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Rigel Herrera, la pintora del hipernaturalismo sensual


En esta ocasión entrevistamos a Rigel Herrera, una artista (aunque ella misma se auto describe como pintora) con un estilo muy particular, su pintura está inclinada al hiperrealismo con cargas de sensualidad y sexualidad, lo que ha hecho que cuente con seguidores y detractores, pero, ¿qué lleva a la actual directora de la Galería de la Secretaría de Economía a enaltecer la figura femenina?

¿Quién es Rigel Herrera?


Nací en Guadalajara en 1975, pasé por varias carreras como diseño, arquitectura, hasta que terminé en la Esmeralda y por fin pude concluir algo en mi vida. Soy licenciada en artes plásticas. En el primer semestre de la carrera, terminando todos los cuadros del ejercicio, del examen, del semestre, me pregunté por qué iba a pasar después, yo vivía en el edificio Vizcaya en Bucareli y se me ocurrió pintar el garage y ponerle unos focos blancos e hice una exposición, invité a 3 amigos, eran 4 paredes, y pusimos nuestros trabajos de la escuela y vendimos 2 ó 3. De ahí empezó lo que duró 9 años, que fue la Más Médula Galería, la inicié en 1996 y terminó en 2005.

Pasó un rato y mi parte de galerista, que me encanta estar de los 2 lados, pintar y ver qué va a pasar después de la pintura, entonces ahora dirijo la galería de la Secretaría de Economía.


La pintura y el cuerpo femenino han sido el tema principal durante toda mi vida, el estudiar la relación entre la sensualidad y la sexualidad con la pintura; entonces terminé mi tarea con un una tesis que yo terminé pero mi marido que es escritor no la ha terminado, bueno, no me ha dejado terminar, que es un estudio de las experiencias estéticas en la obra del Marqués de Sade, de eso si hice mi exposición individual, tal vez la más importante, pues de chica tuve algunas pero nada relevante y se llamó “Estéticas Adianas” y era un estudio de las perversiones sexuales a través de la pintura, a través de la experiencia estética. Entonces, esta relación del cuerpo, el dolor, la sensualidad, el sexo, es lo que siempre me ha atraído.

Te han llamado “La chica mala de la pintura”,  ¿tú te consideras así?


Tuve una época. Para muchas personas soy irreverente porque soy mujer y soy muy sexual y muy directa. Enfrentarte a un tipo de pintura en un país en el que cuesta trabajo, amo México, tengo un estudio en Florencia, voy y aprendo pintura, hago cosas y regreso a mi México porque lo adoro, pero aquí cuesta mucho trabajo entender que una mujer puede tener una sexualidad mucho más abierta y eso me ha costado mucho trabajo; entonces, de más chava me enfrenté a muchas situaciones, más haciendo un análisis de las persepciones sexuales… como Rigel no tiene un género, si no me conoces no sabes si soy hombre o mujer, siempre me ha gustado jugar con eso. La mayoría cuando ve mi obra piensa en que este es un misógino, loco y pervertido, o cuando saben que soy mujer piensan que soy lesbiana o si se enteran de que estoy casada piensan que soy bisexual, entonces ya no entiendo.

Tuve la época de las experiencias estéticas Adianas y luego fui descartando varias de las persepciones y decidí nunca estudiar ni tratar de entender la parte de la zoofilia, la pedofilia y la necrofilia; fui derivando hacia el voyeurismo y al fetichismo para lo que hice una serie de más de 200 nalgas con lencería, por atrás, por adelante, todo en pintura, que se llamó “Oda a las nalgas”. Luego hice una serie “Oda a las piernas” pues pienso que el conjunto de la belleza de las nalgas tiene que ver con la belleza de las piernas, fui estudiando poco a poco partes del cuerpo femenino para tratar de entender el todo completo y me di cuenta, también, de que la moda, la publicidad y las revistas están muy mezcladas. Todo lo que vemos es tremendamente sexual, fetichista, voyeurista y quería entender que es lo que les gusta a los hombres ver en las mujeres y a las mujeres que nos gusta ver en otras mujeres, pero cuando lo pones de frente a las mujeres no les gusta, pero estás viendo a una mujer súper sensual, que te está provocando y tal vez hasta cachondeando porque tú quieres comprarte esos zapatos pero no te das cuenta de la relación sensual-sexual en la que te estás manejando.


Como siempre hablaba muy abierta, la gente se espantaba, pero en realidad soy muy linda. Cuando me casé perdí mi virginidad social y ya podía hablar libremente de mis gustos y empezaron a gustarme más las mujeres pero eso no significa que soy lesbiana. Lo que pasa es que me gustan y no lo niego, ¿por qué tiene que ser uno lesbiana o gay? ¿por qué no puedes tener un cacho de sí o uno de no? Cuando me entrevistan o hablo en las exposiciones me llamaban la niña mala, era más en el sentido de la niña traviesa y en mi galería puse muchas exposiciones muy sexuales que era el problema que yo tenía, me preguntaba en donde podía exponer. En mi época las galerías tenían como un contrato en que tenías que tener 3 exposiciones individuales y 3 colectivas, un catálogo y yo me preguntaba como empezar, por eso puse la galería, y como me conocían y conocían mi obra, se acercaron muchos chavos que tenían obra muy sexual; hicimos, por ejemplo, un concurso sobre zoofilia, obviamente en pinturas. Me gustaba el rollo de saber qué le provocaba esa palabra a los artistas. Con Vanesa Salas, una artistaza que ha ganado premios de juguete mexicano artesanal que hace unas bellezas y yo le he comprado algunas piezas, pusimos en la galería pasto real y unas bases, ella hizo unos muñecos movibles trasvestis, transexuales, lesbianas, putas… entonces la gente podía llegar a quitarles el “chonecito” con el pene y ponérselo a otro y colocarlos en posiciones sexuales porque todos eran movibles, interactivos.

Yo le daba clase a 11 niños y de esos 11, sólo las mamás de 2 los quisieron llevar en esa época, se les hacía demasiado fuerte. Algunas de las mamás me decían que les encantaba la idea de que sus hijos entendieran y vieran el sexo a través de la pintura, antes de que llegaran a la pornografía pues tal vez ya no buscarían sitios de internet pues ya lo habían visto en pintura, en ella ya habían visto desnudos, pitos y chichis, así tuve varias exposiciones. Luego se unió esa irreverencia y fue cuando me llamaron la chica mala de la pintura o algo así.


De repente tengo etapas muy tranquilitas, más de estudio plástico y etapas en donde empiezo a explorar, por ejemplo, la censura, y siempre entras en una controversia, porque para hablar de censura en el arte tienes que hablar de la censura religiosa. Estoy estudiando la censura religiosa, la social, ya ves ahora en el facebook puedes poner la escena que se te ocurra pero si le pones dos tapitas en la chichita, ya la puedes publicar, si está el pezoncito ya no se puede. Yo estoy tratando de entender qué pasa con la sexualidad censurada, en la religión, en la sociedad, en las redes sociales y en la doble moral, que para estas dos debe de haber una doble moral, porque por ejemplo, yo tengo fama de ser una niña mala y cuando la gente ve una pintura en que no se ve nada explícito, de repente me dicen que por ahí debe de haber algo escondido.

Hay algunas obras que sólo la seducción de la tela tiene que ver con tu sexualidad y sensualidad y ahí hay un erotismo pero depende de que tanta mente cochambroza tengas o que tanta doble moral utilices ante la sociedad, eso nos va a sacar conclusiones de alguno de los cuadros que estoy mostrando.  Pero sí, se que estamos en un país muy tradicional y muy religioso, pero esta serie de las ánimas no tiene ninguna intención de ofender a nadie religiosamente, no quiero decir que la Virgen era puta y que Cristo tal vez era mujer, no me interesa por ese lado, estoy estudiando la censura y la religión ha censurado desde siempre.


Me comentabas que son ánimas en el purgatorio…

Exacto, te vas al purgatorio porque fuiste malo, pero no tanto, porque no te fuiste al infierno, estás a la mitad, entonces son unas chavas. Lo que pasa es que la mente es muy poderosa porque tú no ves nada, no estás viendo que se besen, no sabes en donde terminan las manos de cada una, nada más están en una posición que te hace pensar que están haciendo otra cosa, pero eso depende de tu mente. Tengo otra pieza que es otra chava con los ojos abiertos y se ve con la cara hacia arriba, la lengua de fuera y tiene una censura de plata, con ella una de las grandes amigas que tengo, que no tiene nada que ver con el arte me dijo que qué cochina, que como se me ocurría pintar el cuadro de una mamada “de una cosa de esas” dijo. Yo le contesté que traía una paleta y le pregunté que en dónde veía un pene, me contestó que era cierto y que ella era la mal pensada. Claro que debajo de la imagen lo había, por eso lo censuré, pero no se ve, por eso la censuré ¿por qué me echan la culpa a mí de sus cochinadas? Toda esa parte siempre me ha interesado.


Pero no eres una artista que sólo busca la sensualidad o la sexualidad, sino que además experimentas técnicas.

Sí, soy muy pintora. He tenido un poco de conflicto con algunos críticos en el sentido que yo soy pintora, no artista, creo que los artistas entienden el mundo y yo no lo entiendo, lo que a mí me gusta es la pintura. Respeto mucho a los artistas conceptuales, acabo de exponer a uno que se llama Fabián Ugalde que hace una burla irónica, completamente irreverente al mercado del arte de Demian Kirs, los costos exuberantes, irónicos e irreales; eso lo entiendo, lo admiro y lo aprecio, tengo una pieza de él, también soy coleccionista, tengo poca obra pero ahorita te platico de eso. Tienen una capacidad de entender la realidad y yo creo que tengo una capacidad visual de entender la sensualidad, creo, al menos eso es lo que busco.


Tengo un taller en Italia, voy y estudio cosas, no cosas nuevas, cosas muy nuevas para mí que nunca me dieron en la Esmeralda, la Esmeralda hoy en día y desde mi época es una verdadera mierda, esta es otra de las cosas por la que me llamaban irreverente, escuincla malcriada y que cómo pensaba eso, si la Esmeralda me lo dio todo, no es cierto, la Esmeralda no me dio nada; bueno, conocí a dos grandes maestros y tuve un pequeño despertar en el mundo pero no me preparó para nada, desgraciadamente. A estos dos grandes maestros los llevé a mi galería a que dieran clases privadas, es una locura la Esmeralda. Bueno, cuando entré a la Esmeralda fue que cambió el plan de estudio, fue cuando la cambiaron de San Carlos al CNA, fui la primera generación de la nueva Esmeralda, era muy utópica y linda, con ideas como que dibujaríamos en las clases de ballet y veíamos danzar a esas niñas hermosas, pero 3 veces al año porque no podían o no se coincidía o que no llegó el maestro, era una cosa espantosa. También quitaron algo que era primordial que era técnicas y materiales. A mí no me enseñaron a armar, a entelar y a preparar un bastidor, a mezclar los óleos, nunca. Entre que yo iba a Italia, pues desde chava expuse allá, iba a estudiar las obras, era la clásica nerd frente al cuadro de Boticelli dibujando y dibujando, en todos los cuadros dibujaba y dibujaba, a eso iba a Europa. Comía una vez al día, me la pasaba en el museo, me iba de mochila y cuando regresaba organizaba exposiciones, terminaba mis tareas, pintaba, organizaba exposiciones, terminaba el año y me volvía a ir. Al último, cuando conocía a estos maestros, uno de ellos me dijo, mientras yo pintaba, que no estaba mezclando bien el óleo, que me fallaba el movimiento de la muñeca, que tenía que estar más alejada del cuadro y se puso a pintar, fue cuando dije “esto es lo que quiero”, me peleaba con el maestro de dibujo pues a él le podías traer una fotocopia, porque cualquier objeto improntado en un papel o sobre otra cosa era un dibujo pero yo quería mi modelo, mi clase de anatomía (que nadie me dio), éramos 3 o 4 que nos llamaban los nerds, dibujando con el modelo, mientras los otros tomaban papeles, lo ponían en la calle, se marcaba con una llanta y entonces creían que eran la impronta de la vida.

Siempre me ha gustado mucho la parte de ser pintora pintora, si ves mi estudio están mi caballete, mi paleta, mis pinceles, todos los óleos bien ordenados, mi vidrio súper limpio; me gusta lo que mucha gente critica o no, lo que le llaman pintura de caballete. Cada vez que regreso a Italia estudio un siglo más atrás, en el último viaje que hice fue el estudio de la aplicación del oro, ese lo tomé en Bolonia con un señor maravilloso, aprendí y regresé a aplicar y retocar esa técnica.


¿Cómo llegaste a la galería de la Secretaría de Economía?

A pesar de que la gente tiene mucho rechazo a mi pintura, les gusta o no, me cuestionan sobre cómo tener una mujer encuerada en tu sala, pero a pesar de todo eso, toda mi obra está vendida, vendo muchísimo y tengo lista de espera; después de que dejé mi galería, tenía el problema de contar con obra para exposiciones y pasando por aquí, viendo que de repente había exposiciones, tuve la oportunidad de conocer al oficial mayor, porque yo había insistido en tener una exposición ahí pero nadie me contestaba, no sabían manejar la parte cultural. No tenían por qué pues es la Secretaría de Economía pero pues para qué tienen una galería. Total que conseguí la exposición y como soy muy metiche, obsesiva y mi parte galera siempre está palpitante les ayudaba, entonces nos volteaban a ver como pidiendo ayuda y así me fui “apropiando”, como digo yo en broma, oriné todas las esquinas de la galería para que fuera mía, normalmente no lo puedo decir así porque es una Secretaría de Estado.


Ahora llevo 14 exposiciones y llevo más de 2 años, toda la gente está muy contenta y el Secretario también. He puesto diferente tipo de arte, abstracto, contemporáneo, pusimos una instalación, ahorita tenemos dos grandes pintores que son de la academia de San Carlos, ellos están peor que yo pues ellos hacen el bastidor, preparan la tela, la lijan y después de un mes de prepararla empiezan a pintar, son pintores de verdad, admirables. He puesto diferente tipo de pintura porque tengo que cubrir un rango muy amplio de gente, desde un secretario de estado, subsecretarios, oficiales, mayores, funcionarios de altos niveles, policías, secretarias, lavabaños y la gente que entra a la Secretaría; ayer tuve una entrevista con la embajada de Irlanda para hacer un evento en la semana de Irlanda en México. Se vuelve algo muy amplia el tipo de gente que lo ve, por eso les pongo arte contemporáneo, pintura, escultura, mezcla para que la gente entienda que no todo es el silencio del museo, que no todo el arte que está enmarcado en oro es obra buena y el que no tiene marco es contemporáneo. Intento interactuar con la gente y me ha ido maravilloso, a veces la gente de limpieza entra y me critica pues no le entiende y les explico pero me dan su punto de vista; también está el oficial mayor que es coleccionista, hay que lidiar por ahí y eso ha sido muy padre.

¿Tu arte es para ti, para los demás o cómo lo ves tú?

Obviamente es para mí, pues es a través de la pintura que trato de entenderme y siempre he dicho que la pintura es la liberadora de mis deseos, para no andar de loca y de puta, como decían antes, entonces mejor me pongo a pintar.

Entre paréntesis siempre he dicho que en las películas la güera es la tonta, la morena es la caliente y la pelirroja siempre es la bruja o la puta, y pues ya me quedé con ese estereotipo y pues ya me quedé ahí.

El arte es verdaderamente de mi hacia los demás porque me interesan mucho estos mecanismos de seducción de la mujer para el erotismo masculino.

¿Cómo definirías tu arte?


Me encantaría que fuera hipernaturalismo sensual. Es fuerte, muy técnico, me encanta porque coqueteo con el hiperrealismo, pero como algunos parecen que es foto la gente lo cree y me dice que soy hiperrealista cuando esto tiene que ver con otra cosa totalmente distinta, pero entiendo que parecen fotos. El hipernaturalismo va más por la parte del cuerpo, con la naturaleza sexual y sensual.