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La ruta del Volcán Paricutín


La ruta tiene su puerta en Uruapan, la segunda ciudad más poblada de Michoacán, a dos horas de Morelia, capital del estado. Cubre diversos pueblos y destinos ubicados en la “Meseta Purépecha”, nombre de una amplia zona habitada por la etnia que ha sabido conservar hasta nuestros días, sus tradiciones, gastronomía, lengua e indumentaria.

 

El circuito primario comprende la ciudad de Uruapan -capital mundial en la producción de aguacate- donde el visitante puede conocer la arquitectura colonial a través de su Huatápera, hospital y sitio de congregación para los indígenas de la región, se fundó en 1533 y está considerada el primer monumento arquitectónico colonial de la ciudad de Uruapan, además de ser el lugar donde falleció el primer obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, en 1565. El edificio de influencia árabe y española hoy está convertido en museo.

 

A unos minutos de Uruapan se encuentra el bosque Pantzingo, que pertenece a los habitantes de Nuevo San Juan Parangaricutiro.

 

Los propietarios de Pantzingo ofrecen al visitante servicios a elegir, que pueden incluir:

• Hospedaje en las cabañas rústicas y área de acampado

• Visita al venadario

• Recorridos por el bosque con avistamiento de flora y fauna

• Cocina tradicional

• Recorridos en bicicleta de montaña, rappel, escalada, senderismo

• Seminarios sobre el aprovechamiento de la madera y otros productos del bosque; Visita a los talleres donde fabrican muebles con calidad de exportación, etc.

 

Otro punto que no debe perderse durante el viaje es el pueblo de Angahuan, que tras la erupción del Paricutín quedó como la comunidad más cercana al cono volcánico que muestra sus notables edificios religiosos en donde sobresalen los detalles arquitectónicos que algunos estudiosos califican como de influencia árabe.

 

A sus seis décadas de vida, el Volcán Paricutín es considerado aún como el único que un ser humano ha visto nacer, crecer y entrar en reposo. Por eso atrae a gran cantidad de turistas de todo el mundo hasta la región donde se ubica: el corazón de la Meseta Purépecha, una zona boscosa abundante en valles y montañas, de clima templado y lluvioso, con inviernos fríos y acompañados de neblina.

 

Desde el mirador que se localiza en los bosques que bordean al volcán, se aprecian los más de 20 kilómetros cuadrados cubiertos por la roca que en su momento fuera el río de lava que arrojó el coloso sepultando los pueblos Paricutín y San Juan de las Colchas.

 

Otras sobresalientes manifestaciones del arte y la cultura purépechas visibles en la Ruta del Volcán son la gastronomía y la artesanía, la comida más representativa de los pueblos purépechas son las atápacuas, los huchepos y las corundas, todos ellos tienen al maíz como ingrediente fundamental y es precisamente de estas experiencias que se integró el documento con el cuál se reconoció a la gastronomía como Patrimonio Cultural de la Humanidad.