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Jala, Pueblo Mágico de Nayarit


Al sur de Nayarit, al pie del volcán el Ceboruco esta Jala, a unos 78 km. de Tepic.
El nombre de Jala quiere decir: “Lugar donde abunda la arena”, y se deriva del  náhuatl.
La mística imagen de un pueblo que retiene el tiempo en su esencia, calles empedradas que guardan historias grabadas de un México antiguo cuenta con una diversa cantidad de monumentos históricos, entre los que destacan: su templo parroquial, edificado en la segunda mitad del siglo XIX y las ruinas del antiguo hospital con su fachada Barroca.


La existencia de vestigios prehispánicos en el municipio, están relacionados a las dos últimas tradiciones culturales que se conocen para Nayarit; la de Tumbas de Tiro y la de Aztatlán (650 d. C. hasta la conquista).

Los primeros pueblos que habitaron la zona, fueron portadores de mágicos y misteriosos cultos funerarios, conocidos como constructores de Tumbas de Tiro.

Pueblos y aldeas que compartieron el acervo común que se manifiesta en sus piezas de cerámica, herramientas de obsidiana e implementos de caza, de gran diversidad en sus formas de expresión artística y espiritual.
 
Jala es un municipio del Estado de Nayarit, México. Tiene una superficie de 463.07 km². Limita al oeste y noroeste con el municipio de Santa María del Oro, al noreste con La Yesca, al sureste con Ixtlán del Río, y; al suroeste con Ahuacatlán.
Además de contar con la bella Basílica Lateranense.
Lugares típicos a visitar

Caminar por sus calles de forma irregular es introducirse a barrios con sellos característicos, que invitan a contemplar viejas casonas de típica arquitectura y sabor añejo.

La Basílica de Jala, joya arquitectónica mezcla de estilos romano y gótico, fue construida con cantera color rosa, verde y amarillo, su primera piedra se colocó en abril de 1856. Existen dos construcciones en ruinas, la primera que fue la iglesia de San Francisco de Asís, edificada en 1674, y la segunda que fue un convento franciscano, clausurado en 1810.


En la casa de la cultura de la cabecera municipal, se cuenta con un museo que exhibe diferentes piezas prehispánicas.


Cuenta con grandes atractivos como el volcán del Ceboruco, sus paisajes, los cerros y sus caídas de agua ubicados al norte de la cabecera municipal, donde se observa toda el área urbana.

En la localidad hay cuatro templos tradicionales: la basílica lateranense de la Señora de la Asunción; el templo de La Natividad; el templo de San Francisco; y el templo de la comunidad vecina de Jomulco.

Gastronomía

La cultura de un pueblo se manifiesta en su cocina; por lo que la gastronomía nayarita está presente en los paladares más exigentes y ofrece una amplia gama de platillos exquisitos. Esta el famoso y típico pescado zarandeado, elaborado con leña de mangle y su condimentación secreta que le da un sabor exquisito.

En Nayarit se puede deleitar un sinnúmero de platillos a partir de camarones en todas sus presentaciones, como albóndigas de camarón, tamales de camarón, empanadas de camarón, y platillos típicos de la región como pescado ahumado, sopes de ostión, entre otros famosos y singulares manjares nacionales.

Además  se preparan una gran cantidad de alimentos típicos como las gorditas de horno de maíz, encaneladas, morquisote, rosquetes, viscotelas, gorditas de maíz, atole blanco de maíz y colado de atole.
Se consigue buen queso elaborado en las rancherías de la región.

Elotes Gigantes

En el sur de Nayarit, durante generaciones se ha cultivado una variedad de maíz que por sus características sorprende a cuantos la conocen. Con milpas de más de 4 metros de altura y mazorcas que llegan a casi a un metro de largo “los elotes gigantes de Jala” son parte de la riqueza natural de Nayarit.

Se cuenta que estos elotes eran tan grandes que debían ser cultivados a caballo y se transportaban como leños de madera debido a que era la manera más práctica de cosecharlos. La creencia de la gente es que el tamaño extraordinario de estos elotes se debe a las cenizas que el volcán del Ceboruco ha esparcido en una extensa área en sus erupciones, la última de ellas en el año de 1870.

Se cultiva también el tabaco, durazno, prisco y chayotes.

En Jala hay artesanos que se dedican a fabricar alfarería como tinajas, cazuelas, barrilitos, maceteros, cántaros y otros utensilios de barro, también hay artesanos que se dedican a fabricar fustes para las sillas de montar tipo charro con incrustaciones de varios materiales llegando hasta el oro y la plata, existe una industria muy difundida de la fabricación de muebles como sillas, camas, roperos, cristaleros, equipales, etc. además fabrican canastos “chiquihuites” de otate y de carrizo para diferentes usos como los que se usan para la pizca de maíz.

La música autóctona de las etnias de la región se sigue tocando en las fiestas religiosas de todas las comunidades, pero desde hace muchos años en estas fiestas es famosa la “Chirimía”.