La ciudad portuaria de Tongyeong, Corea del Sur, se siente como una caja de galletas cuidadosamente elegidas. No tardaría mucho antes de que cualquier viajero se diera cuenta de lo que la ciudad puede ofrecer más allá de lo que uno podría desear para vacaciones; profundos océanos azul-verde, un sinnúmero de islas, acantilados, playas, senderos y, por supuesto, comida.
Durante todo el año, excursionistas, aventureros y turistas se sienten atraídos por la ciudad de clima templado y por escalar montañas de modesta altura, visitar las islas aledañas y echar un vistazo a los mercados de mariscos, donde se puede disfrutar de las delicias locales, especialmente mariscos frescos a un precio razonable.
O mejor aún, simplemente cruzarse de brazos en la playa, liberarse de una vida agitada de ciudad para disfrutar del raro lujo de no hacer nada y ver las gaviotas descendiendo a picotear su almuerzo, antes de elevarse a toda prisa hacia el cielo azul deslumbrante.
Entre los encantos incomparables de la ciudad, una actividad que nunca falta es subirse en un ferry y aventurarse en las islas cercanas.
Parte del Parque Nacional Hallyeohaesang, entre 21 parques de este tipo en todo el país, la ciudad se ve como una matriz de puntos azulados y verdosos desde arriba, esparcidos al azar sobre las aguas de color turquesa.
Un viaje en ferry de 30 minutos a una hora de las dos terminales de Tongyeong -terminal de ferry de la Costa y Puerto Samdeok- es suficiente para llevarle a las islas adyacentes populares entre los turistas. Y algunas de las islas están conectadas con un puente, haciendo el traslado de isla en isla más rápido y eficiente en tiempo.
Si bien todas las islas vale la pena conocer, este artículo introducirá tres destinos que no se deben perder: islas Hansan, Yokji y Yeonhwa, no sólo por su importancia histórica, sino también por vistas impresionantes y la proximidad para viajar en dos o tres días desde Tongyeong.
Hansan Island, la más grande las tres, es la más cercana a Tongyeong, un paseo de ferry de 30 minutos. A diferencia de las agitadas aguas en el Mar del Este, donde la medicina para el mareo es esencial, el ferry zarpa sin esfuerzo sobre aguas doradas de relativa calma en la costa sur de la península.
La importancia histórica de la isla añade una razón más para visitarla: alberga el Jeseungdang, el centro de mando del Almirante Yi Sun-sin (1545-1598), el comandante naval más admirado de Corea de la dinastía Joseon, que venció a su rival Japón, incluso en las circunstancias más desfavorables.
La carretera de la costa pacífica, de unos 2.0 kilómetros de longitud, conecta el muelle del ferry con Jeseungdang. Caminar a lo largo del camino bordeado por árboles de flores de color naranja en un lado y relucientes destellos de mar en el otro sentido, la hacen diferente de cualquier otro lugar en Corea.
Unos 30 kilómetros al suroeste de Tongyeong, se encuentra la isla Yokji. Yokji significa "conocimiento codiciado" en coreano, un nombre poco probable para una isla que se encontró tan libre de los pensamientos y las ideas del mundo.
Una vez en la isla, la mejor comida local que vale la pena probar es la caballa cruda, una especie de pez brillante, normalmente se consume cocido y se sabe que es muy difícil comer crudo ya que se estropea poco después de ser pescado.
Pero la isla tiene una de las mayores granjas de peces caballa del país, lo que hace que se pueda disfrutar en su forma más fresca. Mientras que los japoneses normalmente la conservan en sal durante unas horas antes de comer, se puede pedir un plato de pescado, sacado de la granja y picado para servir en trozos pequeños.
La isla Yeonhwa, situada a 30 minutos en ferry al este de Yokji, es apenas conocida por los coreanos del continente, es tranquila y pacífica. Se dice que su nombre (loto del mar en coreano), tiene su raíz de la forma que se ve, como pétalos de loto flotantes echados al mar.
La isla tiene dos templos, Yeonhwa y Bodeok, con una población de apenas 200 personas, lo que sugiere la profunda fe religiosa en el budismo por los isleños locales y su importancia histórica de que los monjes venerados practicaban allí el ascetismo.
Así bien, el hermoso paisaje de las islas coreanas hace que sus visitantes consideren regresar a este paraíso o hacer visitas a islas que no conocen.












