Conocido como el “Libertador de México”, Agustín de Iturbide fue uno de los caudillos más importantes de la última etapa de la Independencia de México, quien hoy es recordado a 232 años de su nacimiento, ocurrido el 27 de septiembre de 1783, en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán.
Hijo del español peninsular don Joaquín de Iturbide y de la mexicana doña Josefa Arámburo, Agustín estudió en el Seminario de Valladolid, para después dedicarse a las labores del campo hasta 1798, cuando ingresó al servicio de las armas, como alférez de regimiento.
Cuentan sus biógrafos que en 1805, a la edad de 20 años, contrajo matrimonio con Ana María Huarte, hija de un acaudalado michoacano, don Isidro Huarte (1744–1824).
Iniciado el movimiento independentista, se dice que el cura Miguel Hidalgo le ofrece el grado de teniente general de los ejércitos insurgentes, pero éste lo rechaza.
La razón, explicaría en sus memorias, escritas durante su exilio en Livorno, Italia, es que creía que los planes de Hidalgo habían sido mal concebidos y a la larga llevarían a la ruina a la Nueva España.
La biografía que publica en su sitio web la Secretaría de Educación Pública (SEP), refiere que en 1811 fue destinado al sur del país y combatió a las guerrillas insurrectas de Albino García (1774-1812), al que apresó en 1812.
Ese año comenzó a ejercer como coronel y fue nombrado comandante general de la provincia de Guanajuato, donde siguió persiguiendo rebeldes y empezó a ser conocido como “el Dragón de fierro”.
En 1815, siendo comandante general del Ejército del norte, venció a José María Morelos (1765-1815) pero fracasó ante los hermanos Rayón en Cóporo, Guanajuato.
En 1816 a causa de las denuncias presentadas por los comerciantes de Guanajuato, fue cesado por el virrey Félix María Calleja (1753-1828), acusado de malversación y abuso de autoridad, aunque resultó absuelto gracias al apoyo del auditor de guerra real, señala por su parte el portal “www.buscabiografias.com”.
Cuando Iturbide notó que los insurgentes estaban ganando a favor de su causa, se declaró amigo de Vicente Guerrero (1782-1831) con el famoso “Abrazo de Acatempan”, donde firmaron el Plan de Iguala en 1821 y en septiembre de ese mismo año, se declaró la Independencia de México con Agustín de Iturbide electo como presidente.
El 21 de julio de 1822, Iturbide fue coronado con el nombre de Agustín I, Emperador de México. Sin embargo, republicanos y liberales seguían luchando por sus ideales y no aceptaron esta imposición.
Derrotado por la revolución de Casa Mata, encabezada por Antonio López de Santa Anna (1794-1876) y las logias masónicas, Iturbide abdicó el 19 de marzo de 1823 y abandonó el país después de reinstalar el Congreso.
Estuvo en Europa unos meses pero en 1824 regresó al país para advertirlo sobre la conspiración para reestablecer el dominio colonial.
Acompañado por su esposa e hijos fue escoltado por el comandante Felipe de la Garza (1798-1832) hasta el pueblo cercano de Padilla.
Ignoraba que había un decreto que lo declaraba “traidor de la patria” y una sentencia de ejecución pendiente, menciona el portal “mexicodesconocido.com.mx”.
Tras un juicio apresurado fue fusilado el 19 de julio de 1824, en territorio tamaulipeco.
Se sabe que en 1838, sus restos mortales fueron trasladados a la Ciudad de México e inhumados con honores en la Capilla de San Felipe de Jesús en la Catedral Metropolitana, donde se exhiben en una urna de cristal.
Su nombre en asociación con la bandera nacional, fue conservado durante mucho tiempo en una estrofa de la letra original del Himno Nacional de México, la cual fue suprimida en 1943.
No obstante, el sable que utilizó Iturbide durante el desfile de entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, fue colocado en el salón del Congreso junto con los nombres escritos en letras de oro de los insurgentes a quienes había combatido, según datos de una enciclopedia colaborativa en línea.












