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Mahahual, paraíso para el buceo


Mahahual es un pequeño pueblo de pescadores situado a 280 km al sur de Playa del Carmen, en la llamada Costa Maya, muy cerca de la frontera con Belice. Esta tranquila localidad es famosa por sus casi dos kilómetros de malecón, llenos de bares, restaurantes y chiringuitos que dan auténtico sabor a unas idílicas playas de finas arenas, exóticos cocoteros y sus cristalinas aguas. Un paraíso natural por el que pasan, a apenas un centenar de metros de la costa, la llamada Gran Barrera Maya -el segundo sistema arrecifal más largo del mundo-, más de 60 kilómetros de arrecife lleno de laberintos y recovecos donde abunda la vida marina. Las inmersiones se caracterizan aquí por su tranquilidad (no hay apenas corrientes), su gran visibilidad y su buceo escénico. También es un lugar abierto a las sorpresas, ya que además de tortugas, langostas y algún animal pelágico es posible encontrar a grandes animales casi desaparecidos como, por ejemplo, el manatí.

En el entorno de Mahahual hay localizados más de 40 puntos de buceo, en las que destacan inmersiones como El Faro Viejo, La Grieta de las Langostas, Paitocal, Escalones, o Balamku, pero la realidad es que este litoral mexicano se conoce muy poco, sus fondos marinos están muy poco explorados y todos los días se descubre un nuevo lugar de inmersión que supera a los anteriores. Bucear en Mahahual es pura sorpresa.

Mahahual es la puerta de entrada al atolón coralino de Banco Chinchorro, Reserva de la Biosfera y la zona de buceo más preservada y menos conocida de todo México y, además, cementerio de buques, paraíso de buzos, refugio de animales amenazados, jardín submarino y rica zona pesquera (hay una colonia de pescadores que vive en palafitos sobre el mar). Desde Mahahual hay entre una hora y media y dos horas de navegación hasta Chinchorro, dependiendo del estado del mar y de la zona del arrecife a la que queramos acceder. El mar no suele facilitar las cosas para llegar hasta aquí, pero, habitualmente, en una semana de estancia en Mahahual, siempre se abre una ventana que permite realizar esta excursión. Así que hay que estar muy atentos al estado del mar y preparados para improvisar si no queremos perdernos un buceo imprescindible de la Costa Maya.

Chinchorro tiene fama por su coral negro, sus tiburones, sus tortugas, sus cocodrilos, sus langostas y sus caracoles rosados, pero, además, posee una riqueza histórica fabulosa en forma de yacimientos arqueológicos submarinos. En total el INAH (Instituto Nacional de Arqueología e Historia) tiene catalogados en estos arrecifes 69 pecios, desde galeones del siglo XVIII hasta modernos cargueros contemporáneos, los más famosos a muy poca profundidad (entre los 6 y los 10 metros), encallados en arrecifes llenos de vida multicolor, con aguas limpias y luminosas, accesibles, incluso, para los no buceadores en snorquel.

Desde Mahahual puede accederse al Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, otra reserva marina donde abundan los corales cuerno de alce (especie protegida), los bancos de sábalos de hasta dos metros de longitud, tiburones gata, etc. Esta privilegiada zona de inmersiones posee también un buceo muy escénico dominado por un paisaje muy caprichoso donde abundan las cuevas y cavernas llenas de estrechos pasadizos y largas chimeneas. Los delfines, calderones y manatís son también visitantes esporádicos de estas aguas.