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Las Lacas de Olinalá


La palabra Olinalá, como se encuentra escrita en documentos antiguos, deriva de los vocablos náhuatl olin, de tlain-terremoto, y lan variante de tlanjunto o cerca, que significa “conjunto a los terremotos” o “cerca de los terremotos”.
La tarjeta de presentación de Olinalá a nivel nacional e internacional ha sido la famosa Cajita de Olinalá, que a través de manos expertas de artesanos se han transmitido las técnicas del laqueado.

Hechas de manera tradicional y autóctona con pinturas vegetales, las lacas de Olinalá son elaboradas con la madera aromática llamada linaloe, de color blanca, decoradas con una laca, ya se de color negro o blanco, y son pintadas con figuras y colores míticos y tradicionales de México.  Aún cuando el estilo decorativo de Olinalá tiene influencias europeas y de oriente, el origen de la tradición del laqueado o maque se remonta a la época prehispánica e incluye una diversidad de procesos que aún se mantienen vigentes.
Hoy en día, los artesanos de Olinalá, siguen utiliazando la antigua técnica del dorado, rayado o recortado, que consiste en aplicar sobre pieza una pequeña capa de maque a base de chamate (aceite de chía), la mezcla de dos tierras (tlapezole) y pigmentos en polvo. Una vez aplicado el chamate sigue el tlapezole al que le agregan color, y se bruñe. Bien seca la pintura se aplica otra capa de color y se dibuja con la punta de una espina de maguey o aguja de acero los motivos, animales, flores y plantas.
Mal pagados por su trabajo, muchos artesanos han tenido que emigrar a los Estados Unidos como braseros, dejando la región de Olinalá y junto con ello la tradición autóctona de la elaboración de sus lacas.
Los artesanos que han optado por quedarse en localidad, han remplazado los materiales tradicionales por otros más baratos que no garantizan la calidad del producto, como son aceite de linaza en lugar de aceite de chía, anilina en vez de cochinilla, pigmentos naturales por pintura, o madera de pino sustituyendo a la madera de lináloe. Por esta razón, fue necesario iniciar un exhaustivo trabajo de investigación histórica, científica y antropológica que sirviera de sustento para que se le otorgara la Denominación de Origen, entendiendo por esta el nombre de una región geográfica de un país que sirve para designar a un producto originario de la misma y cuya calidad y características se deben exclusivamente al medio geográfico y social.
Desde 1994 las lacas de Olinalá cuentan con la Denominación de Origen, a fin de garantizar al comprador la proveniencia, así como la calidad de las piezas, tanto a nivel nacional (IMPI), como internacional (OMPI).