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La Casa Azul y el Anahuacalli


La Ciudad de México, en especial el barrio de Coyoacán, fue uno de los grandes testigos de la pasional y tortuosa relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera. Su matrimonio, problemático y poco convencional -que superó varias infidelidades de ambas partes-, también dio vida a una inspiración que se refleja en sus famosos lienzos y sus murales.

Desde los años treinta, Diego Rivera y Frida Kahlo abrigaron la idea de heredar al pueblo de México dos museos. El primero, el Anahuacalli, resguarda las más de 50 mil piezas prehispánicas que el maestro coleccionó a lo largo de su vida. El segundo llamado La Casa Azul, donde vivió Frida Kahlo, alberga obra y objetos de su universo. Sobre todo, conserva mucho del ambiente en el que ella vivió. En 1955, Rivera formó un fideicomiso con el Banco de México para administrar y vigilar el cumplimiento de las disposiciones relativas a los dos museos. A la muerte del artista, el Anahuacalli se encontraba en construcción. Su hija, Ruth Rivera, y el arquitecto Juan O'Gorman supervisaron la conclusión arquitectónica del museo y, gracias a la generosidad de Dolores Olmedo, éste se concluyó en 1963 y se inauguró en 1964.

La Casa Azul

Cuando uno profundiza en el conocimiento de la obra de Frida Kahlo y tiene el privilegio de conocer su hogar, se descubre la intensa relación que existe entre Frida, su obra y su casa. Su universo creativo se encuentra en la Casa Azul, sitio en el que nació y murió. Aunque al casarse con Diego Rivera vivió en distintos lugares en la Ciudad de México y en el extranjero, Frida siempre regresó a su casona de Coyoacán.

Es, además, el lugar donde se conserva el universo íntimo de la artista latinoamericana más reconocida a nivel mundial, a través de sus objetos personales. Ahí se encuentran algunas obras importantes como Viva la vida (1954), Frida y la cesárea (1931), Retrato de mi padre Wilhem Kahlo (1952),  entre otras.
En la recámara permanece su cama con el espejo en el techo, con el que Frida pudo retratarse durante su convalecencia después del accidente que sufrió en el autobús, al regresar de la Escuela Nacional Preparatoria.
Este museo también resguarda sus corsés, juguetes, exvotos, joyas y cartas. En 2007, en el centenario del natalicio de Frida, se dio a conocer el contenido de un archivo que permaneció en secreto por casi medio siglo. El acervo contiene 22 mil documentos, 6 mil 500 fotografías, 3 mil 874 revistas y publicaciones, decenas de dibujos, objetos personales, vestidos, corsés, medicinas y juguetes.

El Anahuacalli

El Museo Diego Rivera-Anahuacalli es un lugar excepcional por su arquitectura, diseño y construcción. Está construido con la misma piedra volcánica sobre la que está levantado. Fue proyectado por Diego Rivera con el propósito de albergar su colección de más de 50 mil piezas de arte prehispánico. También fue planeado como una Ciudad de las Artes, un espacio que integrara pintura, danza, música, teatro, artesanías y ecología. Para ello, la plaza central se ideó como un teatro al aire libre, el cual da acceso a una pinacoteca, una galería y al propio museo. El edificio revela la influencia de las culturas teotihuacana y maya, en combinación con elementos constructivos contemporáneos. Además tiene un amplio espacio ecológico, de más de 42 mil metros cuadrados, que resguarda flora y fauna de la zona del Pedregal.

Existe un bono que te permite disfrutar de tres de estos cincos rincones que te proponemos (la Casa Azul, la Casa Estudio y el Anahuacalli). Pregunta por él en cualquiera de las taquillas de estos escenarios-museo