Miércoles 04 de Febrero, 2026 - México / España
Un vínculo entre México y el Mundo
Facebook Twitter Whatsapp

Las cascadas petrificadas de Hierve el Agua


Contemplar desde todos sus ángulos las dos cascadas petrificadas de aproximadamente 30 y 12 metros de altura, de Hierve el Agua, es ser testigo privilegiado de un espectáculo natural que sólo se repite en Pamukkale, Turquía.

Este lugar, formado hace miles de años por el escurrimiento de agua con alta concentración de minerales -en particular magnesio y calcio- que permitió que al contacto con el aire el líquido se petrificará, está ubicado en la Región de los Valles Centrales, a 68 kilómetros de la capital oaxaqueña.

Si bien las cascadas se pueden contemplar desde su nacimiento o al pie de éstas, lo cierto es que desde cualquier ángulo se podrá apreciar el regalo que la naturaleza otorga a quienes lo visitan y que se mezcla con las cadenas montañosas y valles de la entidad como unas caprichosas nubes que adentran a la imaginación.

Y para deleite de propios y extraños, el lugar cuenta con un balneario sui géneris, compuesto por manantiales desde donde, sin perder el contacto con la naturaleza, decenas de niños, jóvenes y adultos, buscan aprovechar las propiedades curativas que se le han atribuido a éstas aguas calcificadas.

El término de Hierve el Agua no es porque sus aguas estén a una temperatura muy alta, sino como emerge de la piedra, tiene muchos minerales, calcio, potasio, magnesio, que combinado con el aire, los gases y el sulfato de cobre le proporcionan tanto un tono café claro como si hirviera.

Y es que la primer parada obligatoria es la cima de las dos cascadas petrificadas, donde cielo y la tierra parecen unirse y, desde donde muestran orgullosas sus pliegues y vetas de colores ámbar y cobre.

A ras del suelo, un borboteo de agua sale de un orificio de unos 20 centímetros de ancho que, efectivamente, pareciera que hierve.

Y es que pararse frente a las cascadas de Hierve el Agua, no puede tener otro resultado más que el de la admiración y respeto por la madre naturaleza, esa a la que nuestros ancestros siempre veneraron.

Para visitar Hierve el Agua, una de las tantas maravillas que registra la entidad oaxaqueña, se puede llegar con automóvil propio o bien, contratar desde la capital del estado, un Tour que parte todos los días de las 10:00 de la mañana y concluye a las 18:30 horas, en cualquier agencia de viajes.

Lo cierto es que a Oaxaca, por donde se le busque, sea en las Fiesta de los lunes del Cerro, de la Guelaguetza, con su música, bailes y cantos, o en su mole, mercados o arquitectura, cada quien encontrará, descubrirá o redescubrirá algo nuevo, algo que deja un grato sabor de boca.