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Poroshenko levanta la ley marcial tras choque con Rusia


Después de que una patrulla rusa de frontera capturara tres barcos ucranianos, tanto Rusia como Ucrania se han acusado mutuamente de violar la ley internacional. Parece ser que el presidente ruso Vladimir Putin está jugando sus cartas como en la anexión de Crimea en 2014, pero ahora con la mira puesta en el mar de Azov.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, en respuesta declaró  la ley marcial -el estado de guerra- en varias provincias del país, misma que terminó recientemente.

Este estado de excepción entró en vigor el 26 de noviembre en Ucrania. Las regiones en las que se aplicó fueron costeras, limítrofes con Rusia -incluidas Donetsk y Lugansk, sitios que protagonizaron un escenario de conflicto armado a partir de 2014- y con Moldavia, y en el mar de Azov.

En un principio, Poroshenko sugirió aplicar esta medida por 60 días, pero tuvo que reducirla a la mitad por las críticas de los diputados, que temían que le sirviera de argumento para aplazar las elecciones presidenciales. Sin embargo, para él, la amenaza no desaparece todavía.

El actual mandatario ucraniano buscará la reelección. Las elecciones se llevarán a cabo el 31 de marzo de 2019.

Los rusos enviaron a 21 marineros ucranianos a una prisión de Moscú por un plazo de dos meses, mientras que tres más que resultaron heridos se encuentran internados en una clínica de la cárcel de Matrosskaia Tishiná, luego de que una flotilla ucraniana (conformada por dos acorazados y un remolcador) realizara una travesía regular desde el mar Negro hasta el mar de Azov. Para completar el traslado, forzosamente deben pasar por el estrecho de Kerch, territorio ruso. Según Kiev, los tripulantes previamente avisaron de su desplazamiento.

La escalada de tensión entre ambas naciones no frena. Desde su cuenta de Twitter, Petró Poroshenko, presidente de Ucrania, advirtió que Rusia ya cuenta con 80,000 soldados y 900 tanques dentro de Ucrania. Como respuesta, anunció el traslado de tropas ucranianas a las regiones fronterizas con Rusia y a los puertos en los mares Negro y Azov, previendo una posible invasión rusa. Pero la historia de roces entre ambos países, otrora unidos bajo las siglas de la URSS, es larga.


Antecedente
El 24 de diciembre de 2003, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y su amigo, Leonid Kuchma, expresidente de Ucrania, volaron juntos a Kerch, ciudad ucraniana, a firmar el acuerdo para el uso de mar de Azov y el estrecho de Kerch.

Los mandatarios eslavos también suscribieron una declaración conjunta que consideraba aquella zona marítima como “un conjunto integral, económico y natural usado en interés de ambos estados”.

A 15 años de aquella visita, los documentos, que están en el archivo del portal del Kremlin, no hacen ninguna mención de “aguas territoriales”. En aquella ocasión Putin explicó durante una rueda de prensa con Kuchma, que aprovecharon la reunión para impulsar proyectos de
“integración económica de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán”.

Además se establecieron un conjunto de medidas para formar “un espacio económico único”, que incluía la política aduanera, los impuestos, las tarifas, el tránsito y los monopolios naturales. Esto con el propósito, según Putin, de “rebajar los costes de nuestra economía y aumentar su capacidad competitiva”. Esos planes se realizarían luego, pero sin Ucrania.

 

El golpe del Maidán en Ucrania
A lo largo del invierno de 2013 a 2015, se vivió un movimiento multitudinario que le permitió a los ucranianos expulsar a sus gobernantes tras violentas protestas. El presidente de Ucrania en aquel entonces era Víktor Yanukóvich, hoy exiliado en Rusia.

A finales de 2013, bajo el lema de "Levántate Ucrania", se comenzaba a oler lo que se cocinaba. Las protestas en contra de Yanukóvich fueron tomando cada vez más fuerza hasta que se crea la Unión Popular Maidán por parte de la oposición política y ciudadana. Exigen la reforma constitucional y elecciones anticipadas.

Durante los primeros días del siguiente año, la Plaza de la Independencia, en Kiev, se convertiría en el símbolo de las protestas. Poco a poco, funcionarios ucranianos fueron dejando sus cargos, pero Yanukóvich no consideraba la opción de dimitir. Además calificaba las protestas como “golpe de Estado”. Dichas declaraciones las hizo en ruso. Ese día, el Legislativo ucraniano lo destituyó de su cargo.

Aquella lucha de enfrentamientos violentos en la Plaza de la Independencia dejó un saldo de más de 100 personas muertas.

En tanto, Vladimir Putin ordenaba la puesta en alerta de sus unidades militares al oeste y centro del país para verificar su disponibilidad para el combate. Consecuentemente, un grupo de 30 hombres armados irrumpen por la madrugada en el Parlamento y la sede del Gobierno provincial de Crimea.

 

La anexión de Crimea
Crimea es una península ubicada en la costa septentrional del mar Negro dentro del territorio ucraniano. La mayoría de su población es favorable a Moscú.

En 2014, con un “referéndum” considerado ilegal e ilegítimo por Ucrania y Occidente y organizado por Rusia, Putin se anexionó Crimea. En solo un par de semanas, sin observadores internacionales independientes y con tropas rusas que aparecieron sin bandera sobre el terreno, se llevó a cabo la votación.

Para Occidente, Rusia echó por tierra la legalidad internacional tras anexionarse una parte de Ucrania, pasando por encima de su integridad territorial y siguiendo con la desestabilización en el este del país.

Este movimiento significó un rol importante en el papel de Putin durante su campaña para revalidar su cargo. De hecho, más de la mitad del electorado ruso cree que la adhesión de la península el principal activo del jefe de Estado durante su mandato.

Tal vez, si se mira con calma, el incidente con los marinos ucranianos es un engrane en toda la operación de Putin por recuperar lo perdido con la desaparición de la Unión Soviética.

La guerra en el Donbás
Las regiones de Donetsk y Lugansk, en Ucrania, son declaradas por el Parlamento ucraniano como "territorios temporalmente ocupados" por grupos armados controlados por Rusia. Esta zona es conocida como la cuenca del Donéts o Donbás.

En esta zona de Ucrania existen muchos prorrusos. Desde 2014, que estalló el conflicto bélico con el contexto previamente mencionado, la guerra se ha cobrado la vida de más de 10 mil personas.

Ambos territorios están alzados en armas contra Kiev. Han solicitado a Moscú pasar a formar parte de la Federación de Rusia, pero Putin no reconoce su independencia. Prefiere usarlos para condicionar a Kiev, primero, con una guerra civil sufragada por Moscú y, después, siendo el intermediario en la mesa de negociaciones del tratado de Minsk.

Con información de: El País, La Vanguardia, El Mundo, Noticias Israel, 20 Minutos y EFE