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La Malinche, La Diosa de las Faldas Azules



Las antiguas poblaciones de Tlaxcala creyentes del Dios Tláloc acudían en peregrinación a la Montaña Sagrada, donde decidieron construir un templo, Tlalocan, en honor a su Dios de la lluvia, para que él regase sus campos a cambio de sacrificios humanos. Actualmente sólo quedan algunos restos del ancestral Tlalocan.
Lo que sí puedes aún constatar es la presencia del maravilloso volcán Matlalcuéyetl, también conocido como La Malinche o "Diosa de las Faldas Azules", este último resultado del cariño de los habitantes a esta montaña.

Parque Nacional La Malinche

Este parque tiene como principal objetivo la reforestación, para conservar las áreas verdes y a su vez aprovechar los recursos naturales como arena y madera, además de brindar un espectáculo visual de flora y fauna.

Es la principal reserva ecológica de Tlaxcala, debido a la exuberante población de bosques de coníferas que cubren la mayor parte de sus 45 mil 711 hectáreas, dentro de las que se encuentra el Volcán Matlacoeyatl o La Malinche, que tiene un altura de 4,461 msnm y que es considerada la sexta elevación natural de la República Mexicana.

Lo consideran un lugar perfecto para contemplar la naturaleza en todo su esplendor, ya que existe una gran variedad de fauna silvestre, entre la cual se puede observar ardillas, venados, zorrillos, coyotes, tejones, etc.

Cuenta con áreas especiales para realizar caminatas y bicicleta de montaña, así como también para carreras a campo traviesa y campismo. Mientras que sobre las faldas del volcán hay paredes rocosas en las que se pueden realizar deportes extremos como el rappel y escalada.

Sus amplios valles, cañadas y barrancas, cubiertas por frondosos bosques, son el mejor escenario para practicar el campismo; su infraestructura permite atender hasta 100 casas de campaña al mismo tiempo.

Breve historia

La historia de estos bosques es sumamente significativa, pues Hernán Cortés obtuvo de ellos la madera para hacer las balsas con las que conquistó parte de Tenochtitlán.

Su nombre antiguo era el de Matlalcuéyetl (diosa del agua, “la de las faldas azules“), mismo que los españoles cambiaron para honrar a Malintzin, también conocido como La Malinche, quien les había servido de intérprete durante su expedición en tierras mexicanas.
Declarado Parque Nacional en 1938.

Recorridos
Comienza en el centro vacacional de La Trinidad, localizado en el parque; se sube al pie de la montaña por brechas y veredas que recorren unos cuatro kilómetros, desde la que se observan las ciudades de Puebla y Tlaxcala y los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl.

Existe también una ruta de ascenso muy empinada que pasa entre bosques de ocotes y algunos oyameles, por la cual ascienden los escaladores, que por lo general se entrenan para luego subir montañas más altas.
Además del albergue alpino de La Malinche, en el que se cuenta con todos los servicios (cabañas, canchas y restaurante), existe la Ex-hacienda La Trinidad, centro recreativo en el cual se pueden practicar actividades al aire libre como jugar fútbol y tenis, nadar en la alberca, caminar, etc., o simplemente disfrutar de la vista de esta enigmática montaña.
En el recorrido por las faldas del volcán podremos apreciar las características ecológicas del bosque, entendiendo los ciclos ecológicos de este complejo ecosistema de bosque subalpino