En los últimos dos años, los Fomix —financiados por los gobiernos estatales y federal— han disminuido de manera importante: 56% menos en los últimos ocho años, señala Conacyt. Son estímulos, pero los estados lo emplean como principal fuente de financiamiento. NL, el que más invierte y Oaxaca, el que menos. Sólo tres municipios impulsan el sector.
Los gobiernos estatales invierten poco y cada vez menos en ciencia, tecnología e innovación, al mismo tiempo que la inversión federal para estímulo de la investigación en los estados, por medio de los llamados Fondos Mixtos o Fomix también ha decaído. Mientras en el año 2009 aprobaron para los Fondos Mixtos mil 351 millones de pesos, en el año 2017 la inversión aprobada —hasta el cierre de septiembre— fue de 606 millones de pesos, es decir, 56 por ciento menos que ocho años antes.
A este contexto de recortes, obligado por factores externos como la disminución de ingresos del gobierno federal por la caída de los precios del petróleo y los ajustes necesarios al gasto público anunciados desde 2015, se añade el desinterés de los gobiernos estatales en la ciencia y la opacidad en las cuentas públicas de algunos de esos gobiernos locales, como señala el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT).
A su vez, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) reconoce que ha decaído el volumen de recursos para los Fondos Mixtos, principalmente en los últimos dos años, pero subraya que esos Fomix fueron concebidos como un estímulo a los estados y no para que se convirtieran en la principal fuente de financiamiento de la ciencia a nivel regional.
Los Fondos Mixtos son uno de los instrumentos que tiene el gobierno de la república para desarrollar capacidades científicas, tecnológicas y de innovación en los estados. De acuerdo con el grado de desarrollo económico del estado, el gobierno del país pone uno o dos pesos por cada peso que pone el gobierno local para apoyar proyectos de investigación científica o desarrollo tecnológico.
Entre los años 2001 y 2017 se han canalizado por medio de estos fondos 13 mil 382 millones de pesos para 5 mil 863 proyectos, de acuerdo con el informe en Power Point llamado “Fondos Mixtos. CONACYT-Gobiernos de los Estados y Municipios. Estadísticas al Cierre de 2017”, que cualquier ciudadano puede consultar en la dirección de internet: http://bit.ly/2hlwtuv. Esta cantidad acumulada en 17 años es inferior a los 15 mil millones de pesos de presupuesto que recibe cada año el Poder Legislativo, integrado por 628 personas (500 diputados y 128 senadores).
De los casi 13.4 mil millones de pesos, el 58 por ciento ha sido aportado por el gobierno nacional y el restante 42 por ciento ha sido entregado por los gobiernos de 32 entidades y 3 municipios: Ciudad Juárez, Chihuahua; La Paz, Baja California Sur y Puebla, Puebla.
DISPARIDAD ENTRE ESTADOS. La revisión de cuánto dinero ha aportado cada agente económico habla también de la actitud de cada gobierno frente a la ciencia: entre todos los estados, el que más ha invertido en fondos mixtos es Nuevo León, con una aportación acumulada de mil 206 millones de pesos, lo que significa que ese estado, solo, invierte el 9 por ciento de lo que canaliza a fondos mixtos todo el país. Esto es significativo, pues Nuevo León es número tres en tamaño de economía estatal, pero número uno en inversión estatal en fondos mixtos para ciencia.
En el último lugar en inversión de Fondos Mixtos para ciencia está Tlaxcala —que también es el estado más pequeño del país— con 96.3 millones de pesos, pero sólo un poco más arriba está Oaxaca, que en 17 años sólo ha invertido 97.8 millones de pesos (menos de 5.8 millones de pesos anuales). http://bit.ly/2hILj3Z.
Otro caso marcado de disparidad entre el tamaño de la economía estatal y la cantidad que se destina al fomento de la ciencia y la tecnología es el caso de Veracruz, que según el INEGI es la economía estatal número cinco de todo el país, pero cuando se revisa su lugar en inversión en fondos mixtos para ciencia, entre 2001 y 2017, se le ubica en el lugar 26, por debajo de todos los estados del sureste, de la frontera norte y del centro del país.
Si el Producto Interno Bruto o PIB de Veracruz fue de 799 mil millones de pesos, el hecho de que dedique cada año, en promedio, 11.2 millones de pesos a sus Fondos Mixtos para ciencia, tecnología e innovación, significa que destina 0.0014 por ciento de su PIB al fomento de investigación científica y desarrollo tecnológico, mediante mecanismos compartidos con el gobierno de la república.
Casos similares son los de Michoacán, que es la economía 15 del país, con un PIB de 390 mil 600 millones de pesos cada año, pero ocupa el lugar 29 en inversión en Fondo Mixtos, con una inversión promedio anual de 11 millones de pesos; o Sinaloa que, por su tamaño, es la economía 15 del país con un PIB de 361 mil millones de pesos por año, pero está entre los últimos 6 lugares en inversión en ciencia, localizada en el lugar 27 de 32 casillas, por su inversión promedio de poco más de 10 millones de pesos anuales para los Fomix.
En el caso de los gobierno municipales que decidieron invertir en ciencia y tecnología mediante el mecanismo compartido con el gobierno federal, las tres ciudades innovadoras han sido: La Paz, capital de Baja California Sur, que ha invertido 7.5 millones de pesos para constituir su Fondo Mixto; Puebla, capital del estado del mismo nombre, constituyó su Fomix con 38 millones de pesos y Ciudad Juárez, el suyo, con 42 millones de pesos.
VAIVÉN FEDERAL. Un análisis del documento “Fondos Mixtos. CONACYT-Gobiernos de los Estados y Municipios. Estadísticas al Cierre de 2017”, permite ver que la actual administración federal inició con mucho impulso en la inversión de los Fondos Mixtos para estimular la descentralización de la investigación científica, luego experimentó un derrumbe y ahora está en un movimiento oscilatorio.
En el año 2013, que fue el primero del actual equipo de gobierno federal, se destinaron a los Fomix 750 millones de pesos. Un año después, en 2014, se alcanzó la cifra más alta para este rubro durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, con un presupuesto de 900 millones de pesos. Ya para 2015 se experimentó el primer freno, pues se destinaron a los fondos mixtos 800 millones de pesos, que seguían siendo superiores a lo que se invertía cuando empezó el sexenio pero ya anunciaban que los montos no crecerían por arriba del techo que se tocó en 2014.
En 2016 fue el año con menos dinero para los Fomix, con 349 millones de pesos invertidos desde el gobierno federal. Para el año 2017 (hasta el fin de septiembre) había una mejoría al elevarse la aportación a 576 millones de pesos… Para el año 2018 todavía no se sabe cuánto será el monto, pero fuentes de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados estiman que el monto que en este momento podría ser aprobado para Fondos Mixtos sería de alrededor de 500 millones de pesos, si no hay correcciones por parte del Poder Legislativo al proyecto enviado por la Secretaría de Hacienda. Esto significaría que de los seis años de la administración de Enrique Peña Nieto, 2018 sería el segundo peor año para los Fondos Mixtos, sólo por arriba de 2016.
OPACIDAD ESTATAL. José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) —órgano multisectorial donde están representados la academia, el gobierno y los empresarios— explicó a Crónica detalles sobre las debilidades de la inversión en ciencia en los estados y detalló un argumento: se reclama mucho a la Federación la falta de más presupuesto para investigación y desarrollo, pero poco se analizan las carencias de este tipo de inversión desde la iniciativa privada y desde los gobiernos estatales y municipales.
“Se insiste mucho en la participación federal, tanto en la parte total de inversión en ciencia, tecnología e innovación, como en los Fondos Mixtos, pero el problema no está en la parte federal de los Fomix, sino en la parte estatal”, indicó al final de la conferencia en la que se presentó la convocatoria a la Consulta en Iberoamérica en Ciencia, Tecnología e Innovación.
“Los estados tienen presupuestos que deberían estar ejerciendo en ciencia, tecnología e innovación y, no voy a regar sobre mojado, pero sabemos cuáles han sido los desfalcos que ha habido en algunas gubernaturas estatales y los montos tan grandes que ha habido y uno se da cuenta, fácilmente, que hay recursos en los estados para invertir en desarrollo de innovación, y hay agendas estatales de innovación que deberían ser reforzadas por parte de los estado. Entonces, los Fondos Mixtos no son la única vía de oxígeno para hacer desarrollo de innovación en los estados, simple y sencillamente creo que debe quedar claro que los gobiernos estatales no están asumiendo su responsabilidad en esto.
“Es más, cuando uno mira las cuentas públicas en los estados y mira el rubro de ciencia, tecnología e innovación, pues es una fracción importante de las cuentas públicas de los estados no se sabe ni cuáles son los montos ni a qué van”, concluyó el doctor Franco.
Sobre el mismo tema opinó Miguel Guajardo, director de Análisis Estadístico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). “Los Fondos Mixtos son un instrumento que tiene el Conacyt para estimular la inversión de los estados en CTI (Ciencia, Tecnología e Innovación). No tendría por qué ser la única alternativa delos gobiernos estatales para gastar en CTI. Eso es lo primero, y lo segundo es, ya respecto a los Fondos Mixtos, efectivamente, si uno se concentra en los últimos dos años o en el último año, la disminución que trae el programa presupuestal es clara. Sin embargo, si comparamos administraciones, ésta ha sido la administración que más ha gastado en desarrollo estatal y regional en ciencia y tecnología”, explicó Miguel Guajardo.
“Lo otro, es que este programa presupuestal transfiere los recursos a fideicomisos, es decir, una figura que permite que, de manera conjunta, los gobiernos estatales y el gobierno federal puedan ir gastando estos recursos sin tener la presión del ciclo presupuestal. ¿Por qué digo esto? Porque una buena parte de esos recursos que se transfirieron a los Fondos Mixtos, están todavía ahí, en los fondos, es decir, no es que los estados no tengan los recursos para gastar y emprender proyectos de ciencia y tecnología.
“Los recursos están en los fondos y tienen la posibilidad de ejercerlos sin el ciclo fiscal. Lo que hace falta es un mayor dinamismo, una mayor cantidad de proyectos para poder ocupar esos recursos que están ahí, pero los recursos están en fideicomisos y el hecho de que este año hubiera una transferencia menor, no significa que los estados no tengan recursos a través de ese instrumentos, que no tendría por qué ser el único“, añadió el director de Análisis Estadístico de Conacyt.












