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El dinámismo gráfico de Samuel Urtxaga


Samuel Urtxaga habla en exclusiva para Carta de México, éste artista apasionado del grabado, una persona sencilla y que intenta ser feliz queriendo desde niño convertirse en pintor y artista.

“A mis 14 años, no era un buen estudiante, únicamente destacaba en música y dibujo” comenta Samuel. Su madre lo llevó con quien se convirtió en su maestro, Mariano Castillo, quien empezó a enseñarle arte y apreciación, con él descubrió incluso algunos tipos de música como el jazz, pero aprendió principalmente el grabado.

¿Cuál es tu pasión?
Además del grabado, me apasiona la música, áfico de en especial el post rock y la poesía, que mezclo con el grabado; la poesía corta es normalmente el título de mis grabados, lo que hago al final es poesía visual con un sentido y trasfondo que busca transmitir más allá que simplemente gustar.

¿Qué buscas transmitir o cuál es la intención con tu obra?
Emociones comunes como el amor, odio, soledad, tristeza. Soy cinéfilo porque me gusta a través de un cuadro transmitir emociones, es lo que busco, convertir algo de dos dimensiones, estático, en algo dinámico que transmita una emoción.

¿Por qué?
El arte tiene que ser útil, tiene que servir, por eso más allá de que sea un grabado que descanse en la pared y sea simplemente decorativo, “nuestro trabajo es hacer mas feliz a la gente”, decía mi maestro.
Busco que la gente que compra mi obra sea feliz, viva una emoción aunque mi tinte es más melancólico, pero pienso que al final la melancolía o tristeza son también de los sentimientos más puros.

¿Dónde encuentras tu inspiración?
El “click” es ese momentito, cualquier momento, me inspiran conversaciones con amigos, películas, poesía, música, mi pareja, caminar por el parque. El cerebro de un artista y el mío funcionan el 100% del día para un mismo objetivo: crear obras. Así que no paro de trabajar.

“La inspiración, no sé, pero que me agarre trabajando.” decía Picasso, a quien admiro muchísimo porque innovó, tenía mucho talento, transmitía mucho y era súper productivo. Picasso murió pintando en la cama, lo que todo gran artista desearía.

De México, Siqueiros. Me gusta su fuerza, el trazo, es un gran artista. Me hubiese gustado haber ido de chelas con él.

¿Cómo ha sido tu carrera artística?
Mi carrera ha sido muy interrumpida, creo que no es tan fácil vivir de lo que te gusta. “Los artistas no somos monstruos extraordinarios”, tenemos un oficio como cualquier otro.

Nuestro trabajo es sensibilizar. Creo mucho en el arte útil, que despierte algo, que te haga recordar, como “Guernica” una de las mejores obras de Picasso en la historia del arte, que es la narración de un pueblo destruido a base de bombas, que cuando lo ves te emociona, que sabe reflejar y contar algo, sensibilizar.

En algún momento pensaba que tenía que tener un trabajo aparte así que tuve una escuela para niños, un taller de serigrafía hasta el 2007.En ese año   me marché a Irlanda por 4 años donde sólo tenía mi libreta para mis dibujos e ilustraciones.

¿Cómo ves el futuro?
Estoy en un punto de inflexión, el pistoletazo de salida lo di en 2012 que vine por primera vez a México, vendí mis grabados y regresé a España con la idea de preparar la exposición “Todos somos hijos de la lluvia” que lancé este año en México y con el que me voy a España.

Empecé a revisar y pensar en el agua, que esta intrínsecamente relacionada con la vida, sin agua no hay vida y la vida en donde van saliendo los sentimientos, muchos que despierta la lluvia, desde melancolía, soledad o te pone extremadamente feliz, a mi me gusta porque cuando llueve se limpia totalmente todo y se crea vida. Tiene un sentido mucho más profundo que simplemente agua cayendo.

Luego, un paraguas simbolizaba protección, es con lo que te proteges cuando llueve, como un escudo ante las emociones, pero le di la vuelta literalmente porque un paraguas también puede recoger, acumular, puede navegar sobre el agua y convertirse en algo más metafórico. También te protege del sol, incluso sirve como canalizador, entonces fui dándole vueltas al paraguas. De hecho una casa es un paraguas muy grande, entonces el paraguas tiene un sentido muy profundo.

¿Qué sigue?
“Todos somos hijos de la lluvia” es una colección con 20 grabados diferentes, que ahora llevo al Museo Baltazar González en la ciudad de Borja.

La exposición cuenta con 2 videos que se rodaron en Borja y otras partes del mundo y son una video creación y una entrevista en el taller.

La colección tiene también música, 10 temas que son un hilo conductor musical para ver la obra a través de música. Estoy trabajando en la exposición interactiva y con realidad aumentada para que la gente con su dispositivo pueda ver cada obra y tener una experiencia más completa con música, video, obra y la instalación de unos paraguas pintados y colgados en la sala, el espacio esta intervenido con un sillón también desde donde puedes hacer un recorrido de 360 grados con el celular.

Pienso después mover la exposición a otras galerías en Zaragoza, y después por Europa, Londres, Francia y buscar otras opciones en Nueva York y Canadá.

Tengo muchas ganas de trabajar, ya tengo mi próxima exposición que se llamará “Dios hace la tierra” con grabados más grandes, de metro y medio aproximadamente.


¿Qué más sigue para Samuel?
Borja me ha dado lo que soy, el impulso definitivo para dedicarme a esto, la tranquilidad y los Borjanos el apoyo. Tengo clientes que sin saberlo están siendo micro mesenas con cada obra mía para yo poder viajar.

Estoy muy orgulloso de mi pueblo y mi gente, el apoyo que he recibido, principalmente en el Museo Baltazar González, incluso me gustaría gestionarlo y así poder hacer un enlace entre México y España y que mi pueblo sea un referente en el grabado, a mí me formaron y yo estoy formando futuros grabadores ahí.

Mi sueño es hacer en Borja, Zaragoza, un museo y una escuela de grabado, para lograr que sea un referente no sólo porque ahí han nacido figuras como Goya. Deseo convertir Borja en un referente del grabado, porque hay una comunidad importante de grabadores, desde Valeriano Bécquer a Colectivos actuales.

Ahora nos toca a los jóvenes como yo impulsar el grabado. Soy defensor de este oficio, porque para mí es tan importante como el descubrimiento del fuego o la rueda. A través del grabado, con las técnicas  de producción se democratizó la cultura, el primer libro fueron grabados, desde Gutemberg cambió el curso de la historia y la gente tuvo acceso a la reproducción y la obra múltiple.

El grabado es múltiple, es más del pueblo a diferencia de la pintura que es más burguesa.

Es un trabajo de taller absoluto, el grabador pasa en el taller muchas horas, hay planchas, procesos químicos y es todo un arte hasta la estampación final de la obra.

El grabador no solamente diseña la obra sino que tiene una labor técnica detrás, un oficio, del cual soy defensor porque el grabador se ha considerado en ocasiones como un arte menor y no es así. En mi caso hago el proceso completo: dibujo, diseño, hago el grabado y estampo. Al entender ese proceso nace mi pasión.

“Los momentos más bonitos que tengo es cuando entinto la plancha la paso por el tórculo y levanto el papel después de semanas de trabajo y veo la obra final.”

Me gustaría invitar a la gente a invertir en obra gráfica, en arte, ya que es una inversión patrimonial. Que invierta un poco de su tiempo en conocer obra gráfica, descubrir algún grabador, hay muchos.

Me gusta mencionar a gente viva, más allá de Posadas que es para mi un Dios del grabado, están artistas como el oaxaqueño Irvin Herrera a quien tuve la suerte de conocer, me gusta mucho como referente y me da gusto que grabadores como él estén teniendo éxito en vida.

 

@fercamachonieto