Bonampak, es una fascinante ciudad maya que se ubica en la selva lacandona de Chiapas, en el valle del río Lacanhá; tiene una dimensión de 4 kilómetros, de los cuales sólo se ha descubierto el 10 por ciento de esa gran ciudad.
Las principales edificaciones se construyeron sobre una cadena de colinas que corren por el centro del valle, desde la sierra de la Cojolita hasta la orilla del río.
El pacifista suizo Carlos H. Frey en 1941 decide internarse a la selva lacandona, donde convive con los lacandones, quienes deciden mostrarle la ciudad sagrada de sus ancestros.
En 1946 llevaron al investigador norteamericano Giles C. Healy, quien fue el primero en descubrir y fotografiar los extraordinarios frescos en el interior de uno de los templos.
Las pinturas de Bonampak datan del siglo VIII d.c., de acuerdo con las inscripciones jeroglíficas halladas allí, entonces representan un "espejo aproximado" de lo que sucedió en esa zona maya durante el período clásico.
Los murales están realizados sobre un aplanado de cal y los pigmentos son de origen mineral: Los rojos y rosados se componían de óxido de hierro; el amarillo se extraía de la limonita o el ocre; el negro del carbón, el café del asfalto, y el azul es una mezcla de tintura de añil y un tipo de arcilla.
El público puede conocer la Gran Plaza y la Acrópolis que cierra Bonampak por el sur, ya que ahí se encuentra el célebre edificio con las pinturas murales que han hecho distinguirse a la zona.
El último gobernante hasta ahora conocido de Bonampak es Chaan Muan II, su ascenso al trono fue en 776 d.C. En 787, Chaan Muan II capturó a un importante enemigo, llamado “Ah-5-calavera”, evento que se plasmó en el dintel 1 del Edificio de las Pinturas; sus últimos actos están representados en las pinturas de dicho edificio. En las imágenes presenta a su hijo como heredero al trono; además de los preparativos para una batalla, eventos que se acompañan de autosacrificios propiciatorios por la familia gobernante.
Todos estos acontecimientos sucedieron en un lapso que va de 790 a 792 d.C. y marcan los últimos hechos y el fin del linaje de los señores de Bonampak, después de ello la ciudad quedó abandonada en la selva por casi doce siglos.
Para llegar a Bonampak se toma la carretera federal número 199, ocho kilómetros adelante se da vuelta a la izquierda hacia Chancalá por un camino de terracería y a 97 kilómetros se encuentra el crucero de San Javier, ahí se toma la desviación a la derecha hacia Lacanhá. Cuatro kilómetros después hay una desviación a la izquierda y a ocho kilómetros, actualmente intransitables para vehículos, se llega a Bonampak.
Situada a 30 kilómetros de la frontera con Guatemala. También se puede acceder a la zona arqueológica en avioneta que se toma en Palenque, Ocosingo o Comitán en Chiapas o en Tenosique, Tabasco.











