Mineral de Pozos se encuentra en el estado de Guanajuato y se localiza a 115 km de la Ciudad de Guanajuato. Antes famoso pueblo minero, después conocido como pueblo fantasma, que fue abandonado dos veces desde su fundación. Hoy renace de sus cenizas para brindar al visitante una experiencia diferente.
Desde que comenzaron a trabajar las minas en el siglo XVI, Mineral Pozos tuvo una bonanza más o menos relativa, hasta el siglo XIX, cuando las luchas por la Independencia, las Guerras de Reforma y la Intervención Francesa, causaron largos periodos de abandono.
Pero a finales de ese siglo, durante la paz del porfiriato, y con la apertura a la inversión nacional y extranjera, la explotación de las minas tuvo un repunte que impulsó en poco tiempo un gran crecimiento demográfico, económico y de infraestructura.
Atraídos por esta riqueza, pronto llegaron inmigrantes nacionales y extranjeros. De una población de ocho mil habitantes que tenía en la primera mitad del siglo XIX, para la primera década del siglo XX, ya contaba con ochenta mil. Entonces llegaron el ferrocarril, el teléfono, el teatro y los grandes almacenes de la época, como Las Fábricas de Francia, La Libanesa, El Vesubio y la Fama. Al inicio de la Revolución, las minas quedaron abandonadas nuevamente.
Al término de ella, comenzó su decadencia y abandono, agudizados durante la Guerra Cristera.
Se calcula que para la mitad del siglo XX, sólo contaba con una población de aproximadamente 200 habitantes, por lo que se ganó la fama de “pueblo fantasma”.
Afortunadamente el 1982 se inició una tentativa por recuperar a Mineral de Pozos, al ser incluido en el programa Tesoro Histórico Nacional. Desde entonces la gente ha comenzado a volver y actualmente el pueblo cuenta con 4,000 habitantes.
Quien se pasea hoy por este recientemente nombrado Pueblo Mágico, se encuentra con un ambiente bohemio de calles empedradas, edificios añosos y llenos de anécdotas, galerías de arte, gastronomía típica del estado e instrumentos prehispánicos.
Por su sugestiva proyección de cara a los visitantes nacionales e internacionales, hay quien piensa que Mineral de Pozos tiene el potencial para transformarse en el siguiente San Miguel de Allende, al equipararlo en atractivos y potencial turístico.
Entre las festividades populares más importantes de Mineral de Pozos hay que destacar el Festival del Mariachi, que se realiza en abril y el Festival de Pozos Blues, que se efectúa en el mes de junio.
Lugares típicos a visitar
Plaza Zaragoza es un buen punto de inicio. Llego a ser en su momento la plaza comercial más importante del lugar. Se encuentran allí artesanos y vendedores de instrumentos prehispánicos.
El Jardín Juárez se localiza donde se abrió por primera vez la primera tienda Fábricas de Francia en México. En la actualidad es un jardín remodelado que incluye andadores, un bello kiosco y en uno de sus extremos se localiza una galería de arte.
La Parroquia de San Pedro es el templo más importante de Mineral de Pozos. Su estilo es neoclásico y cuenta con una cúpula blanca, con pequeñas columnas rosadas. Su celebración principal se efectúa durante el Jueves de la Ascensión, cuando se congregan allí hasta 100 mil peregrinos de comunidades vecinas.
Por su parte, la Capilla del Señor de los Trabajos, se ubica en la Plaza del Minero y es la capilla no concluida del Patrono de Mineral de Pozos. Se cuenta que en el siglo XIX llegó al pueblo la figura del Cristo de los Trabajos, aunque no se pudo completar la edificación del templo. Por esta razón, la figura del Señor de los Trabajos fue llevada a la Parroquia de San Pedro y allí se le celebra, también, el jueves de la Ascensión.
Hay muchas galerías de arte que hoy muestran sus obras de pintura, escultura y fotografía, así como antigüedades y artesanías.
Es recomendable tomar un automóvil para conocer las minas que brindaban esplendor a este Pueblo Mágico.
Una de las minas más importantes y simbólicas de Pozos es la de Santa Brígida, a sólo 15 minutos. Llegando destacan los tres chacuacos de la fundidora, también conocido como Hornos Jesuitas, que contrastan con el infinito paisaje semidesértico; y las cactáceas y matorrales que abrazan las viejas estructuras que algún día tuvieron una prolífica actividad.
Además de las viejas fachadas, llaman la atención los profundos pozos y tiros mineros que parecen no tener fin. Enormes estructuras de piedra encierran túneles, arcos y pasillos todavía con aromas de azogue y hierro, de plata y oro.
En la zona más poblada de minas y haciendas de beneficio se localiza la Antigua Escuela Modelo, que en el siglo XIX fue de las más importantes del estado. A un lado está el acueducto que dotaba a la población del vital líquido y, siguiendo el camino de terracería, está la Mina de los Cinco Señores, con espectaculares vistas de cerros y valles. Tiene amplios patios, ventanales, tiros y pozos.
En el centro está La Casa Mexicana, hotel boutique de espacios abiertos, áreas comunes y habitaciones íntimas de gusto refinado.
En su restaurante, La Perseverancia, se recomienda probar una ensalada de sandía con queso griego y vinagreta de menta, un filete de res con pepinos en salsa de cacahuate al chipotle y un helado de chocolate con licor de café.
Artesanías
Antes que las galerías llegaran a Mineral Pozos, el pueblo ya era reconocido nacional e internacionalmente por la elaboración de instrumentos de diseño prehispánico.
Esta tradición se inició en 1985 y un año más tarde se fundó el Centro de Apoyo al Desarrollo de la Etnomusicología, una escuela-taller especializada en la investigación, elaboración y ejecución de instrumentos de origen prehispánico.
Aunque este centro ya no existe, dejó frutos, pues actualmente existen talleres de elaboración de instrumentos y grupos de música prehispánica: Corazón Encendido y Caracol de Fuego, quienes frecuentemente realizan presentaciones en el pueblo.












