Desde que vienes en la carretera (Guadalajara – Tepic) se ve la silueta del volcán de Tequila, los campos se pintan de azul, y es ahí donde comienza la magia de Tequila. Entrando al pueblo no te dejes enganchar por los primeros locales que te ofrecen cualquier cantidad de recuerdos y tequilas de dudosa manufactura, y no es que todos sean malos, sino que pocos son buenos; mejor dirígete a la plaza central, en donde podrás comenzar a verdaderamente disfrutar de este lugar, empezando por la Parroquia de Santiago Apóstol, que aunque no es un templo que podamos definir como bello, es un lugar lleno de historia, ya que ha sido protagonista de batallas en la Guerra de Independencia y en la Guerra Cristera.
Algo que es obligado es la visita a las destilerías. Si visitas “La Rojeña” (Casa Cuervo), toma en cuenta que estás en la destilería más antigua de toda Latinoamérica y cruzando la calle podrás apreciar una recreación de cómo se elaboraba el tequila hace más de 200 años; pero no te claves sólo en las destilerías y en las degustaciones, camina por las calles de Tequila (zona antigua) y podrás descubrir los lavaderos públicos, que tienen más de 100 años o el museo Sauza, un lugar en donde conocerás parte de la historia de esta familia que fue la que dio a conocer el tequila al mundo; ya que estás ahí, te sugiero que compres el tequila “Los Abuelos”, que se hace artesanalmente.
Dos cosas que puedes apreciar si tienes paciencia y suerte: a la hora de caminar fíjate, ya que muchas veces hay obsidiana en el empedrado; de hecho, el nombre de Tequila viene de la cantidad de obsidiana en la región, pues significa “lugar que corta” en náhuatl; lo otro es poder entrar al jardín Sauza, un lugar que pocas veces está abierto, pero que bien vale la pena, ya que es un impresionante jardín que data del porfiriato con influencia francesa y neoclásica.
Si de comer se trata, en muchos de los restaurantes podrás disfrutar de una auténtica birria o de un pozole jalisciense, además de unas exquisitas enchiladas y mariscos preparados con tequila, y para el almuerzo el mejor lugar es el mercado “Cleofás Mota”, que está a espaldas del templo de Santiago.
A tu regreso a Guadalajara toma la carretera vieja, así podrás pasar a Amatitán, en donde se encuentra la Ex Hacienda San José del Rincón, lugar donde se elabora el tequila Herradura. Este sitio tiene muchos atractivos, ya que mantiene gran parte de las edificaciones originales, además de su moderna planta y su antigua destilería en donde podrás apreciar el proceso completo de cómo se elaboraba anteriormente el tequila.
Alza tu caballito, que bien vale brindarle un fin de semana a Tequila.











