en ésta mesa, el golf.
Se han realizado apenas 5 o 6 torneos en la reciente temporada de la PGA, máximo circuito profesional, y ya ha habido 2 casos en los que un televidente nota una posible falta de un jugador, lo reporta a la cadena de televisión donde es revisada la acción para informar a los Oficiales de Reglas del torneo y, finalmente, la mañana siguiente, descalificar al jugador en turno.
Éste es un deporte eminentemente de caballerosidad y buenos modales, en el que, aunque no están obligados, los jugadores conocen bien las 34 reglas de juego, pero no sus cientos de especificaciones y aclaraciones. Por ello, en los Tours profesionales hemos visto que ante una circunstancia dudosa, ellos mismos llaman al Oficial de Reglas y solicitan una explicación de las opciones disponibles, y cuando llegan al final de la ronda a firmar y entregar su tarjeta, se aseguran de sumar los golpes de castigo correspondientes.
Los casos antes descritos han sido de situaciones en las que ni el jugador, ni su caddie, ni los compañeros de grupo se han dado cuenta de la falta, básicamente por desconocimiento de la regla local o porque el marcaje en el campo ha sido incompleto, por lo que los jugadores afectados han aceptado su error, que debiera ser compartido con el Comité Organizador.
La pregunta es hasta donde la tecnología está ayudando al deporte, puesto que el detallado escrutinio por televisión DESPUÉS de terminado el juego, sólo consigue enfurecer a los aficionados, que poco a poco se van inclinando más por ver las acciones en casa que en vivo, y que se van acostumbrando a pensar que toda la culpa es siempre del árbitro/referee/umpire/juez o de los jugadores tramposos.



