Miércoles 04 de Febrero, 2026 - México / España
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Cocina inspirada en Cien años de soledad


 


La presencia indígena en el libro se representa con ingredientes de la cocina wayuú.
El capítulo siete de Cien años de soledad registra el disparo que mató a José Arcadio después de una cacería de conejos. Está ahí la inolvidable escena de la sangre que cruza las calles y le anuncia a Úrsula Iguarán la muerte de su hijo. Y menciona el uso de vinagre, laurel y pimienta para tratar de ahuyentar el olor a pólvora del disparo.


La escena fue el punto de partida del chef Alejandro Gutiérrez, de Salvo Patria, uno de los cocineros invitados a elegir una cita de García Márquez como base de una receta para la Feria del Libro de Bogotá, Filbo. El resultado fue un guiso escabechado con vinagre, laurel, pimienta y morcilla –símbolo del rastro de sangre– pasada por el sartén.


Gutiérrez hará su receta el primero de mayo, pero las presentaciones de La cocina de Macondo, actividad de mediodía en La Gallera (pabellón de Macondo), comienzan con la lectura del primer capítulo y la elaboración del hielo dorado y bocados con ingredientes de Manaure, del restaurante Mini-Mal.


Por su parte, el capítulo quinto, con el sacerdote levitando gracias a una infusión de chocolate, generó la receta Levitación, un mole macondiano diseñado por los chefs Camilo Ramírez y Marcela Arango, del restaurante El Ciervo y el Oso. El juego creativo era relacionar ingredientes y conceptos, explica Arango. Por eso, recordando que México es la segunda casa del nobel, usaron la receta del mole, pero con ingredientes locales.


“En México usan tortilla o pan viejo, nosotros usamos arepas boyacenses que dejamos aviejar –explica–. Serviremos el mole macondiano con cerdo y chips de malanga”. A continuación, otros bocados inspirados en la máxima obra de Gabo.


Recordando a Nigromanta
El regreso de Amaranta Úrsula (que amaba los mariscos) a Macondo despierta la pasión de Aureliano, quien se refugia en Nigromanta, negra que hacía “sopas aumentadas con verdolaga y perfumes de hierbabuena”. La cita inspiró a Luz B. Vélez, chef de Abasto, para la sopa de camarón con coco y verdolaga.

El hielo de té de coca
El hielo marca el comienzo de ‘Cien años de soledad’ y la chef Antonuela Ariza lo relacionó con la hoja de coca empleada por los indígenas de la Sierra para hacer estos hielitos de hoja de coca.

Pescaditos dorados
Otra escena: El coronel Buendía fundiendo monedas que convierte en pescaditos de oro. El fragmento se leerá en mayo. A la par, Ángela Martínez, de Dulce Mini-Mal, hará pescaditos de chocolate cubiertos con polvo de oro.

Manaure
La presencia indígena en el libro se representa con ingredientes de la cocina wayuú. Antonuela Ariza, de Mini-Mal, elaboró con ellos tamalitos de ñame y frijolito guajiro.

Pinchos con salsa de saw’a
Pensando más en Manaure, origen de personajes que llegan a Macondo, Eduardo Martínez, de Mini-Mal, eligió la harina de saw’a (mezcla de maíz cariaco y semillas de calabaza) para hacer un ají que servirá sobre pinchos de pollo.