Ubicado al sureste de la República Mexicana, se encuentra Tabasco, las playas de este municipio son de las más visitadas del estado.
Existen bellas playas, lagunas, barras, ríos y paisajes naturales, además de atractivos centros turísticos como la Reserva de la Biosfera "Pantanos de Centla".
Esta maravilla natural se localiza a 81 km al noroeste de Villahermosa. En esta área protegida podrá realizar un recorrido en lancha por los caudales de los ríos Usumacinta y Grijalva, mientras observa las numerosas especies vegetales y animales que ahí habitan, entre las que destacan los monos aullador y araña, cocodrilos, ocelotes, jaguares, garzas, tucanes, halcones y águilas, entre otras.
Kolem-Jaá Se encuentra a 95 km al sur de Villahermosa, centro ecoturístico de 27 ha. cubiertas de diversas especies de flora endémica.
Agua Selva, a 69 km al suroeste de Villahermosa, por la carretera núm. 180. Es una reserva natural de 2,000 ha. cubiertas de vegetación selvática.
En este lugar encontrará muros rocosos de 100 m. de altura ideales para quienes gustan de practicar la escalada. Parque Estatal la Sierra Se ubica a 48 km al sur de Villahermosa.
En esta región se encuentran los cerros El Madrigal, Poaná, Tapijulapa y La Campana del municipio de Tacotalpa, que conforman el corredor montañoso denominado Sierra de Tabasco, donde se puede practicar el montañismo.
En Villahermosa, la capital, es imprescindible visitar el Parque Museo La Venta, que atesora una de las más grandes colecciones de piezas pertenecientes a la cultura olmeca. Este sitio fue diseñado, organizado y montado por el poeta tabasqueño Carlos Pellicer, su inauguración se llevó a cabo el 4 de marzo de 1958.
En el Parque-Museo La Venta se exhiben 36 piezas de proporciones monumentales -cinco de las cuales se localizan en la sala de acceso, que nos introduce al mundo olmeca a través de paneles informativos- y 31 monolitos, que se encuentran al aire libre, entre los que se destacan: La Cabeza de Jaguar, el Mono Mirando al Cielo, el Jaguar Humanizado, el Gran Altar, el Mosaico de Jaguar, el Rey, la Cabeza Colosal, el Altar con Ofrenda, la Abuela, la Cabeza de Viejo y el Altar del Sacrificio Infantil.
Aunque todas ellas proceden de La Venta, fueron elaboradas en distintas fechas, en un lapso no menor de seiscientos años, aunque su distribución en este museo no guarda ningún orden cronológico, sino que se han clasificado en cuatro grupos: altares, estelas, esculturas exentas y las impresionantes cabezas colosales.
Este Edén mexicano, no estaría completo sin probar su gastronomía que es variada y extensa gracias a las antiguas recetas mayas y chontales, a la gran diversidad de vegetales, frutas y animales existentes.
Plantas como el achiote, chaya, muste, perejil, epazote, cilantro, chipilín, chile amashito, hoja de plátano le dan delicioso y singular olor, color y sabor a los guisos típicos de la región.
Destacan recetas como las de tortuga en sangre, tortuga en verde, iguana al chirmol, pejelagarto (variedad de pez con pico largo) asado, tamales de chipilín y la bebida popular más conocida: el pozol, hecho a base de masa de maíz y cacao; el cual es, a pesar de ser una bebida, la base de la alimentación de los tabasqueños aunque se debate que el pozol es originario de el estado de Chiapas.
Pozol con cacao o "chorote", pozol blanco, ósea sin cacao, se puede beber fresco "recién molido" o agrio (dejar la mezcla de cacao y masa unos 8 días para que se fermente), esta bebida es la que caracteriza a los tabasqueños.
Del mismo modo, se añaden al maíz, frijol y cacao, omnipresentes en la gastronomía mexicana, ingredientes como el chipilín (una hoja que se utiliza en la preparación de tamales), el achiote (una pasta roja que sirve como colorante) y una gran variedad de chiles y frutas en general.
Los platillos de las zonas costeras presentan también gran variedad de pescados y mariscos, como el róbalo, el huachinango, la mojarra, la jaiba, el ostión y el camarón.











