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Celestún, hogar de los flamencos rosas


Esta Reserva se ubica en la desembocadura de la cuenca de agua subterránea más importante de Yucatán, que coincide con el anillo de Cenotes y con el Ría Lagartos. Al mismo tiempo, se encuentra dentro del corredor costero de humedales con la mejor conservación de la parte occidental de la península yucateca. Es una de las reservas con mayor riqueza de especies y ecosistemas interdependientes, a saber, manglares, dunas, petenes, selva baja y pastizales. Bajo la premisa de proteger los procesos evolutivos del patrimonio natural, se ha puesto especial cuidado en la conservación de este hábitat.
La fusión de distintos ambientes terrestres y acuáticos ofrece hermosos paisajes con variedades de especies acuáticas, manantiales y ojos de agua, en los que la exuberante vegetación crea escenarios perfectos para el desarrollo de actividades recreativas.

La reserva natural de Celestún es una de las áreas protegidas más importantes del país, debido a la abundancia de aves autóctonas y migratorias que alberga.
El flamenco se ha convertido en figura distintiva de Celestún, donde hay gran cantidad de estas aves, a las que se puede encontrar todos los días del año en la Ría.

 

El Parque Nacional de Celestún posee una extensión de 59,130 hectáreas y comprende la Ría de Celestún y los esteros aledaños. Dicha ría mide aproximadamente unos 25 kilómetros de largo hacia el curso Norte y tiene en promedio una profundidad de metro y medio. Su temperatura anual promedio es de 26.2° C.

Celestún es un importante espacio de alimentación y descanso para un elevado número de aves migratorias; es uno de los dos sitios de anidación y reproducción del flamenco rosado o caribeño en América del Norte. En este refugio se han detectado numerosas especies de aves migratorias que año con año llegan a pasar la temporada invernal, como la garza morena, el pato pinto y el águila pescadora, entre otras. Por obvias razones, hay veda total para la cacería.

El mayor atractivo de este parque es el estero donde viven los flamencos rosados, que requieren un hábitat con suelo fangoso, aguas salobres y poco profundas, que se encuentren protegidas del oleaje y las inundaciones. Este estero es el final del amplio brazo de mar que se adentra en tierra en forma sinuosa, que se encuentra rodeado de tupida y frondosa vegetación, conocido como Ría Celestún.

El 19 de julio de 1979 el área excepcional de la Ría Celestún fue decretada Refugio de Fauna Silvestre por el gobierno federal, y más tarde, en 1986 la O.N.U. lo declaró Patrimonio de la Humanidad. La reserva, que abarca una gran variedad de humedales, es una de las más grandes áreas de manglar en buen estado de conservación del Golfo de México.
Después del embarcadero del Río de Celestún, hacia el Sur, se llega hasta la boca del mar; en este punto se encuentran pequeñas playas limpias y solitarias, donde hay gran variedad de especies de pesca.


Actividades

Entre los lugares que puedes visitar en el parque, se encuentra el puente que atraviesa el estero, donde se pueden alquilar lanchas que realizan excursiones por el río para admirar a los flamencos rosados. Entre marzo y agosto resulta espectacular observar el armonioso y organizado vuelo de los cientos de flamencos, que se desplazan en el aire hacia pequeños espacios.

Se realizan excursiones hasta la boca del mar y al "ojo de agua", en donde podrás nadar y disfrutar de una exquisita comida típica a base de mariscos frescos, así como admirar los paisajes de este refugio. También es posible visitar la Isla de los Pájaros, donde se observa innumerables especies en su hábitat natural.

La Ría de Celestún se encuentra a 90 kilómetros al Oeste de Mérida, Yucatán (por la ruta 281), y/o 216 kilómetros al Norte de Campeche, Campeche (por la ruta 180), hacia la punta Oeste de la Península de Yucatán en el Golfo de México Un puerto lleno de misterio, donde conviven las especies más exóticas de la geografía yucateca, como el flamenco rosa que con su anidación, vuelo, y sonido  convierte el ambiente en un bello espectáculo natural: miles de esbeltas aves alzan el vuelo para llenar el cielo de tonos rosa.

Los lancheros afirman que diariamente hay en ese lugar unos cinco mil flamencos. Parte de la aventura son los paseos por el manglar. Las lanchas navegan a través de túneles naturales formados por el follaje de los árboles, al arrullador trino de las aves.
También se encuentran extensas playas bordeadas de cocoteros. El mar es apacible y el agua clara. Las embarcaciones de los pescadores ofrecen una estampa típica de la costa yucateca. El atardecer en Celestún es otro regalo de la naturaleza que hay que disfrutar. El antiguo faro inclinado, que se ubica cerca del muelle de pescadores, se mantiene firme; aún desafía las leyes de la física para asombro de los visitantes, que han encontrado en este vigía otro símbolo de Celestún.