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Volkswagen hace trampa ambiental en EU


El gigante alemán Volkswagen reconoció haber equipado modelos diésel en EU con un software que falseaba datos de emisiones contaminantes, un escándalo que le costará caro en el plano financiero y en términos de imagen.


La empresa anunció la suspensión de la comercialización en Estados Unidos de sus diésel de cuatro cilindros de las marcas VW y Audi, que representaban el 23% de sus ventas en ese mercado, por ordenes de la Agencia de Protección Ambiental —EPA— por sus siglas en inglés.Unos 20,000 millones de euros de la capitalización bursátil del grupo se habían esfumado este lunes pocas horas después de la apertura de los mercados. En el cierre de la bolsa de Frankfort, la acción de Volkswagen cayó 17.14% a 133,70 euros.


"Desastre", "Hecatombe"... la prensa alemana buscaba las palabras para describir el golpe asestado, para colmo de males durante el Salón del Automóvil de Frankfort, a una empresa que es un orgullo nacional, líder mundial de ventas en el primer semestre del año.


El caso, sacado a la luz por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), "tendrá consecuencias financieras considerables para el grupo, que aún no se pueden calcular", sin contar el perjuicio para "la imagen y la credibilidad de Volkswagen en todo el mundo", dijo el analista del sector automovilístico Ferdinand Dudenhöffer.
Según las autoridades estadunidenses, 482,000 vehículos de las marcas Volkswagen y Audi fabricados entre 2009 y 2015 y vendidos en Estados Unidos fueron equipados con un sofisticado software que permitía reducir sus emisiones contaminantes al ser sometidos a un test de polución. Gracias a ese fraude, los vehículos obtenían una certificación ecológica.


La artimaña informática podría costarle al grupo 18,000 millones de dólares en multas y miles de millones más vinculados al retiro del mercado de los vehículos afectados, sin contar las indemnizaciones a clientes defraudados. Las sospechas, además, podrían extenderse en el sector.


El gobierno alemán pidió a las automotrices que demuestren la veracidad de sus datos de emisiones contaminantes, a fin de "investigar si hubo manipulaciones similares en Alemania o en Europa".


Volkswagen ya enfrentaba "un momento difícil" en el mercado estadounidense, apunta Frank Schwope, analista del banco Nord/LB. La marca alemana esperaba compensar con sus motores diésel sus carencias en ese mercado, muy adicto a los todoterrenos.
Ahora, Volkswagen corre el riesgo de convertirse en "un paria para el gobierno y quizás también para los consumidores norteamericanos", afirma Max Waburton, analista de Bernstein.


El presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, de 68 años, pidió disculpas el domingo. "Personalmente lamento mucho que hayamos roto la confianza de nuestros clientes y del público", declaró, prometiendo cooperar con las autoridades en la investigación.