Martes 29 de Septiembre, 2020 - México / España
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El gasto en médicos privados ha mermado la economía de miles de mexicanos


Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) muestra como el 40% de las consultas de primer nivel se realizaron en consultorios privados. De ellas, el 38% fue en consultorios adyacentes a farmacias. 7 de cada 10 usuarios que acudieron a consulta privada estaban afiliados a sistemas públicos.
 
En medio de una pandemia por el Covid que no cede, el gasto privado en salud o lo que se conoce como “el gasto de bolsillo”  ha provocado una sangría constante  en la economía de  miles de mexicanos, endeudamiento, pérdida de patrimonio y en ocasiones, empobrecimiento para un gran sector de la población.
 
Los abusos en hospitales privados , las citas postergadas en servicios públicos  y el incremento de uso de consultorios de farmacias, producen un fuerte “gasto de bolsillo” en las familias mexicanas  en materia de salud y que muchas veces se han disparado o agravado si contrajeron Covid.
 
Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) muestra como el 40% de las consultas de primer nivel se realizaron en consultorios privados. De ellas, el 38% fue en consultorios adyacentes a farmacias. 7 de cada 10 usuarios que acudieron a consulta privada estaban afiliados a sistemas públicos
 
El gasto privado de bolsillo se da cuando alguien enferma y las familias tienen que recurrir a un servicio privado y pagar el costo de medicamentos, de un estudio médico o de cualquier gasto relacionado con la salud.
 
México tiene una de las más altas tasas de gasto privado y de gasto de bolsillo en salud de los países de la OCDE. En 2006 el gasto de bolsillo era el 53% del gasto total en salud, en 2012 bajó al 40%, para 2018 seguía igual, pero ligeramente peor: 41%.
 
El gasto de bolsillo es la peor forma del gasto privado en salud, pues se ejerce en el peor momento y en las peores condiciones pues  requiere pagar costos al menudeo, con poca capacidad de buscar alternativas por ser situaciones de emergencia y más aún en medio de esta crisis por el Covid.
 
“Estas situaciones que se prestan al abuso y a la inflación de precios de servicios privados, por la urgencia y el dolor, en momentos que, a veces literalmente son de vida o muerte”, según  un análisis de la  organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza
 
Los medicamentos representan casi la cuarta parte del gasto privado en salud de las familias (23.4%), y para los hogares más pobres representa más de la tercera parte (34.5%).
 
La causa más evidente es cuando las personas no tienen afiliación al  IMSS, ISSSTE o INSABI (antes “Seguro Popular”) y cada vez que requieren atención en salud deben pagar.
 
En 2018,  unas 20 millones 245 mil personas, el 16% de la población carecía de afiliación y acceso a alguno de los subsistemas de salud.
 
 Estas personas están totalmente excluidas para ejercer su derecho a la salud. La carencia de afiliación es una de las dimensiones de la pobreza en México.
 
Sin embargo, el que estés afiliado tampoco es garantía de quedar exento del  llamado “pago de bolsillo” pues el desabasto de medicinas también provoca que no se surtan las recetas y ello obliga a los pacientes a pagar los medicamentos.
 
Otros casos en que falla la atención se dan cuando se programan citas con varias semanas o meses después. Por la condición médica de la persona si requiere una cirugía o un estudio y se las programan semanas después, no puede esperar y debe acudir a un servicio privado.
 
El gasto privado genera desigualdad, pues obviamente las familias de menores recursos tienen menor capacidad para pagar tratamientos de alto costo.
 
FALLAS EN ATENCION PRIMARIA Y BROTE DE CONSULTORIOS PRIVADOS
 
Otra falla grave del sistema público de salud es el abandono y deterioro de la atención primaria en salud. Esta situación tiene efectos muy negativos en salud, además de los económicos pues afecta la prevención y la detección oportuna de riesgos y de las enfermedades en sus primeras fases, con lo cual aumenta el dolor, la muerte y también los costos de los tratamientos cuando se complican las enfermedades.
 
“Las fallas en la atención primaria provocan que muchas personas, aún cuando tengan afiliación, acudan primero a consultorios privados, ante la pérdida de tiempo para conseguir una consulta, ante la mala atención o por la falta de abasto de medicamentos, en los servicios públicos” establece el documento
 
Acusa que en particular se ha multiplicado el uso de consultorios adyacentes a farmacias. Esto produce mayor gasto. Pero sobre todo impide medidas preventivas y de detección oportuna de riesgos o de complicación de enfermedades, pues ese no es el objetivo de los consultorios privados y menos aún de los adyacentes a farmacias.