La cocina tradicional del Estado de Hidalgo tiene como una de sus características fundamentales el uso de técnicas artesanales, un balance impecable en sus condimentos, la presencia de productos exóticos y el sazón perfecto como talento personal de sus cocineras.
Hidalgo tiene gran cantidad de tamales entre los que encontramos en la zona huasteca, el zacahuil y el xohol, realizados a base de masa de maíz, envueltos en hoja de plátano y cocidos en hornos de leña. El primero es salado y lleva carne de cerdo, de pollo o de guajolote aderezado con salsa roja o verde. El segundo es de masa de maíz endulzada con piloncillo.
La barbacoa de carnero se sigue haciendo con base en la tradición y materiales desde hace más de tres siglos. Con pico y pala se hace un hoyo en la tierra con un metro de profundidad y diámetro; se debe cuidar que el sitio esté seco ya que la humedad robaría calor al cocimiento. Y es que la barbacoa acompañada del consomé, tortillas y salsas es el menú más popular de las bodas, fiestas y reuniones a las que nunca faltan los invitados.
Traídos por los mineros ingleses, los pastes ya forman parte de la gastronomía del estado. Su nombre se deriva de la palabra pastry o pastelillo en inglés, que es una empanada hecha a base de harina, manteca o mantequilla y sal, rellena de carne de res, papa y poro o cebolla.
Los escamoles (del náhuatl azcatl, hormiga, y molli, guiso) son larvas de la hormiga, muy apreciadas desde tiempos prehispánicos, cuando en temporada formaban parte de la alimentación cotidiana de los habitantes de Mesoamérica.












