Miércoles 04 de Febrero, 2026 - México / España
Un vínculo entre México y el Mundo
Facebook Twitter Whatsapp

Chignahuapan, pueblo místico


Puebla es un Estado rico en historia y bellezas naturales, por ello no es de extrañar que sea una de las entidades federativas con mayor número de municipios enlistados en el programa de Pueblos Mágicos. Entre ellos sobresale Chignahuapan, ubicado al Norte de esa Entidad.

En la zona habitaron diferentes pueblos originarios. Tras la conquista, los españoles fundaron en 1527 la localidad con el nombre de Santiago Chiquinahuitle, que cambiaría a finales del siglo XIX a Villa de Chignahuapan. 

La cualidad natural de Chignahuapan radica en su extenso territorio (el tercero mayor del Estado), notablemente poblado por montañas dentro de la Sierra Madre Oriental, en la región conocida como Sierra Norte del estado. 

En esta zona montañosa hay un valle, rodeado por el río Ajajalpan y el río homónimo de la población. Estos no son los únicos ríos que cruzan el municipio, pues también pasan por Chignahuapan los afluentes de la Magdalena y el San Pedro, entre otros. 

El amor nace de la vista 

Como todo buen pueblo de México, el Centro es pintoresco, con su típico kiosco que corona la Plaza de Armas. El inmueble muestra un estilo mudéjar en sus decoraciones y con una fuente en su interior, además de presumir un dato curioso: es el único kiosco edificado con madera y data de los comienzos del Siglo XX.  

La arquitectura céntrica continúa con su esplendor en la Iglesia de Santiago Apóstol, un recinto cuya historia se remonta hasta siglo XVI. El inmueble sacro es ejemplar de los estilos franciscanos de la época, con el detalle positivo de que los colores de sus muros se han mantenido intactos pese a las inclemencias del tiempo. 

Aunque su construcción comenzó aproximadamente 200 años antes, en el Siglo XVIII la fachada tuvo modificaciones en argamasa. Este acondicionamiento fue realizado por artistas indígenas, no necesariamente siguiendo los gustos de la época. 

Para complementar el recorrido por el pueblo, el Santuario de la Inmaculada Concepción contrasta con Santiago Apóstol por su cara más contemporánea y homogénea en el exterior. Su inauguración tuvo lugar en 1972. El santuario es el hogar de una escultura de gran formato de la Virgen María, obra tallada en cedro. La escultura es creación de José Luis Silva, quien se propuso realizar una pieza que pasara a la historia, y es que con sus más de doce metros de altura esta representación de la virgen es una de las más grandes que existen en el mundo. Por ello el santuario un destino recurrente en el turismo religioso en el centro del país. 

Una especialidad en la artesanía del vidrio soplado son las esferas para los árboles de navidad, que cuentan en Chignahuapan con más de 200 talleres dedicados a producir estos accesorios navideños. 

La actividad no se reduce a las celebraciones decembrinas, pues en conjunto se calcula que son millones las esferas que se fabrican, distribuidas en todo nuestro país y con calidad de importación.

La naturaleza reina

En Chignahuapan hay varios lugares con manantiales que dan origen a las clásicas y anheladas aguas termales. Las propiedades medicinales de este tipo de líquido son reconocidas por su cualidad de curación y relajación. En la localidad de Tenextla hay un área acondicionada para acceder a esta riqueza natural, con todos los servicios, incluida la hotelería. 

En este sitio el agua brota con una temperatura superior a los 50 grados centígrados, pero no es para asustarse, ya que en la parte de acceso al público el líquido ya descendió a treinta grados, aproximadamente.

La naturaleza dotó con atractivos visuales a este municipio poblano. Una prueba de ello es la esplendorosa cascada conocida como el Salto de Quetzalapan. Son casi 200 metros los que cae el agua.

Cercano a la caída, en la parte superior de la cascada hay un área recreativa que oferta distintas actividades. Los aficionados a los deportes extremos encontrarán la clásica tirolesa. Para los menos aventureros hay un mirador y cafetería. La toponimia del lugar es por el término náhuatl “chichnahi”, “nueve”, y las partículas agregadas “alt” (agua) y “pan”, “sobre”. 

Esta explicación del nombre tiene su razón de ser por la conocida Laguna de Chignahuapan, una laguna alimentada por nueve ojos de agua. 

Además se puede practicar el senderismo en la zona, que ofrece una vista excepcional. En el área también hay oportunidad de practicar el rappel.