Hablar de observatorios astronómicos de acceso público en Chile es sinónimo de Mamalluca, una instalación de la Municipalidad de Vicuña que fue pionera en la materia y que recibe a miles de personas cada año.
En las faldas del cerro Mamalluca (“Madre que cobija” en quechua), en la norteña región de Coquimbo, se ubica el observatorio dependiente de la Municipalidad de Vicuña, el cual abrió sus puertas en noviembre de 1998.
Cada noche, una caravana de vehículos se dirige por las calles de Vicuña en dirección al observatorio, en un recorrido de nueve kilómetros que se realiza por un sendero de tierra que próximamente será pavimentado para evitar la polución y las molestias a los vecinos con el polvo que levantan los automóviles.
Todos los visitantes, antes de acceder al telescopio, deben asistir a una charla de un guía astronómico y observar un video de la zona, donde además de hablar de planetas, estrellas y galaxias se hace énfasis en la cosmovisión indígena y como los primeros habitantes de la zona veían el cielo y proyectaban allí sus animales.
En total silencio, que sólo es roto cuando se compara el ínfimo tamaño de la Tierra respecto a grandes estrellas del Universo que pueden ser vistas desde Chile, los turistas observan el video y luego se alistan a partir al observatorio en dos grupos.
Con telescopios de 12 pulgadas, los asistentes pueden, por ejemplo, observar la Luna y varios planetas, entre ellos Saturno y Júpiter, aunque todo depende de factores como la claridad del cielo y la hora de la observación.
El director del Observatorio Mamalluca, Luis Hernán Vigorena, dijo en entrevista con Notimex: “Mamalluca es el observatorio público más importante de Chile porque somos los pioneros, ya tenemos una fama y estamos en el conocimiento público”.
“Somos los pioneros en este tipo de turismo, dedicado en forma exclusiva al turista, quien puede observar el cielo con claridad a ojo desnudo y con telescopios. Nosotros absorbemos el 72 por ciento de los turistas que llegan a la región en busca de una observación astronómica”, indicó el funcionario.
Comentó: “Mamalluca despertó muchas cosas, como la idea de explotar turísticamente este hermoso cielo que tenemos en el norte chico chileno y ofrecer un nuevo atractivo para las personas que nos visitan”.
Impulsor del proyecto desde sus inicios, Vigorena señaló que “esta historia parte en 1984, cuando un grupo de estudiantes del Liceo Carlos Roberto Mondaca de Vicuña crea un club de aficionados a la astronomía”.
El grupo de jóvenes llegó a la Municipalidad de Vicuña para pedirle ayuda a las autoridades de la época para ubicar un cerro cercano a la localidad donde construir una pequeña cúpula para hacer las observaciones nocturnas, lo que llamó la atención de quienes estaban a cargo de la gestión municipal, quienes “vieron al cielo como un elemento de desarrollo turístico”.
La región ya contaba, desde la década de 1960 con el Observatorio Interamericano Cerro Tololo, el primero en la zona pero de carácter científico y no turístico.
“Al Tololo se accedía algunos días de la semana y los turistas podían conocer las instalaciones, pero a las cinco de la tarde todos debían estar fuera porque había que preparar los equipos para la observación nocturna de los científicos”, apuntó.
Entonces, las autoridades municipales decidieron desarrollar el turismo astronómico e impulsaron la construcción del observatorio en algunas hectáreas en La Totorita, en las faldas del cerro Mamalluca, donde se comienza a construir en 1995 la primera fase del proyecto con recursos municipales.
El Observatorio de Cerro Tololo, recordó, se enteró de la idea y donó una cúpula y un telescopio porque “ellos vieron que hacer turismo astronómico era muy buena idea y también nos apoyaron con la preparación de los primeros guías astronómicos, los que no existían en ese momento como una carrera”.
Las instalaciones astronómicas de Mamalluca, que en la actualidad se autofinancian, son visitadas por unas 150 mil personas al año y sólo en enero y febrero pasados llegaron hasta el lugar unas 67 mil personas, casi el triple de habitantes que tiene la comuna de Vicuña, distante 532 kilómetros al norte de Santiago.
La entrada al observatorio tiene un costo de unos siete dólares por persona, pero existen importantes rebajas, e incluso gratuidad para algunos casos, como son los niños, estudiantes y personas de la tercera edad.












