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Tula, la ciudad de Quetzalcóatl


La gran Tollán, la ciudad de Quetzalcóatl, sede de la cultura tolteca se fundó alrededor del año 900 d.c. Se convirtió en la capital de un gran señorío que abarcó desde los valles centrales de México hasta la costa del Océano Pacífico. La encontramos a 88 Km. de Pachuca y a sólo 50 minutos de la Ciudad de México por la autopista México-Querétaro.


Se compone de una gran plaza rodeada por otros monumentos. Al norte se encuentra el templo de los atlantes o de Tlauizcalpantecutli, junto al Palacio Quemado. Al este, el edificio principal. Al oeste, el juego de pelota número 2 y, al sur, hay un montículo que cierra la plaza. El edificio de Tlauizcalpantecutli está más desplazado hacia el este, posiblemente porque fue planeado para que se alzara frente al acceso principal y producir mayor impacto al visitante. Este tipo de efectos visuales eran buscados por los sacerdotes, quienes utilizaban la religión y el arte para transmitir su ideología, muy relacionada con su control sociopolítico sobre la población. En este edificio, se encuentran los atlantes, representaciones de guerreros que tienen un lanza dardos en su mano derecha y un haz de flechas en la otra. Sobre el pecho, portan un pectoral en forma de mariposa y visten falderín con gran cinturón. Al norte de este templo, se observan aún los restos de Coatepántli o muro de serpientes con relieves de reptiles devorando a seres humanos, cuyos cráneos emergen de sus fauces. El remate del muro es una hilera de caracoles cortados, símbolo también relacionado con Quetzalcóatl. El llamado Palacio Quemado es un conjunto de tres salas rodeadas de columnas, banquetas y altares, con decoración en bajorrelieves y vestigios de pintura mural. En el patio central se encuentra un Chac-mool.

Existen dos juegos de pelota: uno al norte del Palacio Quemado, el mejor conservado, y que presenta gran similitud con el de Xochicalco; el otro localizado al poniente de la plaza central, es mucho más grande y similar al encontrado en Chichén-Itzá. Finalmente, en el centro de la plaza se ubica un pequeño adoratorio donde se pueden apreciar dos etapas constructivas y que guarda mucha semejanza con el templo de Las Águilas de Chichén-Itzá.


Dentro de la ciudad se puede visitar el museo arqueológico en el centro de la ciudad de Tula.