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Un paseo por Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende.


Por más de  200 años hemos forjado una nación con personalidad propia, fuerte, distinguible y respetada en el concierto internacional. Una de las bondades del turismo, aliado de la historia, es que ayuda a conocernos mejor. Los viajes ilustran: nos ponen frente a un espejo de cuerpo entero.

 Guanajuato es un libro abierto que relata el inicio de la Guerra de Independencia.y particularmente las poblaciones de Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende.

El pueblo de Dolores, cuyo nombre náhuatl, Cocomacán, significa “lugar donde se cazan tórtolas”, es el mejor destino para comenzar el viaje, ahí nomas tras lomita, pueblo adorado de José Alfredo Jiménez, forma parte del selecto elenco de los Pueblos Mágicos de México. Tiene un sitio de honor en la historia del país. Pararse en el atrio de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, justo en el sitio donde Hidalgo dio su famoso grito, produce una sensación indescriptible. Se conjugan el orgullo de ser mexicano con la curiosidad de saber cómo habrán ocurrido las cosas aquella noche de septiembre que pasó a la historia. 

Dolores Hidalgo se ubica en el camino que conecta a San Miguel de Allende con la capital de Guanajuato. Es una comunidad admirada, desde la etapa colonial, por la calidad de sus artesanías, en particular las vajillas tipo Talavera y por los muebles rústicos que elaboran sus diestros artesanos. Los vecinos del pueblo de Dolores aseguran que ahí se elaboran las nieves más ricas del país. Habrá que probarlas para dar el veredicto.

Desde luego hay varios museos de sitio. La Casa del Diezmo, en la que vivió Miguel Hidalgo, exhibe una rica colección de objetos y documentos de la época de la Independencia. La antigua cárcel de la ciudad, de la que Hidalgo liberó a los presos para convocarlos a la lucha armada y encerró ahí a los españoles que habitaban en la zona, es ahora el Museo de la Independencia. La presidencia municipal se encuentra en lo que fue la casa de otro héroe insurgente, Mariano Abasolo. El pueblo entero es un museo.

La estatua del Padre Hidalgo que se alza en Dolores guarda un secreto magnífico: su construcción fue ordenada por decreto de Benito Juárez, con lo que el destino de las dos figuras centrales de la historia patria quedó entrelazado para la posteridad

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Así como el pueblo de Dolores está dedicado a Miguel Hidalgo, San Miguel el Grande fue rebautizado como San Miguel de Allende, en honor a otra figura central de la gesta de Independencia: Ignacio Allende, que nació justo ahí, en esa joya de la arquitectura del Virreinato, que por sus méritos es considerada Ciudad Patrimonio de la Humanidad. El inmueble donde nació el prócer es ahora un museo histórico que exhibe pertenencias y documentos personales de Allende. Los hermanos Ignacio y Juan Aldama, jefes del Ejército Insurgente, también fueron oriundos de San Miguel.

La parroquia de San Miguel Arcángel, verdadero capricho arquitectónico, de estilo barroco y toques de neoclásico, es símbolo de la ciudad. Es uno de los templos católicos más bellos de América. La población que se despliega a sus alrededores tiene un encanto irresistible. No es extraño que se haya convertido en destino turístico de alto nivel y en lugar preferido de ciudadanos estadunidenses para pasar su retiro.

San Miguel de Allende tiene una oferta hotelera espléndida, para gustos exigentes, tan buena como su gastronomía. Ahí se come de maravilla. Su platillo emblemático son las enchiladas mineras, condimentadas con chiles guajillos en abundancia, por lo que hay que irse con cuidado. 

Muy cerca de San Miguel de Allende está Atotonilco, que tiene atractivos turísticos relevantes, como un manantial de aguas termales de propiedades curativas, al parecer muy poderosas, así como el Santuario de Jesús Nazareno, una construcción de fama mundial inspirada en el estilo de la iglesia del Santo Sepulcro de Tierra Santa. Este templo conjuga valor arquitectónico con histórico, pues ahí se llevó a cabo el matrimonio de Ignacio Allende con María de la Luz Agustina, y se dice que el estandarte de la Virgen de Guadalupe que enarboló Hidalgo la Noche del Grito pertenecía a esta iglesia.