Saltillo es la capital del estado de Coahuila de Zaragoza, fundada desde hace 435 años por dos herencias de españoles y tlaxcaltecas, ubicada al norte del país y al sur del mismo estado. Saltillo está lleno de historia y tradiciones, considerado tierra del sarape y región del pan de pulque.
Actualmente Saltillo cuenta con una gran infraestructura vial permitiendo el fácil desplazamiento en la ciudad.
Gracias al rápido crecimiento de la industria automotriz, Saltillo se ha convertido en una de las principales ciudades que se ha logrado posicionar como atracción de inversión extranjera. La ciudad de Saltillo ha sido reconocida nacionalmente por sus amplias actividades culturales y educativas, pero lo que le ha dado fama internacional a Saltillo son sus sarapes.
Antes que nada tenemos que definir lo que es un sarape de Saltillo clásico, pues bien se trata de un textil de forma rectangular tejido generalmente en dos lienzos unidos por el centro y que comparte varias características: sus medidas son de aproximadamente 1.20 m de ancho por 2.40 m de largo; puede tener o no una bocamanga o apertura, para ser usado como poncho o colocado sobre los hombros, con el diseño central a la espalda. Tiene un patrón de diseño tripartita que consta de un elemento central dominante -un diamante o un medallón- que abarca el área entre la espalda y el pecho, un marco de 5 a 10 cm alrededor del tejido en colores y diseños afines al motivo central y un fondo contrastante con pequeños diseños repetidos
Hay indicios históricos que permiten rastrear el desarrollo del sarape clásico de Saltillo. Sin embargo existen aspectos sobre los que no hay certeza: dónde y cuándo empezó a producirse, quienes empezaron a tejerlo, el origen de su diseño y sus carácterísticas. Es posible que en los obrajes de las haciendas, presidios, estancias y latifundios de la Nueva España se conjugaran los elementos de diseño de prendas como la tilma prehispánica, la capa y la manga europeas.
A partir de éstas surgiría una nueva prenda masculina, útil en las labores agrícolas y ganaderas, distintiva de criollos, administradores o mayordomos y que en el siglo XVIII llega a su mayor auge. El origen del nombre tiene algunas variantes; algunos sugieren que este término deriva de los vocablos nahuas "tzalapech" cuya raíz sería "tzalan" que quiere decir "entretejido" y "pepechtli" que quiere decir "manta gruesa". Otros asocian el término con el nombre del pueblo persa "Serapi", en Irán, donde se elaboran finos tapetes anudados. Finalmente se señala que el vocablo también puede derivar de la palabra árabe "zarabiy", que designa un tapete con un rasurado fino de diversos colores; coincide en que el nombre puede vincularse al del pueblo "Serapi", que en España, durante la dominación árabe, arraigaría como "jarapa, harapo, zarapallón", en tanto que en Portugal como "sarapintado" (multicoloreado).
Durante la época de mayor auge, entre 1920 y principios de los setenta, la ciudad de Saltillo atrajo a un gran número de turistas, principalmente de procedencia norteamericana. En los periodos vacacionales se establecían en la ciudad para realizar estudios de idioma español y cultura mexicana. Fueron estos extranjeros quienes llevaban como recuerdo o souvenir de su viaje un sarape de Saltillo.
El primer taller se instaló en la esquina de la Calle Victoria y Morelos a principios del siglo XX, propiedad de Don Fermín Alvarado y Don José Muslera; con un grupo de tejedores del centro del país, establecieron las bases para el auge de esta prenda.
Hasta la fecha el sarape llama poderosamente la atención de propios y extraños y se ha convertido en un objeto codiciado por los visitantes y en excelso obsequio, pero ¿cómo se reconoce un autentico sarape de Saltillo?, pues se puede identificar la autenticidad del sarape tomando en cuenta sus características primordiales. Es elaborado 100% de lana, en su parte central, por el tejido en forma un diamante en el que destacan varios matices, sus franjas horizontales utilizan principalmente 5 colores (naranja, verde, rojo, azul y amarillo) y cada uno está degradado en 8 tonalidades diferentes. Además, los sarapes originales, a diferencia de los que son manufacturados, incluyen a veces figuras como flores o flechas en sus cenefas, muestra de que son un trabajo cien por ciento artesanal.











