El Templo de la Compañía de Guanajuato con su gran acervo artístico, que incluye pintura y escultura sacra, celebrará el próximo 8 de noviembre su 250 aniversario desde su consagración, con un programa que incluye conferencias y charlas, previas y posteriores al festejo.
El templo religioso cuenta con un espléndido altar neoclásico, un órgano histórico instalado en el coro y una pinacoteca que alberga una serie de pinturas de maestros como Miguel Cabrera y Baltasar Echave Orio; además, sirve de marco para algunos conciertos del 43 Festival Internacional Cervantino (FIC).
El sacerdote Alejandro León Romero, rector del Templo del Oratorio de San Felipe Neri, conocido como el Templo de la Compañía, comentó que este recinto religioso cumplirá 250 años de su solemne dedicación, ocurrida el 8 de noviembre de 1765.
Los jesuitas, recordó, fueron los constructores del templo, ellos llegaron en 1732 y tras haber construido su colegio, iniciaron la construcción del majestuoso Templo de la Compañía, cuya primera piedra se colocó el 1 de octubre de 1747.
El proyecto contó con la ayuda económica de Josefa de Busto y Moya, dueña de varias minas, que incluso donó parte del terreno de su casa para la construcción del hospicio jesuita. La construcción duró hasta 1765 y el 8 de noviembre de ese año se hizo la solemne dedicación.
Sin embargo, dijo, los jesuitas gozaron del templo sólo dos años, porque vino la expulsión decretada por Carlos III en 1767 y efectivamente, fueron expulsados de muchos lugares, por lo que dejaron este hermoso patrimonio de los guanajuatenses. El templo quedó solo de 1767 a 1794.
“Se dice que los habitantes de esta ciudad quisieron tanto a los jesuitas que los protegieron para que permanecieran ocultos, pero fueron expulsados por la fuerza pública”, expresó el padre León Romero.
Entrevistado debajo del altar a Cristo, abundó que tuvo que pasar un tiempo y fue hasta 1794 que, a petición de un sacerdote, comenzó la intención de fundar la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri aquí en la Ciudad de Guanajuato.
Respecto al tema de restauración del templo, mencionó que la mayor fue en la cúpula, pues los sacerdotes del oratorio que llegaron en 1794 recibieron el templo, pero el intendente al reabrir el espacio observó su hermosura y para darle una mayor belleza mando a hacer algunas modificaciones.
“Cometió el error de reducir el espesor de las pilastras para hacerle tallado y vino un desequilibrio estructural que ocasionó que la cúpula cayera en 1808; como estaba cercano el proceso a la guerra de Independencia, todo se quedó tirado y no se pudo hacer mucho”, comentó el sacerdote.
Otro incidente que sufrió el templo fue el pasado 28 de junio de 2015, día en que durante una tormenta el campanario fue impactado por un rayo que lo dañó parcialmente.
“Gracias a Dios cuenta con un seguro, aunque tiene un poco de retraso la restauración. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) trabajan al respecto. Iniciarán la intervención, una vez que termine el FIC”, afirmó.
Subrayó que el templo, que es un tesoro arquitectónico, también alberga un valioso acervo de arte en escultura y pintura: alrededor de 120 obras en su totalidad, de las cuales la mayoría se exhibe en el templo a la vista del público. Pocas son las que están en proceso de restauración.
“Hay otras que por su valor histórico y artístico están en la Pinacoteca del Templo de la Compañía, las cuales se conservan en buen estado. Este espacio es utilizado también para conciertos de música antigua del FIC”, precisó.
Abundó que se conservan nueve altares, de los cuales tres son de madera bien conservados y con sus adornos originales; tres naves en un espacio arquitectónicamente esplendoroso.
“Contamos con una de grandísimo valor, espiritual y de devoción como: Nuestro Padre Jesús, la Virgen de los Dolores, San Felipe Neri, San Juan Evangelista, así como San Miguel Arcángel, la Señora de la Luz, La Santísima Virgen de Guadalupe, así como varias pinturas, todas con temas religiosos”, aseguró.
Para 1985, Guanajuato, Patrimonio de la Humanidad, que es una sociedad civil que protege el arte, lo conserva y lo promueve, “nos promovió el templo para ser restaurado en su mayoría, por lo cual se le dio mantenimiento general al edificio, y a las pinturas una restauración avalada por el INAH y Conaculta”.
Abundó que ante los sucesos históricos por los que atravesó el templo en la etapa de la Independencia, fueron conservadas porque el pueblo cristiano cuidó el acervo, a través del sacristán o el barrendero.
En el Alto Coro del Templo se encuentran tres pinturas, forman parte de una colección de Miguel Cabrera, llamado el Miguel Ángel mexicano, que datan del año de 1765 y la más importante es el “Triunfo de la iglesia”, en la cual se representa a varios jesuitas jalando caballos y pasando sobre los herejes.
El sacerdote Romero expresó que otro objeto de gran valor con el que cuenta la iglesia es el órgano, que data de 1794. A partir del derrumbe de la cúpula el instrumento dejó de funcionar hasta 1890, cuando se hizo la restauración; en 1964 dejó otra vez de sonar y 30 años después volvió a sonar, junto con otros cuatro órganos de la ciudad de Guanajuato.
“En el mes de mayo se realiza el Festival del Órgano y es cuando le dan su afinación y limpieza general, porque todos los domingos a las 13:30 horas se realiza la misa solemne y se toca el órgano”, señaló el padre Romero.
Destacó que para celebrar el 250 aniversario del Templo de la Compañía, 10 días antes de la fecha se comenzarán las celebraciones y 10 después también habrá conciertos, conferencias magistrales y coloquios históricos.
El 8 de noviembre se tiene prevista una celebración eucarística solemne para darle gracias a Dios, concluyó.












