La celebración del día de Muertos en México, adquiere un significado significativo, religioso y de celebración en diferentes partes de la República Mexicana, en la Huasteca potosina, esta celebración se llana de colorido, con aromas en todo el estado a cempazúchilt.
El Xantolo es una palabra Náhuatl que por deformación del latín “festiunominum sanctórum”, que significa “la fiesta de todos los Santos”.
Costumbre muy arraigada en México y que especialmente en la Huasteca Potosina, se celebra con senderos hechos a base de velas y pétalos de la flor tradicional en estas fechas el “cempazúchilt”, cuyos pétalos son de un naranja muy fuerte y colorido, y que en conjunto con las velas indican el camino a las almas para las casas y lugares dónde se ha preparado una ofrenda para recibimiento y regocijo.
Específicamente en las comunidades de Ténneek y Náhuatl se acostumbra llevar las ofrendas a los panteones donde se lleva a cabo una velación nocturna, adornando las tumbas con flores, veladoras y en algunos casos con el alimento que era del agrado del difunto.
En todos los municipios de la Huasteca se lleva a cabo la tradición de los “Huehues”, en especial en San Vicente Tancuayalab y San Martín Chalchicuatla, donde se conserva casi intacta esta tradición.
La leyenda de los “Huehues” se remonta a la tristeza con la que se rendía tributo a los difuntos de San Vicente Tancuayalab, hasta la aparición de un espíritu enmascarado que se puso a bailar en las tumbas.
Este personaje se fue multiplicando y llevando fiesta en todo el pueblo, demostrando así, que ese día no estaba hecho para sentir y expresar tristeza. A partir de entonces se corrió la voz por todos los pueblos de las huastecas, potosina y veracruzana, tradición que la gente ha seguido desde entonces.
Si visitas San Luis Potosí en Día de Muertos, un lugar que no debes de perderte y que guarda las características prehispánicas es el panteón del barrio de Cuayo en la comunidad de Chalco de Axtlapa de Terrazas, ahí se lleva a cabo la velación nocturna y del cambio de fiscal, una solemne ceremonia de cambio de mandos completamente en náhuatl en que se le da posesión a un grupo de mayordomos, para el cuidado del panteón durante todo el año y la organización de fiestas.












