La comida libanesa presume de ser la más elaborada y variada dentro del contexto culinario árabe. La combinación de platos árabes con la influencia fenicia, así como la aportación francesa hacen de su cocina un amplio abanico de opciones.
Su esencia a la hora de preparar alimentos tiene como característica la fusión de sabores muy peculiares y al mismo tiempo sanos; lo anterior tiene mucha lógica si se entiende que las tierras del Oriente Medio son muy fértiles.
Alguno de los platos más reconocidos son: Kebbeh (carne picada de cordero con bulgur y especias); Sambusek (empanadas a base de masa que pueden ser rellenas de carnes ya sea blancas o rojas, así como de quesos o verduras); y Kafta (bolas elaboradas con carne picada). Uno de los platos más recurrentes de esta cocina es el Hummus (crema de garbanzos, limón, tahína, hierbas aromáticas, servido con mucho aceite de oliva y pimentón).
Definitivamente esta gastronomía es rica por la diversidad cultural, la cual es reflejo de su propia tradición árabe.












