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Guaymas-San Carlos, diversión y aventura


Cuando la naturaleza quiere privilegiar un sitio, modela sus creaciones de forma irrepetible y con la misma fuente creadora añade intensos destellos de alegría, color y armonía a su composición, se podría decir que el resultado final es un capricho de su inspiración.

San Carlos fue elegantemente diseñado para disfrutar de las playas más serenas, divertirse en fascinantes espacios y admirar los atributos que la naturaleza le asignó con generosidad.

Sin lugar a dudas, San Carlos representa un agasajo visual y recreativo que todos deberíamos alguna vez disfrutar.

El recorrido puede iniciar en sus transparentes playas.  Su  nombre se origina de la delicada textura de sus delicadas dunas, Playa los Algodones, fina arena blanca que semejan bolas de algodón, nos da una buena idea de su nivel de atracción. El buceo, snorkeling, velero, windsurf y muchas actividades más, están respaldadas por los servicios de gran clase que se ofrecen en la zona.

Una de las playas más concurridas y extensas en la zona, es Playa San Francisco, su oleaje suave es perfecto para la convivencia familiar, los paseos en lancha, snorkelear y divertirse en un kayak. Condominios y hoteles adyacentes, brindan servicios de primera calidad.

En contraste, la Playa Piedras Pintas, conserva su estado natural, en la zona no se permiten grandes construcciones hoteleras, lo que la hacen muy atractiva para todos aquellos que buscan escaparse a la aventura, sobre todo para los que practican el buceo y el snorkeling.


El Mirador Panorámico, es un espectacular punto de referencia situado en el cerro El Vigía y desde donde se contempla toda la majestuosidad del Mar de Cortés. Con infraestructura apta para acceder en vehículo, representa un remanso corporal y espiritual para todos los visitantes.

Para los amantes de la aventura y el reto, nada mejor que el Cerro Tetakawi, imponente formación natural que nos da la bienvenida a distancia y que se ha constituido como símbolo inconfundible de la bahía. Su escarpada superficie se ha convertido en un reto y en un deleite para los practicantes del senderismo y la escalada.

O bien, el Cañón de Nacapule, un auténtico paraíso tropical en medio del desierto, donde la concentración de humedad resguardada por espectaculares formaciones rocosas, han creado un exótico ecosistema con flora y fauna muy particulares.

A 45 minutos de la bahía, la Isla de San Pedro Nolasco es un verdadero santuario de lobos marinos y miles de aves, es uno de los sitios predilectos para la práctica del buceo y el snorkeling. Explorar la riqueza del mar con lobos marinos jugando a su alrededor, es una experiencia única que no se puede perder.

La cercanía con las montañas y sus características semidesérticas le imprimen un sello especial que representa un reto para los amantes del Golf, el lugar, el Club de Golf San Carlos, diseñado por Roy y Pete Dye, sus 6,542 yardas, 18 hoyos y un par 72.

Cuando cae la noche, en San Carlos, surge otra faceta festiva enmarcada por el romanticismo, la agitación y la convivencia espontánea. Lounges, bares y discotecas vanguardistas son el punto de atracción donde cada noche se despiertan las emociones.