Salvador García Lima, encargado del proyecto, señala a Crónica que la Antigua Casa de Moneda se abrió al público en el 2000 con recorridos programados, sin embargo, en 2012 el espacio se cerró para iniciar trabajos de remodelación, mantenimiento y principalmente para adaptar dos nuevas galerías al edificio: de numismática y de billetes.
“De momento la galería numismática no está abierta, está en proceso de que nos entreguen la obra pública. Será un recorrido por la historia de la moneda mexicana en 11 salas, empezando por la Colonia. Después exhibiremos monedas de la guerra de Independencia, del México independiente, Porfiriato y del periodo revolucionario”, expresa García Lima.
En la galería también habrá una proyección que mostrará el proceso de fabricación de una moneda, clave para entender los avances tecnológicos de la Casa de Moneda que este 2015 celebra 480 años de su fundación, así como para disipar dudas sobre el proceso inflacionario y devaluación del peso.
“Además habrá un espacio dedicado a enseñar el control de calidad, es decir, verificar que las monedas tengan el contenido, el peso y pureza del metal requerido. Finalmente, la última sala será una invitación a adentrarse al mundo del coleccionismo”, indica Salvador García Lima.
¿Cuántas monedas se van a exhibir?
—Alrededor de 600 ejemplares que fueron seleccionadas de nuestro acervo que está compuesto por más de 18 mil piezas. Por ejemplo, estará la primera moneda acuñada por la Nueva España en 1732, así como las llamadas monedas de Carlos y Juana, en referencia al rey Carlos I de España y a la reina Juana I de Castilla.
Sobre la galería de billetes, explica que se ubicará arriba de la galería numismática, es decir, del lado norte y su museografía estará a cargo del Banco de México, institución que prepara la exposición permanente de billetes correspondientes a diferentes periodos históricos.
INICIO DEL RECORRIDO. Antes de ser Casa de Moneda, este inmueble funcionó durante la Colonia como Casa del Apartado, es decir, el lugar donde se separaba el oro y plata. Fue en 1848 cuando se adaptó como fábrica, dejando de operar en 1992 sin que hubiera tiempo de desmantelarla, es decir, la maquinaria del siglo pasado que podrán apreciar los visitantes, sigue intacta e incluso aún opera.
“El recorrido por el museo sigue el camino que tenía el metal para convertirse en moneda. Todo comienza en la gran sala de fundición, donde llegaban grandes cantidades de oro, plata y cobre. Ahí, en total, tenemos unos 30 hornos y más de 60 rieleras”, señala García Lima.
En esta sala aún se aprecia el hollín impregnado en las paredes, e incluso, durante su funcionamiento existió una nube negra de la que caía constante ceniza, que debían barrer los empleados cada minuto. Además, este espacio mantenía una temperatura ambiente de 50 grados centígrados, producto de la combustión de los hornos.
“Cada horno, dependiendo del material, se calentaba a 1300 grados centígrados, temperaturas necesarias para tener el metal en estado líquido y batirlo de manera manual para obtener lo que llamamos aleaciones monetarias”, explica García Lima.
Una vez concluida la aleación, las barras de metal pasaban por la Sala de Amonedación, en donde hoy se exhiben 120 máquinas del siglo XIX y un tramo de ferrocarril, ya que la Casa de Moneda tuvo 700 metros de vías que entraban en todas direcciones para el trasiego de metales pues cada carro cargaba tonelada y media de metal.
Salvador García Lima, comenta que ahí explican el proceso de laminación, es decir, cómo el metal se adelgaza y estira hasta quedar hecho lámina. Proceso que se repetía tres veces para obtener el nivel exacto del espesor de las monedas.
SIN PRESIDENTES. “Nunca nos visitó un presidente. Vinieron varios secretarios de hacienda, pero recuerdo que sólo Díaz Ordaz vino a entregar la firma del nuevo diseño del Escudo Nacional en 1968, diseñado por Francisco Eppens”, platica Esteban Jiménez, encargado de demostrar el siguiente paso de fabricación: los cospeles (corte circular del metal).
Para ello, el también trabajador de Casa de Moneda desde el 17 de marzo de 1943, toma una lámina de metal, la coloca sobre una gran máquina verde que golpea y arroja en menos de un segundo, discos en perfecto estado para imprimirles una imagen por ambas caras.
Antes de seguir la demostración, Esteban Jiménez retoma la plática y cuenta que quizá la primera visita destacada a la fábrica fue Venustiano Carranza cuando era jefe del ejército constitucionalista. También narra que a mediados del siglo XIX Benito Juárez firmó el decreto para renunciar al sistema de reales español y empezar a usar pesos y centavos.
“Pero con la intervención francesa no le dio tiempo de llevarlo a cabo y fue Maximiliano quien decidió acuñar la moneda mexicana con la denominación de un peso. Como las máquinas eran muy pequeñas, mandó a comparar a Filadelfia una máquina y las que ahora vemos son replicas o compras posteriores”.
Para que la impresión de los cospeles fuera exitosa, los discos de metal debían pasar por hornos, por un sistema de lavado a base de agua caliente y xixi (pulpa de la hoja de maguey) y por un secado. Después, eran colocados en prensas de acuñación para imprimirles el escudo nacional y algún otro diseño en la cara posterior.
LA BAILARINA. La demostración de la acuñación también está a cargo de Esteban Jiménez, quien actualmente ofrece mantenimiento a la maquinaria para que funcione ex profeso para las visitas guiadas.
¿Cuándo se realizó la primera acuñación de moneda?
—Nosotros exhibimos a La bailarina, responsable de que en 1732 se pudiera acuñar por primera vez en la historia de la Nueva España, una moneda perfectamente circular. Antes, todas las acuñaciones eran a golpe de martillo, manuales y muy irregulares.
La imagen impresa en esta primera moneda son dos columnas de Hércules que en la antigüedad griega significaban el fin del mundo. “Por eso las columnas tienen unas bandas que las envuelven en forma de “s” y que dicen plus ultra. El significado es que más allá del mundo, sobre el océano y los dos hemisferios predomina la Colonia Española”, precisa Salvador García Lima.
Esta moneda, es una de las más bellas –destaca el encargado del proyecto– y tuvo una importancia económica mayor a la que hoy tiene el dólar, porque fue la primera moneda internacional en la historia de la economía mundial.
¿Tienen los diseños de las posteriores monedas?
—Sí, los troqueles son intercambiables y vamos a poder mostrarlo, tenemos los grandes modelos escultóricos que hacían los grabadores. Eso es algo que también podrá ver el público.
¿El acceso al museo tendrá un costo?
—Cuando se inaugure (en febrero) la galería numismática la entrada será libre. El público entrará a las galerías y habrá horarios determinados para la visita a la fábrica con explicación.
¿Por qué este edificio se destinó a la producción de la moneda nacional? Es una pregunta que no tiene una respuesta clara, ya que se desconoce si fue un inmueble construido a finales del XVI o principios del XVII. Pero lo que sí sabe es que su instauración oficial como Casa del Apartado fue una casualidad.
“Se descubrió que las personas que por la Colonia tenían el derecho de explotar minas de plata, también estaban extrayendo oro. Entonces la Corona creó un establecimiento para concentrar toda la producción platera de la Nueva España y separar el estado puro del oro. Y ese lugar fue éste: la casa del Apartado”, precisa Salvador García Luna.
Las platas ya apartadas eran enviadas a la Casa de Moneda que en ese entonces se ubicaba en el actual Museo Nacional de las Culturas y el oro se devolvía a los mineros pero no sin antes haber pasado por el ensayador mayor del reino, o bien, el encargado de cobrar el famoso quinto real.
Así funcionó durante la Colonia, sin embargo la demanda creció y de regiones tan distantes como Nuevo México, llegaban columnas de plata sobre los lomos de mulas para ser apartadas, proceso que podía tardar de 9 a 12 meses y que causó altos índices de contrabando.
La situación cambió en el último tercio del siglo XVIII, la Casa de Moneda como la del Apartado, se integraron a la corona española, es decir, todo el manejo de plata y oro dependía de los españoles. Pero con la guerra de Independencia, las autoridades instalaron casas de moneda provisionales en los principales centros mineros: Durango, Zacatecas, Guanajuato, SLP, Chihuahua, para impedir que la pasta de plata cayera en poder de los insurgentes.
“Al perderse el monopolio de la acuñación, se crearon casas moneda y apartados locales, ocasionando la desaparición de este inmueble en 1824 y el deterioro de la entonces Casa de Moneda. Pero después se dio orden de que el Apartado fuera en 1848, la nueva Casa de Moneda”, comenta García Lima.
La Antigua Casa de Moneda funcionó de 1848 a 1992, pero para ese entonces existían dos plantas en operación, la primera ubicada sobre Calzada Legaria en el Distrito Federal (que funcionó de 1970 a 1999) y la planta de San Luis Potosí (en operación desde1883 hasta la fecha). Esta última, es la que actualmente concentra todas las actividades industriales de la moneda nacional.
En la calle Del Apartado, se decidió resguardar la memoria histórica de la Casa de Moneda, por lo cual, el edificio alberga una colección numismática de 18 mil monedas y medallas de diversas épocas, una colección industrial con maquinaria de vapor y eléctrica del siglo XIX, además de alojar un numeroso archivo documental.
Durante la década de los 50, el archivo de Casa Moneda se transfirió al Archivo General de la Nación, pero 1998 fue rescatado por investigadores del INAH, quienes descubrieron que conserva documentos relativos al apartado del oro y plata de la Nueva España, a la operación de casas de moneda de provincia y libros manuales de los ensayadores o encargados de fiscalizar la producción minera de la Nueva España.
Algunos datos sobre Casa de Moneda
El próximo 11 de mayo, la institución Casa de Moneda cumple 480 años de su fundación, la cual fue instaurada por el virrey Antonio de Mendoza, quien llegó a la Nueva España con una cédula real que disponía por órdenes de la Corona Española, la creación de la primera Casa de Moneda en América.
Durante su funcionamiento, la fábrica Del Apartado producía diariamente medio millón de monedas y trabajaban cerca de 500 empleados.
Hasta 2012, la Antigua Casa de Moneda recibió 6 mil visitas y durante su primer año de apertura (2000), recibieron 80 visitas.












